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Personal de Apoyo y Asistencia a la Educación de la Sección 11 del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE) se pronunció en contra del reglamento para la elección de directivas seccionales, emitido por la dirigencia del sindicato a cargo de Alfonso Cepeda Salas.

La reciente reforma laboral brinda a los trabajadores la oportunidad de elegir libremente a sus dirigentes sindicales, mediante el voto personal, libre, directo y secreto; sin embargo, la dirigencia del SNTE presentó, el pasado 12 de enero, el reglamento para la elección de directivas seccionales, el cual tiene un carácter antidemocrático, afirmaron denunciantes.

Samuel Sotelo, integrante de la Sección 11 del SNTE, aseguró que “hasta ahora no existe la figura de elección libre ni para las elecciones seccionales, ni para el Comité Ejecutivo”, y con el nuevo reglamento dicha situación se perpetúa, ya que “la cúpula sindical intenta socavar nuestros derechos sindicales, manteniendo así su poder coercitivo”.

Por ello, junto con otros compañeros se opusieron al reglamento, al que describieron como un “documento vertical” formulado sin la colaboración de los trabajadores, que busca limitar su participación en el proceso electivo de las dirigencias seccionales, dejando este proceso a cargo del Comité Ejecutivo Nacional (CEN). También viola los convenios 87 y 98 de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), “al limitar la participación de los trabajadores que aspiran a un puesto de representación sindical”.

Integrantes de la Sección 11 mencionaron que el reglamento emitido por la dirigencia del SNTE también violenta el artículo 371 de la Ley Federal del Trabajo, que establece que las directivas sindicales deben estar representadas proporcionalmente en razón de género. Ello, dijeron, no sucede.

Los representantes de la Sección 11 del SNTE, quienes también están adheridos a la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación, afirmaron que buscarán por la vía legal impugnar dicho reglamento e hicieron un llamado a la Secretaría del Trabajo a no validarlo.

Tania Damián