jueves 2, julio 2020

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Seguimos en el tono de que “la prensa es democracia”, consecuentes también con la opinión de un ensayo periodístico de Teodoro León Gross (aparecido en el periódico El País, el 28 de diciembre de 2019) y más cuando nos damos a la lectura de otras tres aportaciones en esa línea. Una de Denise Dresser, con su artículo “Auto-sabotaje”. La que nos presenta Jesús Silva-Herzog: “La trampa del clericalismo”. Y la que nos regala Sergio Aguayo: “La barbacoa”. Publicados en Reforma, el 23 de diciembre del 2019 y el 1 de enero de 2020 y que merecen recomendarse para su lectura, buscándolos en: www.reforma.com/blogs de cada uno de ellos. Son un ejemplo del trabajo excelentemente fundamentado en la información para su respetiva crítica, en la que estos periodistas han abordado tres temas que seguirán siendo puntos de partida para enfrentar la actualidad política del lopezobradorismo.

Dresser se enfoca en la actuación sospechosamente encubridora de la funcionaria Irma Eréndira Sandoval, titular de la Secretaría de la Función Pública, al absolver al señor Manuel Bartlett Díaz, lo que resulta equivalente a un autosabotaje a la Cuarta Transformación. Silva-Herzog aborda el clericalismo que cuestiona al Estado laico, en virtud del “rosario” de elogios, invocaciones y recomendaciones evangelistas –y, por ende, religiosas– de López Obrador. Y la propuesta de una legisladora de que termine la separación de las iglesias y el Estado-gobierno.

En cuanto a Sergio Aguayo, nos presenta el menú lopezobradorista con base en barbacoa con Bartlett, para celebrar que el inquilino de Palacio Nacional haya ordenado (la secretaria de la Función Pública es su empleada y subordinada, que todo lo hace con la “bendición” de López Obrador), la absolución o perdón de la corrupción al todavía director de la Comisión Federal de Electricidad (CFE) y que misteriosamente haya librado que el otro de la barbacoa, Santiago Nieto, no lo haya investigado, lo que equivale al sospechosismo de Creel. Y que no logramos explicarnos la justificación que, por el momento, exculpó al exdelamadridista, exsalinista, exzedillista y ahora lopezobradorista, para permanecer en el presupuesto y la impunidad.

Así que es muy acertado decir que los tres artículos periodísticos hacen honor a la premisa de que la prensa es democracia. Todo lo contrario del populismo. Y por el que le llegan ataques desde Bolivia por lo del hermano Evo Morales. En esos artículos están contempladas, críticamente, las posturas de contrapoder que tanto necesitamos los mexicanos para seguir capoteando los abusos del poder presidencial, en palabras y hechos, contra las libertades de prensa.

Y es que el defender a Bartlett, contra los hechos exhibidos por investigaciones periodísticas, los coloca contra libertades duramente conquistadas; las que mostraron a un millonario que pasó por el ojo de la aguja morenista. Y que el hecho de invocar religiosamente –evangelistas o no– ataques para eliminar el Estado laico demandando el final de la conquista juarista, inevitablemente es otro autosabotaje a la Cuarta Transformación, que se dice republicana. Denisse Dresser, Jesús Silva-Herzoz y Sergio Aguayo son tres periodistas que están demostrando que la prensa es democracia, señor presidente.

Álvaro Cepeda Neri

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