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Tres son los cárteles del narcotráfico que han estado en la mira de las autoridades estadunidenses para ser designados como organizaciones terroristas: el Cártel Jalisco Nueva Generación, el Cártel del Golfo con su facción Los Metros –que opera en Reynosa, Tamaulipas–, y la facción de Los Zetas llamada Cártel del Noreste.

El pasado 26 de noviembre, el presidente Donald Trump aseguró que su administración trabaja desde hace 3 meses en el proceso para designar como terroristas a cárteles mexicanos del narcotráfico, pese a que no es un asunto fácil. Ello, no sólo por su participación en el trasiego de drogas ilegales al vecino país, sino también por el tráfico de personas. Esto, sin duda, abre la puerta a una intervención del país vecino en territorio mexicano, lo que es muy grave y podría llevarnos a escenarios de invasión militar.

No obstante, esa declaración hay que entenderla en un contexto electoral de Estados Unidos y en el marco del impeachment –como se le conoce al proceso de destitución que se le sigue a Trump en su Congreso–; así como en un momento de solidez institucional en México, con un presidente como Andrés Manuel López Obrador, quien a diferencia de los anteriores mandatarios defiende la soberanía de nuestro país y claramente a dicho “cooperación sí, intervención no”.

Pero regresando a los tres cárteles en la mira de Estados Unidos, desde el 12 de marzo de 2019, congresistas de ese país pidieron al secretario de Estado, Mike Pompeo, que presentara un informe sobre la designación de esos tres grupos criminales mexicanos como organizaciones terroristas extranjeras.

La solicitud se hizo en el marco de la presentación de un proyecto de ley para la designación de terroristas a los cárteles de drogas y en ésta se estableció que el Cártel Jalisco Nueva Generación, Los Metros y el Cártel del Noreste “cumplen con los criterios para su designación como organizaciones terroristas extranjeras, como se establece en la sección 219 de la Ley de Inmigración y Nacionalidad”.

El Jalisco Nueva Generación

De esas tres organizaciones destaca, sin duda, el caso del Cártel Jalisco Nueva Generación. El 16 de octubre de 2018, los departamentos de Justicia, Tesoro y Estado de Estados Unidos anunciaron “esfuerzos coordinados” para combatir a esta organización criminal, a la que describieron como “uno de los cárteles de drogas más grandes y peligrosos que actualmente operan en México”.

Para el Departamento de Justicia de hecho “es una de las cinco organizaciones criminales trasnacionales más peligrosas del mundo, responsable del tráfico de muchas toneladas de cocaína, metanfetamina y heroína con fentanilo a Estados Unidos, así como por la violencia y la pérdida significativa de vidas en México”.

Las autoridades estadunidenses referían entonces que esta organización criminal fue fundada en 2011, y desde entonces ha crecido rápidamente en tamaño y fuerza. Y citaban a la Agencia Antidrogas: “la DEA estima que el Cártel Jalisco Nueva Generación ejerce influencia en 23 de 31 de los estados mexicanos (75 por ciento del territorio nacional), incluidos los principales corredores de producción y transporte de drogas.

Para el gobierno del vecino país, el poder de ese cártel es “resultado del comando y control disciplinado de la organización, técnicas sofisticadas de lavado de dinero, rutas eficientes de transporte de drogas y violencia extrema. El cártel también se ha expandido a nivel mundial, con una presencia significativa y negocios ilícitos no sólo en Estados Unidos y México, sino también en Europa, Asia y Australia”.

Aunado a ello, en su análisis Mexico: organized crime and drug trafficking organizations de agosto pasado, el estadunidense Congressional Research Service indica que “actualmente la fragmentación o ‘balcanización’ de las principales organizaciones delictivas ha sido acompañada por la diversificación de muchos grupos en otros tipos de actividades criminales”.

