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Cuatro de cada 10 víctimas de violencia sexual son menores de 15 años, estima el Early Institute. Por ello, especialistas manifestaron la urgencia de tipificar el delito de abuso sexual infantil a nivel nacional, la necesidad de crear un código penal único que facilite la atención a casos de este tipo y exhortaron a las autoridades dar a conocer las cifras exactas de los menores que han sufrido abuso sexual.

Mario Arroyo, investigador y consejero de Early Institute, explicó que en los últimos 4 años, los delitos sexuales a nivel general aumentaron 63 por ciento en México, al pasar de 23 mil 575 en 2015 a 38 mil 357 en septiembre 2019.

Además indicó que en 2018, el 44 por ciento de los delitos sexuales fue abuso sexual. Sin embargo, apuntó que “lamentablemente las estadísticas en México sólo nos dicen cuántos delitos sexuales hay en general, pero no nos especifican el grupo de edad […] desde aquí está escondido el abuso sexual, por tanto exigimos que las autoridades den a conocer los grupos de edad para poder saber con precisión […] ese sigue siendo un tema pendiente de información”.

El investigador señaló que no hay datos que muestren el nivel de impunidad respecto al total de denuncias por violencia sexual. Al respecto subrayó: “Nosotros [Early Institute] estamos trabajando para ampliar la base de datos; lo que sí puedo decir es que tenemos un grave problema en el país, ya que hay 32 códigos penales distintos; incluso en algunos de ellos no se contempla la figura por algún tipo de abuso sexual, como Aguascalientes, Nayarit y Nuevo León que no lo tienen tipificado como delito […]. Nosotros iniciaremos trabajos con el Poder Legislativo para la creación de un código penal único que pueda facilitar y tipificar el abuso sexual infantil a nivel nacional”.

Es por ello que Early Institute desarrolló un proyecto colaborativo llamado Alumbra enfocado en prevenir la violencia sexual infantil y, a 1 año de su lanzamiento, publicó un diagnóstico que muestra algunas cifras y datos relacionados a esta problemática.

“Una de las cosas que a mí más me ha impactado desde que comenzamos a trabajar con este proyecto es que desde la victimología, a quienes han sufrido violencia  sexual no se les llama víctimas, se les llama sobrevivientes. El impacto que tiene en sus vidas es incalculable, sus efectos no sólo trascienden la esfera de sus derechos más fundamentales, sino que también afecta a sus familias y comunidades enteras”, expresó Annayancy Varas, directora del think tank.

“Debemos reconocer que aún falta muchísimo por hacer, urge revertir esta problemática y con el esfuerzo de todos podremos detenerla. Nosotros lanzamos un llamado a los cuidadores primarios, a los padres, madres, tutores, que conozcan a sus hijos. Ellos requieren apoyo sólido, que los escuchemos y les dediquemos tiempo. El abuso sexual infantil se puede prevenir, ya que no es un evento aislado sino todo un proceso”, declaró Annayancy Varas.

Agregó: “si queremos construir un país más justo y equitativo, debemos empezar por garantizar los derechos de los niños y las niñas y erradicar todo tipo de violencia en sus vidas, como es el caso de la violencia sexual infantil, que además de ser un delito, atenta contra su integridad fi?sica y psicolo?gica”.

En ese sentido, Marisol Aguilar, oficial nacional de Programas de la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (UNODC) en México, aseguró que se reconocen los avances que ha habido en materia legislativa para mitigar la situación de violencia que sufre la población infantil y adolescente en México, además de la ratificación de diversos instrumentos internacionales sobre este tema.

Sin embargo, puntualizó: “a pesar de los esfuerzos, este grupo permanece en situación de riesgo. Dadas sus condiciones biológicas, psicológicas y sociales, asegurarles justicia y seguridad es un reto que sólo puede ser atendido bajo estándares internacionales específicos y estrategias con perspectiva de género que detengan el ciclo de victimización”.

Viridiana García