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Expertos declararon que a pesar de que organismos oficiales como el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi) y el Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SESNSP) proporcionan datos relevantes sobre homicidios en México, hace falta focalizar cada uno de los casos. Ello permitiría impulsar una agenda con sentido humano, para saber quiénes son las víctimas y cómo están muriendo” y, en ese sentido, instrumentar estrategias a la medida de cada homicidio.

Durante la presentación del Atlas de homicidios: México 2018, Lisa Sánchez, directora de México Unido Contra la Delincuencia (MUCD), manifestó que los tomadores de decisiones necesitan hacer un zoom a la problemática de los homicidios: “deben ir más allá de los números totales, más allá de decir cada año es el más violento, cada año es el que tiene más víctimas, para poder entender cómo se está comportando este fenómeno a nivel municipal y cómo se está comportando a nivel de las fronteras”.

Agregó que “el Atlas es un esfuerzo que estamos haciendo para poder abonar información mucho más procesada y amigable de lo que ya México, desde sus instituciones públicas como el Inegi, hace cuenta y presenta. Es un estudio que queremos que sea para la utilización del ciudadano común: los que no somos especializados en bases de datos, los que no necesariamente nos leemos las fichas metodológicas del Inegi pero que estamos interesados en saber si hay puntos de inflexión en los homicidios o no”.

Paul Frissard, coordinador de Investigación y Políticas Públicas de MUCD, indicó que, “a través de este ejercicio, buscamos investigar qué tan homogéneo es este fenómeno según el espacio geográfico, el grupo poblacional que observamos y qué tanto necesitamos respuestas contextualizadas”. Ello, consideró, porque el gobierno federal da la información de manera homogénea y genera estrategias de respuesta única en todo el territorio.

Aunque a nivel nacional se pueden vincular los homicidios con el inicio de la guerra contra las drogas o con algunos conflictos que tuvieron repercusiones fuertes, Frissard recalcó la necesidad de “observar este fenómeno en su multiplicidad e indagar más a fondo el contexto para lograr estrategias a la medida”.

Al respecto, Carlos Galindo, integrante de MUCD, mencionó que Baja California vive una crisis terrible de homicidios y se encuentra en máximos históricos, como la que vivió Chihuahua; sin embargo, subrayó que las historias son diferentes y el tipo de estrategias que se deberían de aplicar ahí también deberían ser muy distintas. “Las grandes rutas de violencia son las mismas, aunque cada una con su propio contexto”.

“Necesitamos herramientas para poder ver si hay patrones […] en países tan grandes como los nuestros y con una crisis como la nuestra, donde estamos hablando más o menos de 250 mil personas privadas de la vida en los últimos 13 años. Estos datos se vuelven esa herramienta que nos permite ver si hay ciertos patrones y a partir de ahí focalizar recursos, afinar políticas públicas para tener una respuesta efectiva”, agregó Estefanía Vela Barba, investigadora en políticas públicas.

Como parte de los hallazgos principales del Atlas, los expertos destacaron que en los municipios de la República donde se registró el mayor número de homicidios cuentan con vías federales principales y aeropuertos internacionales, así como el aumento de homicidios por arma de fuego; pero esto no es un estándar que se aplique y corresponda a todos los espacios del país.

Los autores detectaron que “la baja abrupta de homicidios en uno o dos estados contribuye a un descenso de la media nacional, lo mismo que el aumento en uno o dos estados o hasta en 10 municipios aislados, explica muchas veces el incremento sustancial de las medias nacionales”.

En el informe hay fundamentalmente mapas y gráficas que permiten en un solo vistazo entender qué está pasando con el homicidio en las 32 entidades federativas y en específico con las víctimas de homicidio, aseguraron.

Ante esto, Galindo expresó que “la idea de presentar así la información es para enfatizar que hay muchas dimensiones a través de las cuales uno puede acercarse al fenómeno del homicidio: la fuente de información tiene mucha riqueza de detalles y nos da para trabajar a todos”.

Finalmente, Lisa declaró “queremos volver a poner sobre la mesa no solo los números del homicidio o las dinámicas del homicidio sino quiénes son las víctimas, dónde están muriendo más, con qué tipos de armas, si son en el espacio público o privado, si son mayoritariamente mujeres u hombres. Esto, para poder de verdad alimentar no sólo la discusión de prevención y de reacción ante este fenómeno en el ámbito de seguridad, sino también impulsar una agenda de víctimas que tenga ese lado humano de saber quiénes son las personas que estamos perdiendo año con año a causa de esta problemática.

Indra Cirigo, Viridiana García