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En la construcción de la Refinería Dos Bocas –uno de los principales proyectos del gobierno de Andrés Manuel López Obrador– se ha involucrado a una de las filiales de Petróleos Mexicanos (Pemex), perteneciente al llamado Grupo PMI, para darle la vuelta a trámites burocráticos. Se trata de PMI Infraestructura en Desarrollo, SA de CV, creada en el gobierno de Enrique Peña Nieto para adquirir con sobreprecio la planta chatarra de Agro Nitrogenados.

Ésta podría ser la primera vez en que la petrolera emplee a una de sus 63 empresas “privadas” –la mayoría de papel: sin oficinas ni empleados– en beneficio del país, para evitar retrasos en la obra e incluso la doble tributación. Sin embargo, es importante que se rindan cuentas a la sociedad, porque el de las filiales privadas extranjeras y mexicanas sigue siendo un esquema poco transparente que operan al margen de la ley, como lo ha denunciado desde hace 2 décadas la Auditoría Superior de la Federación.

Lo que es un hecho es que, desde el pasado 17 de mayo, el Consejo de Administración de Pemex –en su 942 sesión extraordinaria– eligió a esa filial “privada” como la encargada de desarrollar el proyecto de Dos Bocas.

Así, a la hoy denominada PTI Infraestructura de Desarrollo se le transferirá el dinero para la construcción de la nueva refinería, estimado en más de 40 mil millones de pesos. El acta de la sesión extraordinaria, fechada el 17 de mayo de 2019, revela que PTI administrará cada peso, aunque no cuenta con oficinas ni empleados.

Y es que el acuerdo establece textualmente que el Consejo de Administración “autorizó que Pemex Transformación Industrial aporte al capital social de la empresa filial PTI Infraestructura de Desarrollo, SA de CV, los recursos de preinversión autorizados para el Proyecto ‘Nueva Refinería en Dos Bocas, Paraíso, Tabasco’, y los recursos de inversión una vez que se cuente con las autorizaciones correspondientes”.

De esta manera, a la filial “privada” le fueron transferidos ya más de 4 mil 880 millones de pesos. Pues, de acuerdo con el acta de la sesión extraordinaria, para la preinversión se tenía presupuestado un monto de 1 mil 799 millones 920 mil 795 pesos, pero se le adicionaron 3 mil 85 millones 83 mil 490 pesos. Es en el punto “1.2 Adecuación del presupuesto de preinversión para el desarrollo de una refinería en Dos Bocas”, donde el documento oficial refiere esas transacciones.

Los pormenores del manejo del dinero los explicó Leonardo Cornejo Serrano, subdirector de Proyectos de Pemex Transformación Industrial: “el presupuesto del proyecto para la nueva refinería en Dos Bocas tiene dos componentes: el de preinversión y el de inversión. Respecto al componente de preinversión, se tenía previsto un presupuesto de 1 mil 799 millones 920 mil 795 pesos para llevar a cabo una serie de estudios de sitio, necesarios para la maduración del proyecto en su primera etapa de FEL 1”.

Más adelante, el funcionario refirió que “con la finalidad de agilizar el desarrollo del proyecto, previo a la acreditación de la segunda etapa FEL II, se tiene la necesidad de llevar a cabo el desarrollo de los paquetes de diseño de procesos de los licenciadores y tecnólogos, el trámite de los permisos requeridos para la ejecución del proyecto y la contratación del Instituto Mexicano del Petróleo para la asistencia técnica en el desarrollo de ingenierías y estudios para instalaciones de integración. Para poder llevar a cabo estos trabajos, se solicita transferir parte del presupuesto de inversión al de preinversión, por un monto total de 3 mil 85 millones 83 mil 490 pesos”.

En la discusión participó el actual secretario de Hacienda, Arturo Herrera –entonces subsecretario–, pero a este punto volveremos en la próxima columna.

La decisión de emplear la filial “privada”

De la decisión de involucrar a PTI en Dos Bocas destaca que esa filial sea precisamente la misma que el gobierno de Peña Nieto creó ex profeso para comprar –en 2013, durante la gestión del hoy prófugo Emilio Lozoya Austin– la planta chatarra de Agro Nitrogenados.

En la sesión extraordinaria de mayo de 2019, el Consejo aprobó por unanimidad dejar en manos de esa empresa la administración de los recursos públicos. Víctor Manuel Navarro Cervantes, director corporativo de Planeación, Coordinación y Desempeño de Pemex, explicó a los consejeros que en 2016 existían 90 empresas filiales de Petróleos Mexicanos, algo de lo que he dado cuenta Contralínea.

Agregó que, desde entonces, la petrolera decidió elaborar y llevar a cabo un programa de reestructuración para extinguir o fusionar varias de esas empresas, consideradas como no necesarias. “Al día de hoy [17 de mayo de 2019] se cuenta con 63 empresas filiales, que siguen considerándose demasiadas, por lo que se tiene un programa de reorganización para reducirlas a 35 y se continuará trabajando para disminuir aún más ese número. El programa de trabajo tenía originalmente previsto que la empresa filial PMI Infraestructura de Desarrollo, SA de CV, se fusionara con PMI Norteamérica, SA de CV; sin embargo, para el nuevo Proyecto de la Refinería de Dos Bocas se consideró que esta filial podría ser un vehículo adecuado para el desarrollo de la refinería”.

