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Elegir a la filial “privada” PMI Infraestructura de Desarrollo como la empresa administradora del megaproyecto de la Refinería Dos Bocas significó para Petróleos Mexicanos (Pemex) modificar el proceso de reestructura empresarial que arrancó en 2016, durante el gobierno de Enrique Peña Nieto.

Como lo informó Agenda de la Corrupción, esa filial perteneciente al Grupo PMI fue creada el sexenio pasado para adquirir con sobreprecio la planta chatarra de Agro Nitrogenados, y el pasado 17 de mayo, el Consejo de Administración de Pemex –en su 942 sesión extraordinaria– la eligió como la encargada de desarrollar el proyecto de Dos Bocas.

Esa decisión implicó cancelar la fusión con PMI Norteamérica, SA de CV, uno de las estrategias para reducir el número de filiales que la petrolera maneja al margen de la ley (bajo el derecho privado y no el correspondiente al ámbito paraestatal, en el caso de las empresas constituidas en México, y bajo jurisdicción legal extranjera, en los casos de las que radican en otros países).

De acuerdo con los documentos derivados de la 942 sesión extraordinaria del pasado 17 de mayo, por unanimidad, el Consejo de Administración de Pemex autorizó “la modificación de los Acuerdos CA-070/2016, adoptado el 8 de julio de 2016 en sesión 909 extraordinaria, y CA-142/2016 de la sesión 915 extraordinaria del 14 de diciembre de 2016, relativos a la Implementación de la Reingeniería Corporativa de las Empresas Filiales, a fin de cancelar la fusión de la empresa PMI Infraestructura de Desarrollo, SA de CV (hoy PTI Infraestructura de Desarrollo, SA de CV) con PMI Norteamérica, SA de CV, por una parte y, transferir la totalidad de las acciones de PMI Norteamérica en PMI Infraestructura de Desarrollo a Pemex Transformación Industrial, como parte de la Primera Reorganización Corporativa de Petróleos Mexicanos en términos del Transitorio Octavo, Apartado A, de la Ley de Petróleos Mexicanos”.

Aumento en el monto de la preinversión

Otro tema que se discutió en aquella sesión extraordinaria de mayo de 2019 fue el de la adecuación del presupuesto de preinversión para el desarrollo de la Refinería en Dos Bocas, municipio Paraíso, Tabasco. Al respecto, fue el subdirector de Proyectos de Pemex Transformación Industrial, Leonardo Cornejo Serrano, quien explicó a los consejeros la necesidad de transferir recursos de la inversión a la etapa de preinversión, para “llevar a cabo el desarrollo de los paquetes de diseño de procesos de los licenciadores y tecnólogos, el trámite de los permisos requeridos para la ejecución del proyecto y la contratación del Instituto Mexicano del Petróleo para la asistencia técnica en el desarrollo de ingenierías y estudios para instalaciones de integración”.

En este punto intervino el consejero Arturo Herrera Gutiérrez –actual secretario de Hacienda y Crédito Público– para exponer que al no tratarse de una ampliación presupuestal sino exclusivamente de una transferencia compensada, ésta no requería autorización del Consejo: bastaba con que la autorizara el director corporativo de Finanzas. Por ello preguntó las razones para someterlo al Consejo.

El director Corporativo de Finanzas de Pemex, Alberto Velázquez García, le respondió que no se trataba de un movimiento presupuestal, sino del cambio de la naturaleza del recurso etiquetado como inversión a preinversión. Indicó que la norma no contempla ese supuesto, por lo que considerando que de acuerdo con la Ley de Petróleos Mexicanos el propio Consejo es quien autoriza los lineamientos en la materia, se decidió someterlo a su autorización para tener mayor certeza jurídica.

Herrera Gutiérrez dijo entonces que “si se tenía alguna duda normativa se podría consultar a la Procuraduría Fiscal, independientemente de que se autorizara este acuerdo”.

