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Anda Enrique Peña Nieto y su más reciente pareja viajando como millonario… ¿Cuánto robaría, cuantos moches le dieron, cuántos negocios hizo, al amparo del poder presidencial? Fue un caco, es decir: un ratero; un jefe del cártel de la delincuencia organizada con su PRI. Y sus complicidades junto con Luis Videgaray en el Estado de México. Se disfraza para andar en hoteles, restaurantes y todos esos lugares en donde no para de vacacionar. Le falta solamente el antifaz. Fue un gigoló en el cargo donde sus empleados de alto nivel también se enriquecieron, y por lo que solamente su amiga Rosario Robles está siendo juzgada por ladrona y jefa de la “estafa maestra”.

Y si el expresidente Peña anda tan campante es porque debe haber un pacto de impunidad. De otra manera no se explica uno cómo es que pasea a todo lujo y, además, ratero, gastando dinero a manos llenas, tras la más que millonaria indemnización que tuvo que otorgar a su segunda esposa la actriz de Televisa: Angélica Rivera; y con la que se matrimonió –dicen las malas lenguas– en un teatro armado que llevaba por objetivo preparar su candidatura a la Presidencia de la República. Más la manutención de los hijos que tuvo con Mónica Pretelini. Y los gastos para cubrir las necesidades de sus lujosísimas mansiones. Ya no recibe la jubilación presidencial… ¿entonces, de dónde sale para llevar esa vida de jeque millonario?

Se ha querido esconder de los medios de información, sobre todo de los reporteros gráficos y, sin embargo, constantemente lo pescan. Como sucedió la última vez –hasta el momento– donde aparece con peluca y gorra; la sinaloense con peluca rubia y cinta en la frente, ambos comiendo y disfrutando su luna de miel. ¿Pactó con López Obrador ser intocable? No hay otra explicación, con todo y que los expresidentes mexicanos, como siempre ha sucedido desde el perverso sexenio de Miguel Alemán Valdés hasta el sexenio maldito de Enrique Peña Nieto, han saqueado los dineros de la sociedad.

Y por los favores que durante sus mandatos hacen a los empresarios, banqueros e inversionistas de su preferencia, estos les otorgan sobornos que crearon la inmensa corrupción que aparece por todos lados. Pero Peña sigue como si nada. ¿Pactó con AMLO? ¿Y a cambio de qué? Solamente así se explica que sea más cínico de lo que fue al asumir la Presidencia en un arreglo con Calderón, cuando ambos organizaron el fraude electoral del 2018. Se disfraza, pero eso no le quita lo ratero, lo incapaz y lo gigoló con su copete embarrado de goma y siempre maquillado para parecer bonito.

Ayer por Europa, luego por Nueva York, mañana en el Estado de México donde tiene sus innumerables bienes inmuebles, su campo de golf; el que colinda con el de Videgaray y el resto de los rufianes de la élite mexiquense que viene desde Hank a los del Mazo, en su famosa cueva de Atlacomulco. Lo que está en cuestión es que estando implicado en la corrupción de su sexenio como el “padrino” que salió beneficiado, permanezca intocable. Pues, cínicamente, el señor Peña no muestra que le preocupen las investigaciones sobre sus exempleados.

Por lo que muy claramente se nota que ha pactado su impunidad y por eso anda alegremente de turista millonario con lo que se robó. Se escondió cuando lo cuestionaron los estudiantes de una universidad y ahora se esconde disfrazado, pero sabe muy bien que tiene impunidad. Entretanto, muestra a los mexicanos sin pudor alguno, cómo se divierte como el jefe de un cártel de la delincuencia organizada que tiene múltiples y millonarios depósitos bancarios, tanto aquí como en el extranjero, para seguir haciéndola de ladrón.

Álvaro Cepeda Neri

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