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¿Es el presidente quien no tiene palabra? ¿Son sus colaboradores quienes lo hacen ver como mentiroso? ¿Hay “voluntad”, pero el elefante reumático –como ha calificado López Obrador al conjunto de la administración pública– no se mueve por más tirones que le den? Lo cierto es que la Escuela Normal Indígena Intercultural Bilingüe Jacinto Canek sigue cerrada. No inició el actual ciclo escolar y no hay siquiera información oficial al respeto. Las alumnas y los alumnos mantienen un plantón a las fueras del Palacio Nacional sin que hayan podido hablar con el presidente.

Todo, a pesar de que en una de sus conferencias mañaneras de hace casi 2 meses el propio presidente dio por “resuelto” el problema. Al responder a la pregunta de un reportero sobre la protesta de los estudiantes, dijo: “Eso ya se va a resolver, porque el planteamiento [de los estudiantes] es que no se cierre la normal. Nosotros no vamos a cerrar las normales. Así que…”. Y dio por concluido el asunto.

Hoy alumnos y alumnas de esta institución siguen a las puertas de Palacio Nacional con las mismas demandas con las que llegaron. En realidad, su pliego petitorio es muy concreto, de apenas tres puntos, a los que nadie parecería oponerse, menos un gobierno que se ha llenado a boca con elogios a las normales. Aquella mañana del 13 de septiembre, el presidente se refirió a ellas como: “emblemáticas, históricas, importantísimas, que estaban siendo cerradas [por los gobiernos pasados] bajo el argumento de que formaban revoltosos, rebeldes, rojillos”.

Los puntos del pliego petitorio de los estudiantes son: 1) Reapertura de la Escuela Normal Indígena Intercultural Bilingüe Jacinto Canek; 2) asignación del personal suficiente para el funcionamiento de la escuela y el cumplimiento de sus objetivos: 25 personas (18 docentes y siete administrativos), y 3) respeto a las 90 matrículas de nuevo ingreso.

Los alumnos enviaron a una comisión desde agosto pasado, luego de que el presidente municipal de Zinacantán, el priísta Francisco de la Cruz Pérez, “decretara” el cierre de la normal y fuera secundado por el gobierno del estado, a cargo del morenista Rutilio Escandón e, incluso, por el gobierno federal, toda vez que dejaron de enviar los recursos; de enviar a los maestros y trabajadores, y cancelaron el transporte para la zona.

La protesta se trasladó a la Ciudad de México precisamente porque allá el diálogo estaba cancelado. Alumnos y alumnas fueron reprimidos por la policía estatal en varias ocasiones. Acudieron al gobierno federal porque, además, la Jacinto Canek es una escuela de carácter federal que funciona en acuerdo de los tres niveles de gobierno.

Y al cabo de 2 meses, el gobierno federal responde a los estudiantes que turnen su petición al gobierno estatal que ya los reprimió. Reproducimos el documento que los estudiantes recibieron del gobierno de Andrés Manuel López Obrador:

“En atención a su petición con Folio: 2019-17940 y número de documento 2019-092LELM2N, dirigido al presidente de los Estados Unidos Mexicanos, en el cual plantea interés en que se lleve a cabo la reapertura de la Escuela Normal Intercultural Bilingüe Jacinto Canek [el funcionario que redactó el documento oficial olvidó anotar “Indígena” como parte del nombre de la escuela], de Zinacantán Chiapas. [Sic, así de arbitrario colocó el punto y a parte]

“Por lo anterior hemos turnado su planteamiento con oficio DFSEPCHIA/EMSSyOD/0670/2019, a la C. Mtra. Rosa Aidé Domínguez Ochoa, secretaria de Educación del estado, ubicado en Unidad Administrativa Edificio B, colonia Maya, Tuxtla Gutiérrez…” (sic).

Firma el subdelegado del gobierno federal en el estado de Chiapas, José Francisco Nandayapa López.

O sea, en el gobierno federal reculan y ahora consideran que el de la Jacinto Canek es un asunto del gobierno estatal. Y mandan a los alumnos a que toquen las puertas de los funcionarios estatales, cuando éstos ni siquiera atendieron el llamado a que acudieran a las mesas de diálogo convocadas por el propio gobierno de López Obrador con los normalistas.

La Jacinto Canek es una de las tres normales indígenas del país y la única que, además de ser indígena, es intercultural y bilingüe. Ahí estudian hablantes de nueve de las 12 lenguas indígenas vivas en Chiapas. Las licenciaturas que se imparten son en educación primaria y en educación prescolar, ambas con la especialidad en educación indígena intercultural. Cada año recibe entre 400 y 500 solicitudes de nuevo ingreso, aunque sólo acepta a 90 estudiantes. La demanda es la más alta de las normales del estado, sólo por debajo de la Escuela Normal Rural de Mactumactzá.

La paciencia de los alumnos se agota. Y luego funcionarios y medios de comunicación se llaman a sorpresa cuando los estudiantes se ven orillados a pasar a otro nivel de lucha. Apenas los normalistas de Tenería, Estado de México, y de Tiripetío, Michoacán, lograron hacerse escuchar y pudieron establecer mesas de negociación serias. Precisamente esas mesas fueron posibles luego de los alumnos intensificaran las protestas y movilizaciones.

Si el presidente dice que apoya a las normales y que específicamente el problema de la Jacinto Canek “ya está resuelto”, ¿quiénes lo están haciendo quedar mal? ¿Son los de la Secretaría de Educación Pública que encabeza Esteban Moctezuma? ¿Los del gobierno de estado a cargo de su correligionario Rutilio Escandón?

Zósimo Camacho

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