jueves 9, julio 2020

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Hace un par de meses, anterior a la información de Andrea Becerril y Víctor Ballinas (La Jornada, 15 de noviembre de 2019), miré y escuché por el Canal Legislativo la discusión sobre la abrogación del Seguro Popular –instaurado en 2003, durante el sexenio de Vicente Fox–, así como del desabasto de medicinas y la desesperada defensa que la senadora Martha Márquez hizo de las madres de niños con cáncer. También durante esa sesión, la intervención de la senadora Sylvana Beltrones, con una acertada exposición del problema que significan las deficiencias de la salud de los mexicanos; y criticando, junto con la panista, las carencias en general y que Morena y López Obrador, montados en su necedad siguen sin atender ni siquiera las críticas constructivas.

Ambas expusieron la tragedia que va desde la falta de medicinas en el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), así como en el Instituto de Seguridad y Servicios Sociales de los Trabajadores del Estado (ISSSTE), que acompañará a la creación del Instituto de Salud para el Bienestar (Insabi). Los morenistas suponen que han descubierto el concepto e historia del Estado de Bienestar, mismo que podemos consultar en el ensayo de Luciano Pellicani, en el Diccionario de Política de Norberto Bobbio y Nicola Matteucci.

Andan, pues, los morenistas inventando el hilo negro y, de paso, con tal de borrar todo lo pasado (lo cual es imposible), hacen a un lado instituciones y las sustituyen por sus “descubrimientos”, como en el caso que se refiere a la salud nacional. La senadora Beltrones expuso un análisis contra la centralización de los servicios de salud, apropiándose de los que estaban manejados por los estados incluso hasta imponiendo a los delegados, en un afán de pasar por encima de la Federación y dejar en manos de López Obrador y su secretario de Salud ese manejo que crea más burocratización.

La senadora sonorense puntualizó los errores del Insabi al controlar, pues, los servicios de salud al estilo de los morenistas, porque el dizque bienestar presidencialista en ese ramo acarreará una centralización autoritaria y los males se recrudecerán. Por lo que parece que la nueva creación lopezobradorista para atender los problemas de la salud física de los mexicanos, lleva una aviesa finalidad. Aparte de esto, su creación se debatirá en medio del todavía constante desabasto de medicinas en general que padece las instituciones de salud, así como aquellas dedicadas al tratamiento del cáncer, al grado de que la senadora Martha Márquez no pudo contener la desesperación y el llanto por la impotencia ante la avasalladora aplanadora de Morena que aprobó ese Instituto para el Bienestar que nace como un experimento.

Es así que las senadoras Beltrones y Márquez enarbolaron sus críticas propositivas y constructivas y fueron despreciadas, entre otros, por Martí Batres y por Ricardo Monreal, quien hasta publicó en el periódico El Universal lo que le escriben (18 de noviembre de 2019), con la promesa de que así se resolverán los asuntos de la salud de “los más desprotegidos”. Así que con la consigna de aprobar el Insabi no quisieron atender lo que plantearon Sylvana Beltrones, Martha Márquez o el transitorio de Germán Martínez. Se trató de imponer un “bienestar” de salud médica a criterio de quienes manejan un punto de vista parcial y sin perspectiva de su tan machacado “haremos historia”.

Álvaro Cepeda Neri

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