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Para el combate del acoso y hostigamiento sexual en universidades públicas, es necesario contar con mecanismos preventivos para no dejar crecer dichas violencias, advirtió Cristina Ayoub Riche, defensora del estudiante en la Universidad Federal de Rio de Janeiro (UFRJ). Asimismo, enfatizó  que la defensa de los estudiantes en esta materia debe ser mediante la escucha empática y reconocimiento del alumnado como personas. Lo anterior en el foro “Defensorías Universitarias. Buenas prácticas; ¿problemas similares-soluciones diferentes?”

El encuentro fue convocado por parte de la defensoría universitaria de la máxima casa de estudios del país en el contexto en que los paros de actividades y exigencias por atender casos de violencia de género en las instalaciones universitarias continúan. Ésto con el objetivo de “reflexionar” en las formas de solución, indicó un representante de la Defensoría de los Derechos Universitarios.

La doctora Cristina Ayoub, Ouvidora -defensora- de la UFRJ, aseguró que en la institución han instaurado políticas preventivas ante la violencia sexual, así como un mecanismo de democracia participativa, con el fin de que “no escale y se convierta en más violencia sin necesidad”. Por lo que -aseveró- trabajan con campañas de concientización y sensibilización.

Para la investigadora Ayoub Riche, es necesaria la labor de “identificar, prevenir, tratar, sancionar” porque “mucha gente confunde una violencia con un abuso de poder cualquiera”. Es por ello que “hay que empoderar a las personas con el conocimiento”, agregó.

Asimismo, dijo trabajar con una perspectiva del “conflicto”, es decir, con una mirada empática ya que el significado de dicha palabra es “llorar juntos”: “Debemos tener una actuación proactiva, no reactiva y no jugar por debajo del tapete” en una institución donde se atiende y se forma a una población de más de 60 mil integrantes (estudiantes, académicos).

En la experiencia canadiense, Natalie Sharpe defensora del estudiante en la Universidad de Alberta, Canadá, compartió que “los estudiantes no tienen que seguir todo un proceso legal para tener un apoyo”, gracias a la instauración de políticas federales para combatir la violencia de género en educación superior. Tales políticas fueron instauradas por la presión y presencia mediática de grupos estudiantiles pertenecientes a la Universidad de Bristol: “querían políticas efectivas” porque “mantenían las cosas bajo la alfombra”.

La presidente de la Asociación del Colegio Canadiense y la Universidad de Defensores (ACCUCO por su sigla en inglés) aseguró que hay mucha resistencia aún. Sin embargo han incorporado programas educativos para “reestablecer la masculinidad, para que la gente que es testigo no se quede sin hacer nada, que intervenga”.

En cuanto al caso inglés, Felicity Mitchel, trabajadora adjudicata independiente -defensora nacional para estudiantes universitarios y de educación superior en Inglaterra y Gales- observó que luego del “MeToo”, las quejas aumentaron en el Reino Unido. Como consecuencia, las universidades emplean a especialistas para atender a quienes presentan una denuncia en materia de violencia de género. Además, reconoció la importancia de cumplir el dber de defender a todos y no nada más al quejoso”.

El foro, también contó con la participación de Zatu Makamandela-Mguqulwa, defensora de la Universidad de Cape Town, en Sudáfrica. Makamandela, quien dijo que a partir del movimiento MeToo, “en la universidad hubo muchas reacciones emocionales”, como la de hacer campañas de desprestigio a quienes se atrevían a denunciar así como para los agresores, en este caso se distribuyó una lista con sus nombres.

En su opinión, parte de la respuesta de que sucedan agresiones sexuales en el ámbito educativo está en la crianza de la niñez. Por ello, racalcó la importancia de la educación para que las políticas en la materia funcionen. Lo que se necesita es “educación y más educación”, advirtió.

EL CASO DE LA UNAM

La defensora de los derechos universitarios, Guadalupe Barrena Najera, reconoció -en la respuesta a una pregunta hecha por Contralínea-  “que la Defensoría tiene que hacer más en materia de violencia de género” como “generar espacios para las y los jóvenes para poderse acercar de forma segura”.  Lo anterior pese haber “hecho algunas acciones específicamente en los planteles que están en paro en este momento” [instalar mesas de asesoría pertenecientes a la Unidad para la Atención y Seguimiento de Denuncias].

Barrena Najera refrendó  la importancia de la defensoría para mantener cercanía con jóvenes universitarios y “poner las herramientas legales que tenemos dentro de la universidad para proteger sus derechos. Sería fantástico tener la oportunidad de utilizarlas”.

Y es que, a decir de la defensora universitaria,  “hay mucho énfasis en la parte de la legislación universitaria que sanciona y hay poco énfasis sobre la parte  de la legislación que protege. Y los jóvenes que han optado por la acción política algunas veces han ejercido la acción jurídica pero no en todos los casos”.

Lo que se debe a que el Protocolo para la atención a denuncias por violencia de género de la UNAM  es “burocrático y revictimizante”, así lo reveló este semanario en noviembre de 2019 en “UNAM sanciona a 500 agresores de mujeres, y sigue a juicio a 450″

Para finalizar, Guadalupe Barrena agregó: “Ojalá los jóvenes nos den otra oportunidad para atender las cosas que les preocupan porque son  preocupaciones comunes en nuestra universidad”.

Jordana González