domingo 12, julio 2020

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Al abrirse los expedientes históricos del Archivo General de Notarías, quedó al descubierto otra más de las bajezas cometidas al Sindicato Mexicano de Electricistas (SME) en el gobierno de Felipe Calderón: la existencia del documento notariado donde se asienta el Convenio de Delimitación de Zonas, firmado en 1985, que otorgaba de manera exclusiva la prestación del servicio eléctrico y la materia de trabajo a los smeitas en la zona centro del país, mismo que de forma sospechosa desapareció de los anaqueles de la Junta Federal de Conciliación y Arbitraje (JFCA), en el sexenio calderonista.

Elevado a laudo por la JFCA, tras su firma el 15 de mayo de 1985, ese convenio fue signado por los entonces titulares de la Comisión Federal de Electricidad (CFE) y la Compañía de Luz y Fuerza del Centro (y otras compañías, todas en liquidación); los representantes de los comités del SME y del Sindicato Único de Trabajadores Electricistas de la República Mexicana (SUTERM), así como por Miguel de la Madrid Hurtado, presidente de la República, y como testigos Arsenio Farell Cubillas, secretario del Trabajo y Francisco Labastida Ochoa, titular de Energía, Minas e Industria Paraestatal.

Cabe señalar que en 1985 operaban a la par de la CLyFC otras compañías como Luz y Fuerza de Toluca, Luz y Fuerza de Pachuca y la Compañía Meridional de Fuerza S.A, razón por la que en el acuerdo se habla de la CFE y las “compañías”.

En el punto VI de los Antecedentes, se estableció con claridad: “El SUTERM y el SME, han tomado en cuenta que CFE y las compañías, prestan servicios de energía eléctrica en forma concurrente en la zona central del país, por diversas razones históricas; y que si bien tal concurrencia surgió como consecuencia de actos ejecutados con anterioridad en diferentes épocas, han de adoptarse medidas acordes con la evolución de las circunstancias y la legislación vigente, a fin de evitar conflictos intergremiales entre los sindicatos interesados o sus respectivos agremiados, sin lesionar los derechos laborales de éstos; para coadyuvar a la superación en la prestación del servicio público que tienen encomendado CFE y las Compañías, así como para el mejor aprovechamiento de sus recursos tanto técnicos como administrativos, que redundarán en el aumento de la productividad”.

Y en su cláusula TERCERA, señalaba: “Con base a los citados estudios y criterios, SUTERM y SME convienen en que:

“Corresponde a los miembros del SME como lugares de trabajo: a).- Las centrales generadoras, las líneas de transmisión procedentes de aquellas en las longitudes y trazos existentes; y las subestaciones de potencia que operen actualmente las compañías, así como los edificios destinados a oficinas y los bienes e instalaciones que se encuentren en circunstancias análogas, acerca de los que no han surgido conflictos entre las partes, ya sea que se ubiquen dentro o fuera de la ‘zona’ a la que hace referencia la presente cláusula”.

También se precisó en el escrito: “Como consecuencia de la delimitación anterior, SME y SUTERM convienen en que para todos los efectos del presente, se entiende por lugares de trabajo del SME aquellos en que alguna de las compañías opere las instalaciones que actualmente administra y en donde en el futuro, se ejecuten los trabajos que para la prestación del servicio público de energía eléctrica, ordenen las compañías, siempre y cuando éstas se ajusten a los previsto en el presente y sus anexos y especialmente a lo pactado en esta cláusula”.

Tras emitirse el Decreto de Extinción de Luz y Fuerza del Centro y consumarse “El Golpe de Estado” contra el SME el 11 de octubre de 2009, la CFE y el SUTERM dieron como letra muerta lo establecido en el referido convenio, invadiendo la zona de trabajo del centro del país.

Fue tal el desaseo jurídico y los abusos de poder, que para no dejar huella y neutralizar cualquier demanda posterior del SME, los funcionarios de Calderón ordenaron desaparecer el expediente del Convenio del 85, de tal modo que en repetidas ocasiones los ahora líderes del SUTERM negaron su existencia.

Una vez que el SME logró alcanzar acuerdos para mantener su vigencia como sindicato nacional de industria, se decidió entablar ante la JFCA la demanda IV/449/2016 en contra del SUTERM, exigiendo el respeto a la materia de trabajo en la Zona Centro del país.

Ya en septiembre de 2012, un Tribunal Colegiado en Materia de Trabajo había fallado a favor del SME, reconociendo en la CFE la figura del patrón sustituto, orden que se negó a cumplir Calderón.

Años más tarde, cuando en la intención de hacer valer el Convenio de Delimitación de Zonas el SME pidió en la JFCA hacer válido el documento signado en el gobierno de Miguel de la Madrid, se enteró que el cartapacio ya no estaba. Manos oficiosas lo habían desaparecido con la obvia intención de obstaculizar el derecho de sus miembros de la resistencia a retornar al trabajo en la zona que por ley les corresponde.

Tras cotejarse hoja por hoja el documento original por parte del actuario designado por la JFCA, así como por los jurídicos del SUTERM y del SME, no hay razón para ignorar la validez legal y vigencia del citado convenio. Es inaplazable que la Junta Federal haga valer lo establecido de manera puntual en el acuerdo, ordenando a la CFE dar prioridad en la materia de trabajo del centro del país al SME.

Tampoco debe pensarse en la incubación de un conflicto intergremial por el hecho de aplicar un laudo emitido hace 35 años; la ley ya permite la existencia uno, dos o más sindicatos, pero sin duda que en este sentido debe aplicarse el criterio jurídico de que primero en tiempo, primero en derecho.

Por eso es de especial trascendencia lo revelado y confirmado en el Archivo General de Notarias el pasado 4 de febrero. El Convenio de Delimitación de Zonas no es producto de la imaginación, sino un hecho consumado donde se detalla y establece cuáles son los estados y municipios donde el SME debe y puede hacer valer su derecho al trabajo. Y la CFE y el SUTERM están obligados a acatar la ley, misma que pisotearon cuando con la fuerza del Estado por delante invadieron la zona centro del país a sabiendas de que esta no les correspondía.

Martín Esparza

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