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La emoción y euforia desbordaron el “corazón político, social y cultural” del país: en el Zócalo de la Ciudad de México, unos 250 mil asistentes –según la Secretaría de Seguridad Ciudadana de la Ciudad– vitoreaban al presidente López Obrador durante la conmemoración del primer año de su gobierno. Mujeres, hombres, jóvenes, niñas y niños se expresaban en una misma voz: “no estás solo”

Al medio día del 1 de diciembre entró a escena el hombre más vitoreado de la plaza: Andrés Manuel López Obrador, presidente de México. “Es un honor estar con Obrador”, “¡pre-si-dente, pre-si-dente!”, “no estás solo” y “AMLO, tú sí me representas”… Los gritos, aplausos y porras inundaron la Plaza de la Constitución antes, durante y después de su discurso con motivo del informe sobre el primer año de su gobierno.

Conforme avanzaba por la calle Moneda, él y su esposa, la escritora Beatriz Gutiérrez Muller, saludaban a las personas que, “esperanzadas en acercarse al mandatario”, se encontraban ahí desde las 5 de la mañana. “¡Señor presidente, señor presidente! Una foto, por favor. Una foto”. Con los brazos estirados aclamaban por el saludo del Ejecutivo. López Obrador no dio un paso sin corresponderle al pueblo, ya fuera con fotos o estrechando sus manos.

Al llegar al templete, la emoción de la gente de Sonora, Tabasco, Estado de México y otras entidades aumentó. Quienes desde temprano lograron apropiarse de alguna silla, se levantaban para escuchar al presidente. No se notaban las más de 6 horas de espera. El tabasqueño tomó su lugar en el escenario, ubicado frente a la Catedral Metropolitana, y todas las miradas se concentraron en él.

“Amigas y amigos: el cambio que estamos realizando está a la vista. En el periodo neoliberal se hacían leyes sin considerar el interés público, ahora las reformas a la Constitución tienen el propósito de garantizar el desarrollo del país y el bienestar del pueblo”.

Mientras enlistaba sus triunfos, de nuevo resonaba la incesante frase: “es un honor, estar con Obrador”. Ni los minutos ni las horas ni el calor sofocante del medio día contenían el apoyo de la gente. Las personas insistían en estar más cerca del escenario, hasta que el ánimo de observar y escuchar atentamente al mandatario borró los pasillos.

“En los hechos estas modificaciones configuran una nueva Constitución, que refleja las demandas y la voluntad del pueblo que decidió emprender la cuarta transformación de la vida pública del país de manera legal, democrática y pacífica”, exclamaba el presidente. “De manera legal, democrática y pacífica, ¡eso!, ¡estamos contigo!”, repetía en voz alta Héctor, habitante de la alcaldía Tláhuac.

“Creo que debemos valorar y darnos cuenta de todo lo que en 1 año se ha avanzado, después de que estuvimos en una época de estancamiento para el país. Es clarísimo que con el presidente estamos empezando a crecer como país. Hay confianza por gran parte del pueblo”, dijo a Contralínea el hombre de 58 años.

Carteles, pancartas y banderas se alzaban por doquier: “AMLO, juntos transformaremos México”; “Morena, la esperanza de México”; “We are AMLOvers”. “Esas no son las de Morena [Movimiento de Regeneración Nacional] –reclamaba María Guadalupe desde su asiento– ¡Traidores!”

“Estamos hartos de tanta injusticia, robo, engaño, manipulación, mentiras, verdades a medias y saqueo a México, a la patria. Estamos hartos de que traten a nuestro país como si nuestros dueños fueran los extranjeros. Con Andrés Manuel tenemos más de 20 años apoyándolo, y hemos sido testigos de abusos de poder y traiciones en su contra. Quienes son los traidores y ponen en peligro a México son la ultraderecha”, aseguró la tabasqueña.

Las promesas del presidente continuaban en los altavoces. Los pactos también: el derecho al acceso a la salud, a la educación, a una vida digna para los migrantes, el combate a la corrupción, la austeridad republicana, la creación de nuevos empleos, el derecho a una vivienda, la instauración de la Guardia Nacional, la instauración de programas sociales y la protección y promoción del campo son los aspectos que más destacan en su informe. Son los aspectos que más celebraban los asistentes.

En los balcones y terrazas de los edificios aledaños también se escuchaba el mensaje. “Este año, el ahorro por evitar la corrupción en la adquisición de bienes y servicios alcanzará la cifra de 200 mil millones de pesos. El presupuesto de la Presidencia de la República pasó de tres mil 600 millones a 800 millones, una disminución del 75 por ciento. Esto es, en los hechos, la austeridad republicana”. Aplausos de nuevo. El confetti adornaba el momento. Las matracas resonaban en cada pausa.

“La fórmula de acabar con la corrupción y reducir el costo del gobierno nos permite financiar el presupuesto sin aumentar impuestos, sin incrementar los precios de los combustibles y sin endeudar al país (…) porque por el bien de todos, primero los pobres”. “Primero los pobres”, repetían al unísono decenas, centenas de personas.

Federico, un hombre tabasqueño, dijo a Contralínea: “Vengo a apoyar a nuestro presidente; en el informe nos dio todo en relación a lo que se ha hecho y logrado para cambiar la política del país. Se cumplieron nuestras expectativas. Ahora tenemos que estar más unidos para recuperar  nuestro país, que fue entregado a los neoliberales, a la iniciativa privada traidora y a los extranjeros”.

Tras referirse a los 100 compromisos que realizó exactamente hace 1 año, en el mismo lugar, las personas preguntaron: “¿cuántos de ellos ha cumplido?”, a lo que en seguida el presidente contestó: “89 acciones se han realizado, sólo 11 quedan pendientes”. La sorpresa es indudable, aunque el mandatario insistía en que no es una simulación, sino “la forma de hacer política”.

El ánimo se desbordaba aún más sobre las vallas de seguridad. López Obrador interrumpió su lectura para preguntar a los asistente “¿tienen calor?, ya casi termino”. Sin dudarlo, algunos gritaron: “con calor o sin calor, nunca lo dejaremos solo. No estás solo”.

“Durante mi larga vida pública y sobre todo en los momentos más difíciles siempre he tenido un ángel de la guarda que se llama pueblo. Ustedes siempre me han apoyado y sacado a flote. Al pueblo le debo todo lo que soy, por eso los seguiré escuchando, atendiendo, sirviendo y nunca jamás los traicionaré. Con el pueblo, todo; sin el pueblo, nada. ¡Viva la cuarta transformación!, ¡Viva México”. Los gritos y porras inundaban nuevamente la plaza.

Las personas se emocionaban hasta la afonía. Mientras Andrés Manuel regresaba a Palacio Nacional, las sillas se iban vaciando. “Ahorita vemos cómo le hacemos para regresar”, decía una mujer a sus familiares mientras bailaba al ritmo de la marimba que musicaliza el ambiente. Un grupo de hombres con playeras blancas de “Morena” se retiraba de la plancha del Zócalo, tras alabar la frase de uno de ellos: “el lopezobradorismo está presente y vibra”.

Karen Ballesteros

 

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