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Unos 250 normalistas de la Federación de Estudiantes Campesinos Socialistas de México llegaron al Zócalo después de varias interrupciones que intentaron frenar su marcha.

Los representantes de siete normales rurales del país fueron interceptados por personal de la Secretaría de Gobernación, el Centro Nacional de Inteligencia y el gobierno capitalino, quienes les pedían cesar las protestas a cambio de una mesa de negociación.

Sin embargo no se les indicaba con quién se establecería el diálogo. Por ello, uno de los líderes estudiantiles insistía en que el diálogo debería ser con el presidente Andrés Manuel López Obrador.

Los estudiantes recordaron que el compromiso del mandatario es atender la problemática de las normales rurales, e insistieron en que estas agonizan por falta de presupuesto y presunta corrupción.

En el Zócalo, a un costado del templete, los estudiantes mantuvieron su contingente en forma pacífica e incluso dejaron de cantar sus consignas.

En su marcha hacia el Zócalo, los normalistas fueron detenidos en tres ocasiones: policías capitalinos les cerraron el paso en Reforma y Juárez; luego en Eje Central y Madero, y en Eje Central y 5 de Mayo. Ante la insistencia de los jóvenes, los dejaron avanzar asegurándoles los representantes del gobierno que, supuestamente, nunca intentaron limitar su derecho a la libre expresión y manifestación de sus ideas.

 

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