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Joel Mendieta Jiménez fue entregado por unos hombres –de los cuales jamás sabrá quiénes eran– a unos policías –que jamás se identificaron–, para culparlo de secuestro. Le arrancaron una confesión a golpes, descargas eléctricas en zonas íntimas y presión sicológica.

Se trataron de violaciones graves a la integridad personal, en las que la autoridad no aceptó prueba alguna de descargo. Se violaron sus derechos humanos y su derecho al debido proceso. El modelo de justicia inquisitivo prejuzga y sanciona sin conocer la verdad.

Antecedentes

El 21 de septiembre de 2011, en la Unidad Especializada en Investigación de Secuestros  de la entonces Procuraduría General de la República (PGR), se recibe una llamada telefónica de forma anónima, de parte de una persona del sexo masculino, quien informa que en el municipio de Tultitlán, Estado de México, en la calle Tulipán, 9, colonia Santa Clara, desde hacía 15 días habían sacado a una persona encadenada. Y que un día antes de la supuesta denuncia había ingresado una camioneta tipo Windstar, color café, rentada recientemente. Y que “se han observado movimientos raros”.

Detención ilegal

Del informe de la Procuraduría y de la puesta a disposición del 29 de septiembre de 2011, se desprende el parte emitido por los policías federales Alejandro Barajas Gomez, Pedro Hernández Cruz y Luis Manuel García Jiménez, quienes refieren lo siguiente:

“… se implementaron vigilancias fijas en el domicilio, observando una persona del sexo masculino con las siguientes características: 1.60 centímetros de estatura, cabello corto, bigote recortado, tez morena, mismo que salió y entró en varias ocasiones con bolsas, al parecer alimentos, botellas de líquidos a simple vista agua y refresco, cabe señalar que este comportamiento fue observado en varias ocasiones, derivado de las vigilancias realizadas, motivo por lo cual los suscritos, en compañía del grupo táctico de la policía federal, decidimos acercarnos a al domicilio en mención, atendiendo dos personas, las cuales se asomaron.

“En relación a la segunda persona, que salió corriendo por el lado izquierdo de los techos de los inmuebles aledaños… el Suboficial Hernandez Cruz Pedro tuvo que utilizar la fuerza legal necesaria para asegurar a quien se sabe responde al nombre de Joel Mendieta Jiménez.”

En realiadad, a Joel lo de tienen en un lugar distinto del domicilio mencionado, sin ningún tipo de orden de aprehensión y sin que se le explique el motivo por el cual es detenido. Señala Joel: “Cuando apenas comenzaba a comer, me abordaron dos personas vestidas de civil, una de cada lado y me apuntan con una pistola y me dicen que me suba a un carro que exactamente en ese momento se iba acercando y prácticamente queda frente de mí, era como un Jetta color arena”.

Lo suben a un automóvil que no tenía ningún tipo de rótulos de la policía o de alguna otra corporación. “Uno abre la puerta de atrás y se mete, otro se sube junto a mí. Yo quedo en medio, en la parte de atrás. Enfrente iba el piloto y un copiloto. Empieza avanzar el vehículo. Primero lo que hicieron fue agacharme y me comienzan a golpear con la mano así en la nuca, y en la espalda, sentía los golpes en la cabeza…”.

Es entregado a unos policías sin ningún oficio o sustento legal. “Llegamos a la esquina, me bajan y me ponen en el piso. Cuando me ponen boca abajo, me dicen que ponga las manos hacia atrás. Me imaginé que me iban a poner las esposas. Se acercan a mí dos policías, esos sí eran policías porque estaban uniformados, encapuchados y con sus cascos. Y cada uno me da una patada”. Lo golpean en la cara y directamente en los ojos. La tortura inicia.

Joel es introducido a una camioneta tipo Van, dode le aplican desacargas eléctricas.  Él les pregunta que de qué se trata. Sólo le responden con una orden: que se calle. Lo apean del vehículo y lo meten a una casa.

Retención ilegal

Es retenido en una especie de bodega, en las instalaciones de la PGR ubicadas en Camarones, actual alcaldía de Azcapotzalco. Es torturado física y sicológicamente. Escucha los gritos de dolor de quienes torturan en lugares contiguos. Desnudo y golpeado, le hace “rendir” su declaración. Ese 29 de septiembre le obligan a firmar una “confesión”. Es internado en el Centro Federal de Readaptación Social 1, “Altiplano¨, ubicado en Almoloya de Juárez, México.

Derecho a una defensa adecuada

Joel expone, en reiteradas oportunidades, ante la juez de la causa, que había sido víctima de tortura. Señaló que las declaraciones le fueron arrancadas bajo tortura. La propia Procuraduría certifican las lesiones, luego de un peritaje a cargo de la doctora Alejandra Álvarez Martínez del 29 de septiembre de 2011.

“Las principales lesiones con la que el señor Joel Mendieta Jiménez presenta  son: Equimosis rojiza en ambos párpados superiores; equimosis vinosa en párpado inferior derecho; equimosis vinosa, así como aumento de volumen en párpado inferior izquierdo; equimosis rojiza de tres centímetros de longitud en párpado inferior izquierdo; equimosis vinosa de dos centímetros de longitud, en cara lateral izquierda de cuello; equimosis rojo vinosa de 3 por 2 centímetros, en región medial del cuello; equimosis rojiza de 4 por 3 centímetros, en región temporal izquierda; dos equimosis rojizas de 4 por 3 y 3 por 1 centímetro, en cara lateral de hombro derecho; dos equimosis rojo vinosas de 4 por 2 y 2 por 1 centímetro, en región supraclavicular izquierda; cuatro equimosis rojizas de 3 de por 1 centímetro y una de 2 por 1 centímetro, en cuadrante superior derecho del abdomen; dos equimosis rojizas de 2 por 1 centímetro cada una, en un cuadrante superior izquierdo de abdomen; excoriación de 1 centímetro de diámetro en rodilla derecha; dos excoriaciones de 2 centímetros de longitud cada una, en cara posterior tercio medio de muslo izquierdo; excoriación de 4 centímetros de longitud, en  tercio medio de  muslo izquierdo.

Propuesta de reparación integral

Derivado de la reforma constitucional de 2011 en materia de derechos humanos, como de los principios de convencionalidad y control difuso, el Estado tiene la obligación de investigar, sancionar y reparar el daño por violación a derechos humanos.

Joel Mendieta Jiménez tienen el derecho a la verdad y la justicia de la investigación de los hechos relacionados con la tortura que fue denunciada ante la CNDH y ante la fiscalía de combate a la corrupción para dar una justa investigación a la violación de sus derechos. Es necesario, además, que se sancione a los responsables. También es necesario que la sociedad conozca la verdad de los hechos que se investigan y de las personas que efectuaron la conducta antijurídica.

Adrián Ramírez*

*Presidente de la Liga Mexicana por los Derechos Humanos

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