Al respecto, la secretaria de Energía, Rocío Nahle, comentó que aunque no se requiriera la autorización del Consejo, era una forma de que la empresa tuviera mayor certeza jurídica respecto a la operación.

En este punto se sumó la participación de Luz María Zarza Delgado, subdirectora de Consultoría Jurídica de la petrolera, quien explicó que si bien el director corporativo de Finanzas podía autorizar el movimiento, “se consideró que para fortalecer la decisión, transparentarla y darle eficacia era conveniente someterla al Consejo, que es la autoridad máxima en Petróleos Mexicanos”.

También participó el consejero Sergio Sánchez Martínez –subsecretario de Gestión para la Protección Ambiental de la Secretaría del Medio Ambiente y Recursos Naturales–, para resaltar que, por el nivel de agregación de la información presentada, no era posible identificar si se tomaron en cuenta los aspectos ambientales dentro de ese monto presupuestal.

Sobre este tema, la ingeniera Rocío Nahle indicó que “todo el proyecto considera las normas ambientales internacionales. Comentó que se está considerado desde el inicio el cuidado del medio ambiente, la austeridad, el contenido nacional y el contenido regional. Agregó que este monto que se está autorizando era para poder arrancar el proyecto”.

Además, el subdirector de Proyectos Industriales de Pemex Transformación Industrial, Leonardo Cornejo Serrano, explicó que “en el agregado no están descritos todos los estudios, pero desde luego, como parte de la planeación se tienen que llevar a cabo no solamente los estudios técnicos de viabilidad de la refinería, sino también los estudios ambientales, los cuales se están llevando a cabo en buena parte con el Instituto Mexicano del Petróleo, con la Comisión Federal de Electricidad, y son parte de este presupuesto de inversión”.

Luego de estas exposiciones, el Consejo de Administración autorizó que la Dirección Corporativa de Finanzas realizara la adecuación presupuestal en la etapa de preinversión para el proyecto de la Refinería en Dos Bocas.

Capitalización de PTI Infraestructura

Aquel 17 de mayo el Consejo de Pemex también se observó la transparencia y rendición de cuentas de PMI Infraestructura en Desarrollo (hoy PTI). Sobre este tema, el subdirector de Proyectos, Cornejo Serrano, comentó que el siguiente paso, dentro de la estructura de ejecución del proyecto de la nueva refinería era capitalizar esa empresa filial, para que “obtenga la aptitud de ejecutar los trabajos de preinversión necesarios, y se le asigne la responsabilidad de las decisiones técnicas en la ejecución del proyecto”.

Fue en ese punto cuando el consejero independiente José Eduardo Beltrán Hernández recomendó incluir un mecanismo de vigilancia y control de la operación y gestión de la empresa filial PTI Infraestructura de Desarrollo, “para que se le informe oportunamente al Consejo de Administración y éste pueda dar el seguimiento correspondiente”.

La secretaria Rocío Nahle indicó que Pemex cuenta con el Área de Auditoría interna que irá acompañando a la administración en las decisiones de este proyecto. Adicionalmente, dijo, “se tiene previsto contar con el acompañamiento de la Organización de las Naciones Unidas”.

Por su parte, el auditor interno Francisco Javier Vega Rodríguez afirmó que las técnicas de auditoría permiten auditorías de desempeño y evaluación, además de que “el acompañamiento en este proyecto es indispensable, por lo que en la estructura de gobernanza quedará incluida una fuerte y robusta fiscalización”.

La historia del Grupo PMI, y en general de las 90 empresas filiales y participadas de Pemex, no ha sido la más afortunada: estas compañías se crearon desde el sexenio de Carlos Salinas de Gortari para operar al margen de la ley y evadir la rendición de cuentas; también, para saquear las abundantes arcas petroleras. Por ello es fundamental que ahora, en la autollamada “cuarta transformación”, se ventilen todas las decisiones que pasan por esa mafiosa estructura empresarial que aún posee y opera la principal empresa del Estado mexicano.

Nancy Flores/segunda y última parte

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