lunes 6, julio 2020

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En el Noroeste de México, los menores mexicanos han tomado la violencia como una “cuestión aspiracional” al convivir diariamente con ella, advirtió el académico Édgar Arturo Chávez, de la Universidad Autónoma de Baja California Sur.

Agregó que el perfeccionamiento de un narco-Estado en Baja California Sur se debe a la institucionalización del crimen y de los regímenes perpetradores de violencia, que se acrecientan principalmente en los estados del Norte.

Asimismo, enfatizó que la docilidad social que aspira a la vida narca forma parte de la creciente problemática del estado que dota de condiciones para la recurrencia y expansión  del problema que propicia entornos de posibilidad socio-criminal.

“Es parte ya de lo cotidiano asistir cada vez más al encuentro de entierros clandestinos y fosas domiciliarias”, indicó el académico.

Chávez indicó que el aumento histórico de los grupos criminales que detentan el poder en los territorios del Norte de México no sólo se concentran en Sinaloa, ya que en los últimos años se han encontrado fosas en la península como en la playa Saltitos, en el municipio de La Paz, donde grupos de familiares buscan a personas desaparecidas periódicamente.

Durante su participación en el coloquio internacional Heteronomías de la Justicia: territorialidades y palabras nómadas indicó que en Baja California Sur en lo que va del 2019 han desaparecido decenas de personas, se han registrado ejecuciones y asesinatos de mujeres que “aún no han sido considerados como feminicidios aunque existen tipificaciones jurídicas en esa materia a nivel estatal”.

Por otro lado, el académico advirtió que en Los Cabos y La Paz –principalmente– el  turismo sexual va en aumento, ya que las redes de trata se encuentran protegidas por los grupos criminales lo que ha generado una vulnerabilidad en el territorio y una ruptura comunitaria cada vez más evidente.

Indra Cirigo