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En medio de la fuerte crisis que enfrenta el astillero español Hijos de J Barreras, del que Petróleos Mexicanos (Pemex) posee 51 por ciento, la trasnacional Ritz Carlton buscó negociar con el gobierno de Andrés Manuel López Obrador la “compra” de esas acciones por tan sólo 1 euro, equivalente a 20.59 pesos.

La cifra parecería un error pero no lo es. De ella ha dado cuenta el director general de Pemex, Octavio Romero Oropeza, en la conferencia de prensa del 29 de enero en Palacio Nacional: “En un principio estaban queriendo negociar con nosotros a razón de 1 euro por todas las acciones de Pemex, argumentando el tema de la pérdida de la empresa”.

Y es que Hijos de J Barreras enfrenta una pérdida patrimonial estimada en 50 millones de euros, producto de la crisis que ha arrastrado desde hace más de 1 década y de la falta de una administración eficaz para rescatar a la que es la principal empresa de Vigo, España. Aunado al tema de la presunta corrupción que Pemex descubrió y por la cual habría cesado a José García Costas de la dirección del astillero a fines de septiembre de 2019.

Consultado por Contralínea sobre el tema, el ingeniero Romero Oropeza aseguró: “Nuestra posición siempre ha sido clara en ese sentido: ¿qué pide Pemex? No más, pero tampoco menos del valor de las acciones y lo que se invirtió en las acciones y la devolución de los 8 millones de euros de las garantías” de los contratos firmados con Ritz Carlton.

Y es que entre 2017 y 2018, el astillero español firmó cuatro contratos para la construcción de buques, de los cuales uno fue el del crucero de lujo Azora, para esa trasnacional (mismo que no se ha terminado y arrastra sobrecostos). Derivado de estas contrataciones, Hijos de J Barreras cubrió una garantía por 16 millones de euros, de los cuales Pemex pagó el 50 por ciento.

Por ello, la condición de la petrolera mexicana es recuperar lo invertido. Sólo así se retirará de ese negocio para que el astillero continúe con una nueva administración, afirmó el director general.

Como Contralínea lo informó, en diciembre pasado ya se hablaba de que la trasnacional Ritz asumiría el control del astillero, pero a inicios de este año se reveló que aún no había acuerdo con Pemex, por lo que aumentó la incertidumbre entre las subcontratistas españolas, pues son 32 las empresas acreedoras del astillero.

Ahora Romero Oropeza confirmó que hasta ahí, es decir hasta el planteamiento de las condiciones mínimas de recuperación del capital, está la negociación. Y agregó: “esperemos que en estos días podamos hacer la operación con Ritz Carlton o definir ya el proceso de quiebra”.

El director de la petrolera mexicana, de hecho, indicó que hay dos caminos para Hijos de J Barreras, dadas las pérdidas por 50 millones de euros: “Una, que se declare en quiebra el negocio; y la otra, la que estamos negociando en estos momentos con Ritz Carlton”.

Esto es que Pemex no teme a la declaración de quiebra, pues la instrucción del gobierno de López Obrador ha sido no perder más por esa pésima inversión que negoció el gobierno de Felipe Calderón y concretó la administración de Enrique Peña, durante la cuestionada gestión de Emilio Lozoya Austin, actualmente prófugo de la justicia.

La posibilidad de vender las acciones a Ritz Carlton depende de la evaluación que haga la trasnacional, cuyos directivos –de acuerdo con el ingeniero Romero Oropeza– están “preocupados, porque tienen un contrato, tienen que recibir un crucero que no se ha terminado y están interesados en que esto se haga: si se va a quiebra ellos se meterían en un problema; y están interesados en comprar por lo menos las acciones que corresponden a Pemex”.

La turbia historia de Pemex en HJB

La inversión en Hijos de J Barreras nunca fue un buen negocio para Pemex: en 2014, la petrolera rescató de la quiebra a esa empresa, a pesar de que aquí en México enfrentaba presiones financieras.

Al respecto, el ingeniero Romero Oropeza criticó que “Pemex, a partir de que compró la mayoría de las acciones [en abril de 2014], nunca se involucró en el negocio: compró y dejó en manos de los anteriores propietarios todas las decisiones de la empresa, nunca hubo una participación de Pemex, no participó en su administración”.

Sin decir sus nombres, indicó que las otras administraciones –de Lozoya Austin, José Antonio González Anaya y Carlos Alberto Treviño Medina– nunca se preocuparon por enviar personal de la petrolera a supervisar los intereses de México. Por ello, los españoles “hacían lo que querían y llegamos al punto de intervenir la administración de los astilleros”, una vez que el gobierno de López Obrador tomó el control de Pemex.

La historia de la participación de la empresa estatal en el astillero se remonta al gobierno de Calderón, cuando el ya fallecido Juan Camilo Mouriño era secretario de Energía y prometió a la industria española rescatarla de la crisis.

Sin embargo, fue hasta el sexenio de Peña cuando se concretó la adquisición de acciones: entre abril a noviembre de 2013, el Consejo de Administración de PMI Comercio internacional, a propuesta del director general Emilio Lozoya Austin, aprobó la compra de acciones en el astillero español.

De acuerdo con Pemex, la compra se dio “en un escenario en donde estaba por iniciar proceso de quiebra”. Fue entre noviembre y diciembre de 2013 cuando PMI celebró un contrato de inversión con el que adquirió el 51 por ciento de las acciones de dicho astillero; “sin embargo, PMI no participó en su administración, quedó en los demás accionistas, quienes no sólo tomaron las decisiones importantes, sino el control de la empresa”, señala el informe que Pemex presentó en la conferencia.

Para febrero de 2014, PMI contrató al astillero para la construcción de una de las dos unidades habitacionales flotantes (floteles) que adquirió en España, para dar servicio al personal de Pemex Exploración y Producción que trabaja en instalaciones costa afuera. “El flotel nunca ha sido utilizado a su máxima capacidad, costó 145 millones de euros y no se ha podido vender porque el avalúo arroja cantidades menores”.

De acuerdo con la ruta del tiempo que hizo Pemex, desde entonces el astillero no construyó ninguna otra embarcación y en 2016 registró pérdidas de 5.5

millones de euros. Esperemos que ahora en esta nueva administración se logre recuperar algo de lo mucho que ha perdido el erario de Pemex en beneficio sólo de España.

Nancy Flores

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