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El ciberataque que sufrió Petróleos Mexicanos (Pemex) el fin de semana pasado ha contaminado y paralizado por lo menos 35 mil computadoras de todas las áreas y en todo el país. La cifra representa el 5 por ciento de su sistema de cómputo, pero al interior de la petrolera se teme que en los próximos días aumente el número de equipos infectados.

Ello, a pesar de que Pemex indicó que los ataques fueron neutralizados oportunamente. El hackeo ocurrió justo después de que desde la Dirección General de la principal empresa del Estado se ordenó cancelar algunos contratos con la trasnacional Microsoft, que estaba encargada de proporcionar los sistemas de seguridad cibernética.

Por ello, los órganos de seguridad nacional y la Secretaría de la Función Pública investigan a la recién corrida Reyna María Basilio Ortiz (caso que fue reportado hace unos días por el diario La Jornada), pues tenía una posición clave en el área de Procura y por la coincidencia se indaga si tuvo algo que ver en el hackeo que tiene en jaque a la petrolera del Estado.

De acuerdo con fuentes cercanas al tema, es tan grave el hackeo que está en duda que Pemex pueda pagar la próxima quincena a sus miles de trabajadores petroleros, pues aunque acaban de cobrar la quincena anterior, hay nerviosismo entre los trabajadores porque todo el sistema de cómputo está paralizado por las torpezas de algunos funcionarios que se olvidaron de los sistemas de seguridad cibernética.

Además se han frenado los procesos de contratación en la principal subsidiaria Pemex Exploración y Producción, cuyo programa de inversiones estaba a punto de arrancar y asciende a algo más de 200 mil millones de pesos.

Miguel Badillo