Señala que la fragmentación comenzó en 2010 y se aceleró en 2011. Esto redefinió el “campo de batalla” y trajo nuevos actores, como Los Zetas y Los Caballeros Templarios. Y luego los renovó, pues más recientemente de esa atomización se han encumbrado el Cártel Jalisco Nueva Generación, que es sin duda el que mayor notoriedad y expansión logró en el sexenio de Enrique Peña Nieto.

Al respecto, el análisis observa que, “en 2018, una serie de organizaciones más pequeñas reaccionaron y algunos de los grupos que alguna vez fueron pequeños, como el Cártel Jalisco Nueva Generación, ingresaron al espacio que quedaba después de que se desmantelaran otras organizaciones criminales”.

Del Cártel Jalisco Nueva Generación, indica que originalmente fue conocido como Los Asesinos Zeta e hizo su primera aparición en 2011, con una exhibición en la carretera de los cuerpos de 35 presuntos miembros de Los Zetas.

Esta organización opera no sólo en Jalisco, sino también en Colima, Michoacán, Estado de México, Guerrero y Guanajuato. Y su fuerza ha llegado a tal punto que se ha convertido en una fuerza dominante en la zona conocida como Tierra Caliente (Guerrero y Michoacán).

Según el análisis, ha ampliado su alcance geográfico y ha mantenido su propia cohesión, mientras explota la fragmentación de la organización de Sinaloa, y que ya tiene presencia en 22 de los 32 estados mexicanos.

Agrega que este cártel, encabezado por Rubén Oseguera Cervantes, alias Mencho, opera en América, Asia y Europa. “Es responsable de distribuir cocaína y metanfetamina a lo largo de 10 mil kilómetros de la costa del Pacífico en una ruta que se extiende desde el Cono Sur hasta la frontera de Estados Unidos y Canadá”.

Antecedentes

La reciente declaración de Trump y la petición de marzo pasado no son los únicos antecedentes. Otro intento por considerar a los narcotraficantes mexicanos como terroristas sucedió el 20 de febrero de 2019, cuando los republicanos Mark Green y Chip Roy solicitaron que los cárteles de la droga fueran agregados a la lista de terroristas.

La petición también fue dirigida al secretario de Estado, Mike Pompeo, advirtiendo que esta etiqueta debería aplicarse a “los cárteles de la droga que utilizan tácticas terroristas”.

Ello, con el fin de considerar en Estados Unidos como ilegales a las personas que a sabiendas brindaran apoyo o recursos materiales a los cárteles; evitar que cualquier miembro de un cártel de drogas designado ingrese legalmente a Estados Unidos; permitir que el secretario del Tesoro bloquee todos los activos que poseen o controlan los cárteles de la droga; estigmatizar aún más a estos grupos tanto en el país como en el extranjero.

Según el congresista Mark Green, del partido de Donald Trump, “esos cárteles han utilizado tácticas bárbaras, incluidas las adoptadas por ISIS y Al Qaeda: asesinar y torturar a inocentes, desestabilizar países y asesinar a miembros de las fuerzas del orden”.

El legislador que participó en giras en Irak y Afganistán durante la llamada Guerra contra el Terror aseguró “que amenazan la seguridad de nuestra patria. Nuestras comunidades sufren los poderosos y peligrosos cárteles de drogas que ponen a disposición de nuestros ciudadanos. Las sobredosis de fentanilo y heroína se han llevado miles de vidas”.

Por su parte, Chip Roy afirmó que “los cárteles son el problema y es hora de que empecemos a actuar así. Estos cárteles socavan nuestra seguridad nacional con un ataque implacable en nuestra frontera mientras trafican con seres humanos y narcóticos peligrosos”.

También indicó que “ponen en peligro a los ciudadanos estadunidenses, a nuestros vecinos mexicanos y a los migrantes que buscan venir aquí. Me enorgullece unirme a mi amigo, el representante Mark Green, para instar al Departamento de Estado a considerar designarlos como una organización de terror extranjero”. Así las discusiones, veremos qué alcance tienen.

Nancy Flores

[AGENDA DE LA CORRUPCIÓN] [D] [COLUMNA]

 

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