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I. Ensimismado en sus constantes arranques despóticos y de autosuficiencia proteccionista de su capitalismo, Donald Trump quiere repetir, al estilo de Toynbee y Spengler con dosis de Hegel, algunos pasajes de la historia con punto de partida en el cesarismo de Seutonio para, inaugurando el Cuarto Reich, dominar al mundo tras su aún imaginario muro. Hijo de polacos inmigrantes, Trump decidió ser el Hitler de nuestro tiempo al tratar a los inmigrantes en los judíos de su escalada. Iletrado, ignorante y a la Calígula-Nerón, se tambalea en los contrapesos del Congreso y órganos judiciales por más que presiona con su autoritarismo. Por esto, es hora de regresar a las páginas de los historiadores hegelianos Oswald Spengler (1800-1936) y Arnold J Toynbee (1889-1975). Rematando con el estudio de Michael Burleigh: El Tercer Reich. Y es que un Trump a la Hitler quiere reinaugurar la historia universal, mordiendo sus bordes para convertir al republicanismo antidemocrático y conservador ultraderechista, en la brújula mundial. Haciendo de su gobierno “la pretensión de ser una entidad duradera, autosuficiente e independiente del resto del mundo” (Arnold J Toynbee, Estudio de la Historia; Emecé Editores).

II. Afiliados Spengler y Toynbee a la teoría cíclica de la historia, formulaban la “primavera, verano, otoño e invierno” de los pueblos-naciones; y que la humanidad se enfila, con un individuo a la Hitler “a la victoria de los césares y obedece a líderes poderosos”. Spengler pedía la “implantación del autoritarismo del gobernante y debe destruir las ideas y prácticas del liberalismo político y acabar con la democracia representativa”. Tantea Trump un nuevo hitlerismo –se inspire o no en ellos– alimentando en los estadunidenses la idea de ser explotados. Y dicta medidas proteccionistas para romper con el comercio de la globalización. Incluso ya tiene sus “campos de concentración”, encerrando en jaulas a niños migrantes, expulsando a sus padres. Busca Trump ser otro de los “malvados que prometían un gran salto hacia un futuro heroico con soluciones violentas a los problemas locales… con una autoestima sentimental colectiva de su propia raza”. Como otro dictador del mundo, apoyado por la base electoral y el capitalismo de su partido, Trump y su séquito odian a los demás pueblos y tratan de doblegar a sus gobernantes con bravatas que rayan en amenazas; proponiendo el aislamiento de Europa, China y América Latina. Convirtiéndose así, en un César caligulesco y neroniano (como nos cuenta Seutonio: Vidas de los Césares; ediciones Cátedra).

III. En los cuatro tomos de: El III Reich (varios autores, editorial Noguer), aparecen los 12 años de “tamaña locura”. Un pintor de brocha gorda se convirtió en un profeta armado de odio a la humanidad, parapetado en su racismo ario al estilo de la peluca de Trump con sus brazos cruzados y gesto copiado de Hitler. Por esto, hay que reflexionar sobre los acontecimientos que invocan los sucedidos con el hitlerismo y sus raíces en el cesarismo romano. Pues la sombra de un Cuarto Reich ensombrece la democracia estadunidense con amenazas para quienes no acepten de buena gana al trumpismo. Como el Hitler de ayer, ahora su imitador combate a sus rivales económicos, fronterizos y políticos, mientras va viento en popa su admiración-complicidad con Putin. Quiere dominar Trump desde Washington, pero sin mezclarse y expulsando a los inmigrantes. Y no es que mágica-religiosamente se repita la historia y las civilizaciones tengan periodos de decadencia y renacimiento, como proponen Spengler y Toynbee, para que resuciten los emperadores romanos. Si el capitalismo estadunidense está en declive y Trump quiere revivirlo con medidas nazis y en la búsqueda del Cuarto Reich, llevará a guerras comerciales y militares que no son la solución económica.

Ficha bibliográfica:

Autor:        Michael Burleigh

Título:        El Tercer Reich

Editorial:    Taurus, 2016

Álvaro Cepeda Neri

[MISCELÁNEO] [EX LIBRIS]