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A un año de la tragedia en Tlahuelilpan, Hidalgo, donde explotó una toma clandestina de hidrocarburos y fallecieron 137 personas, el presidente Andrés Manuel López Obrador lamentó este hecho e informó sobre las acciones que ha llevado su administración para atender a las víctimas.

En su conferencia de prensa matutina, el mandatario dijo que este hecho es el “más triste que hemos padecido desde que estamos en el gobierno”, ocurrido el 18 de enero de 2019.

“Muy lamentable, tenemos el compromiso de seguir atendiendo las causas de fondo, sobre todo la desatención y abandono a la gente”, comentó.

El titular del Ejecutivo expuso que en gobiernos anteriores, se fue creando en esto del robo de combustible, “en toda una subcultura o un proceder de informalidad, ilegalidad, de buscarse la vida como fuese y al mismo tiempo arriesgar la vida para a sobrevivir”.

El huachicol, añadió, es producto de la desatención, manejado por grupos de delincuentes, pero con una base social de apoyo.

Agregó que esta práctica también se llevaba a cabo en las altas esferas a través de contratos.

“Se había convertido en una práctica, destruir un ducto, hacer una toma clandestina, los jefes de las bandas llevarse pipas, sacar provecho y a la gente por donde pasan los ductos, dejarles algo. Esto, como un ingreso para la sobrevivencia”, dijo.

Diana Álvarez, subsecretaria de la Secretaría de Gobernación, indicó que se creó una coordinación institucional con otras dependencias para proporcionar atención a las víctimas y sus familiares; se otorgaron apoyos funerarios y económicos para los afectados.

Además de los apoyos humanitarios, se otorgaron becas, seguros de vida, pensiones, programa de microcréditos y tandas para el bienestar, entre otros.

Érika Ramírez