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La Unidad de Inteligencia Financiera (UIF) sigue la ruta del dinero vinculado a una red internacional de tráfico de fentanilo ligada al Cártel de Sinaloa, cuyas operaciones financieras han tenido origen o destino en Culiacán, Tijuana, China (Taiwán), Hong Kong y Estados Unidos.

De acuerdo con los avances de las investigaciones encabezadas por el doctor Santiago Nieto –y que incluyen cooperación internacional–, los bancos utilizados para las transacciones criminales son: Hongkong and Shanghai Banking Corporation (HSBC), HSBC Bank USA, HSBC Bank Taiwan Limited, Citibank (la matriz estadunidense), Banamex Citibank, Citibank Taiwan Limited y China Merchants Bank Hong Kong Branch.

Las indagatorias han arrojado evidencias en torno a 26 transferencias internacionales en moneda nacional (por 4 millones 120 mil 567 pesos) y 30 en moneda extranjera (por 99 mil 17 dólares), realizadas por 11 personas físicas y morales vinculadas al Cártel de Sinaloa, y cuyas actividades ya son monitoreadas por las autoridades federales.

Respecto de las transacciones en pesos, éstas se han hecho en los bancos Hongkong and Shanghai Banking Corporation, HSBC Bank Taiwan Limited, Citibank Taiwan Limited y China Merchants Bank Hong Kong Branch; y las de dólares, en HSBC Bank USA, HSBC Bank Taiwan Limited, Citibank (EU) y Banamex.

La UIF ha logrado identificar también que en el epicentro de este entramado criminal –que involucra a 10 personas y seis empresas– está una sociedad dedicada a la fabricación de productos farmacéuticos y medicamentos, domiciliada tanto en Culiacán como en Tijuana.

En ambas ciudades mexicanas inicia la cadena financiera que conecta toda la ruta del fentanilo que el Cártel trasiega a Estados Unidos: de acuerdo con la UIF, siete de las 10 personas identificadas depositan dólares en efectivo en las cuentas abiertas por esa farmacéutica en sucursales de Banamex. Luego este dinero se dispersa en tres vías: 1) se retira en efectivo vía cheques, 2) se transfiere a cuentas de las otras cinco empresas, y 3) se traslada a las cuentas en el extranjero.

Respecto de las operaciones internacionales, la Unidad de Inteligencia Financiera ha documentado que la empresa epicentro transfirió 4 millones 120 mil 567 pesos a las cuentas bancarias radicadas en Taiwán, entre 2013 y 2019.

Contrario a lo que muchos podrían pensar, esa farmacéutica no opera totalmente de forma clandestina: está registrada como sociedad anónima de capital variable a la cual, incluso, el Servicio de Administración Tributaria le autorizó deducciones del impuesto sobre la renta por 4 millones 307 mil 821 pesos en el gobierno de Enrique Peña (ejercicios fiscales de 2013 a 2017).

En ese periodo, declaró ante el SAT ingresos totales por 3 millones 868 mil 340 pesos e ISR causado por cero pesos, motivo por el cual la UIF ha determinado discrepancias sustanciales en materia financiera y fiscal.

Aunado a lo anterior, entre 2016 y 2019, esa empresa realizó importaciones de cloruro de amonio, tejidos de fibra de vidrio, una fuente de poder, una tarjeta electrónica, entre otros productos, por 2 millones 954 mil 522 pesos.

Durante la indagatoria, la UIF descubrió tres graves anomalías: la primera, que el cloruro de amonio que importa de China es un precursor en la fabricación de drogas sintéticas ilegales, incluido el fentanilo; la segunda, que no se puede determinar que el origen del efectivo depositado en sus cuentas sea lícito, pues no corresponde a relaciones de carácter profesional o empresarial; y la tercera, que “dentro del periodo de análisis no registra pagos de nómina ni de impuestos, no se localizó página web, y no se logró ubicar el domicilio de la empresa”.

Pese a ello, “en 2018 y 2019, se localizan importaciones definitivas por 592 mil 922 pesos, siendo la mercancía [el] cloruro de amonio proveniente de China y con destino al Aeropuerto Internacional de Manzanillo, Colima”, indica la institución que encabeza Santiago Nieto.