Ante esta posibilidad, el consejero José Eduardo Beltrán Hernández preguntó cuáles fueron los motivos por los que se tomó la decisión de usar esta empresa, refiere el acta. También da cuenta de que la respuesta provino de  Jorge Valadez Montoya, suplente por ausencia del director corporativo de Alianzas y Nuevos Negocios de Pemex, quien afirmó que, “cuando se hizo el estudio de la empresa idónea para desarrollar el Proyecto de la Refinería de Dos Bocas se identificó a esta empresa, ya que no contaba con pasivo fiscal, no tenía adeudos, ni pasivo laboral”.

La PMI

La participación de PTI Infraestructura de Desarrollo en la compra de la planta chatarra quedó documentada en el acta de la 865 sesión extraordinaria del Consejo de Administración, ocurrida el 17 de diciembre de 2013. Entonces, el director general de Pemex, Lozoya Austin, señaló que la adquisición de Agro Nitrogenados derivaba de una urgencia del propio gobierno de Peña Nieto para supuestamente reactivar el campo mexicano.

Abiertamente se le informó al Consejo de Administración que el esquema de la compra implicaría el entramado del Grupo PMI. En su página 17, el acta refiere que Lozoya destacó ante los consejeros “que se había utilizado a PMI y no se había hecho a través de Pemex Petroquímica, dado que por esta vía hubiera tomado mucho más tiempo, y había premura por parte del gobierno federal para llevar a cabo la producción de fertilizantes lo más pronto posible”.

Édgar Torres Garrido, entonces asesor ejecutivo de Lozoya, expuso la “estructura del negocio”: ésta, dijo, “se integraría a través del Grupo PMI, siendo que PMI Norteamérica y PMI Holdings habían creado el instrumento PMI Infraestructura de Desarrollo, a través del cual se crearía PMI Fertilizantes”.

Datos de PMI Comercio Internacional en poder de Agenda de la corrupción dan cuenta de que PMI Infraestructura fue constituida el 12 de noviembre de 2013 en México, como una sociedad anónima de capital variable y con naturaleza jurídica de empresa no paraestatal. Su objeto es encargarse “del desarrollo de diversos proyectos de infraestructura relacionados con las empresas del Grupo PMI”.

Al día siguiente de la sesión extraordinaria –el 18 de diciembre de 2013– se constituyó el “instrumento” que no se llamó PMI Fertilizantes, sino Pro Agroindustria, con el objeto de materializar la compra de la planta chatarra y más adelante de Fertinal, el segundo asunto por el cual se le persigue a Lozoya.

En aquella sesión extraordinaria, Édgar Torres abundó que a partir de la aprobación del Consejo de Administración, el Grupo PMI pondría la infraestructura, mientras que la petrolera, a través de su subsidiaria Petroquímica, pondría los insumos, “para generar un solo proyecto en el que Pemex sería accionista en toda la cadena”.

En esa misma exposición se descubre que la operación para beneficiar al empresario Alonso Ancira inició mucho tiempo antes de que el Consejo de Administración firmara ese 17 de diciembre el acta que daba el visto bueno a la compra.

De hecho, Torres indicó que desde el 19 de julio de ese mismo año –2013– PMI Holdings [una de las 61 empresas instrumentales de Pemex que se encuentra radicada en Países Bajos] aprobó la compra y otorgó “suficiencia presupuestaria” para ello. El monto autorizado ascendía a 475 millones de dólares.

Ocho días antes de esa sesión extraordinaria, el 9 de diciembre, se presentó “el caso de negocio en los Consejos de Administración de PMI Norteamérica, SA de CV, y de PMI Infraestructura de Desarrollo, SA de CV, mismos que autorizaron realizar una inversión máxima de 275 millones de dólares para la compra de los activos de la empresa Agro Nitrogenados”, según explicó.

Sobre el tema del dinero, Lozoya Austin dijo a los consejeros que de los 475 millones de dólares que la filial PMI Holdings aprobó invertir, 275 millones serían para la adquisición de los activos de la planta, y los otros 200 millones para la rehabilitación de éstos y su modernización.

Édgar Torres señaló literalmente que “lo que se estaba buscando con el proyecto era que PMI adquiriera los activos de Agro Nitrogenados para renovar la planta y ponerla en funcionamiento, y que posteriormente Pemex Petroquímica y PMI formaran una sociedad e integraran la cadena de valor de amoniaco urea en beneficio de los productores rurales que tienen menor nivel de desarrollo que se ubican en el Sur Sureste del país”.

Ahora el Consejo revive a PTI Infraestructura para administrar los recursos de Dos Bocas. La encomienda del presidente es que todos los proyectos se hagan sin corrupción y con transparencia, por lo que ésta podría ser la primera experiencia de éxito con el uso de las empresas PMI. Estaremos atentos a ella.

Nancy Flores/Primera de dos partes

 

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