La autoridad que depende de la Secretaría de Hacienda también determina que hay un “esquema de operatividad incongruente” con las personas que realizan los depósitos en efectivo a su favor. En algunos casos incluso observa que el sujeto “no tiene permanencia de recursos” y “no registra actividad que justifique las operaciones financieras”.

Y es que las personas involucradas se dedican supuestamente a: comercio de prendas de vestir; administración de bienes inmuebles; servicios veterinarios para mascotas; laboratorios de análisis clínicos; sistemas; compra venta de cerveza; jefe de departamento de contabilidad de servicios de salud de Sinaloa; compra venta de productos textiles. Los otros tres sujetos son identificados como: madre y cotitular del negocio veterinario; accionista y apoderado legal de una de las empresas; y representante legal de otra.

Además, las indagatorias detallan que dos de las seis empresas involucradas se dedican a: compra venta de aparatos eléctricos; y fabricación de refacciones y maquinaria industrial. Ambas son claves en el entramado criminal y están ligadas al taiwanés nacionalizado mexicano Chian Li Chun, detenido en Culiacán el 9 de mayo de 2019, acusado de delitos contra la salud en su modalidad de producción de fentanilo para el Cártel de Sinaloa. Este personaje figura como accionista y apoderado legal de la primera empresa, y como dueño y apoderado legal de la segunda. Además, registra la compra venta de productos textiles como su actividad individual.

Pero regresemos a la ruta del dinero en la farmacéutica, que es la empresa epicentro: una vez depositado el efectivo en sus cuentas, ésta traslada los montos en dólares a su cuenta de cheques, y después los retira en efectivo en pesos. En estas últimas operaciones participan sus accionistas y representante. Y aquí es justo donde todo conecta: ese dinero se deposita en las cuentas de las empresas de Chian Li Chun, y éstas a su vez los transfieren a cuentas de Hong Kong, Taiwán y Estados Unidos.

Tan sólo la empresa que compra y vende aparatos eléctricos realizó transferencias internacionales a esos territorios por 1 millón 241 mil dólares, y por 307 mil pesos, entre 2017 y 2019. Al determinar que sus ingresos no corresponden con el tamaño de sus egresos, la UIF clasifica a esa persona moral “bajo esquema de operatividad incongruente significativa”.

Además la investigación apunta que, de 2017 a 2019, Chian Li Chun transfirió 5 millones 637 mil 748 pesos de sus cuentas personales a cuentas de Hong Kong y Taiwán. Parte de esos recursos provenían de las arcas de la farmacéutica.

De acuerdo con los avances de la indagatoria, el dinero no es la única evidencia de los nexos entre el taiwanés-mexicano ligado al Cártel de Sinaloa y la farmacéutica que ha importado el precursor del fentanilo: además hay “coincidencias telefónicas” derivadas del rastreo especializado de líneas de telefonía fija y móvil.

Para la UIF, a partir  de montos menores detectados en el sector financiero se reveló “una red de transporte y procesamiento del narcótico”. De julio a septiembre de 2017, dicha red vinculada al Cártel de Sinaloa “registró depósitos por 15.5 millones de pesos y retiros por 15.3 millones”.

Según la institución que tutela el doctor Santiago Nieto, la supervisión y fiscalización de recursos han permitido desarticular varias empresas y apoyar a la SEIDO y a gobiernos extranjeros a frenar la operación ilegal.

Entre los apuntes que hace sobre la farmacéutica está que “de 2018 a 2019, envió transferencias internacionales por 1.1 millones de pesos, principalmente a Hong Kong, China y Taiwán, siendo diversas personas físicas los beneficiarios de recursos. Y que de 2016 a 2019, recibió cheques interbancarios por 5 millones de pesos, y emitió cheques por 31.2 millones de pesos”.

No obstante, en “descargo” de los bancos que han prestado servicios financieros a esta red internacional vinculada al Cártel de Sinaloa, la UIF apunta que la alerta sobre este caso se dio “por la instituciones financieras, debido a que [la empresa] recibe recursos en efectivo en un mismo día con diferencia de minutos por montos inferiores al umbral de relevantes y los cuales dispone en su totalidad la persona moral”.

Nancy Flores

[AGENDA DE LA CORRUPCIÓN]