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Más de 1 mil 500 migrantes con diversos padecimientos –como diarrea, hipertensión, condiciones psiquiátricas, asma y diabetes– permanecen varados en la peligrosa ciudad de Matamoros, Tamaulipas, en espera de su resolución de asilo del gobierno de Donald Trump, denunció la organización internacional Médicos Sin Fronteras (MSF).

Debido a las consecuencias de la política migratoria impuesta por la administración estadunidense e instrumentada por el gobierno mexicano, un número aproximado de 1 mil 500 solicitantes de asilo continúan durmiendo en el puente internacional que conecta la ciudad de Matamoros con Brownsville, Estados Unidos.

“Esta política inhumana regresa a las personas, más de una vez, a ciudades inseguras de la frontera Norte [de México] desde enero de 2019, y las obliga a esperar, poniendo en peligro sus vidas […] A la fecha todavía no hay cifras oficiales sobre el número de personas que aguardan llenos de incertidumbre y riesgo en Matamoros”, declaró la organización.

En las últimas 3 semanas, MSF realizó 178 consultas médicas, 48 por ciento a mujeres y 52 por ciento a hombres, de los cuales el 58 por ciento son menores de 15 años; y encontró que la mayoría de los pacientes presentaron infecciones respiratorias y problemas en la piel atribuibles al hacinamiento y a las malas condiciones sanitarias.

Ante ello, Médicos Sin Fronteras incrementó el personal sanitario para lograr una mayor asistencia, así como sus equipos de atención integral para responder a las urgentes necesidades médicas.

“Contamos con un equipo médico integral y un equipo de promotores de salud, que atienden pacientes con diagnósticos de estrés postraumático y ansiedad, consecuencia de la desesperanza que les produce no saber qué va a pasar con su futuro o el de su familia”, aseguró Anneli Droste, coordinadora del proyecto de MSF en la frontera Norte.

Droste habló con un niño de 15 años que se encuentra en el precario campamento con su familia, y relató: “él me dijo que no se quieren separar del grupo de solicitantes de asilo, porque sienten que los van a asaltar o a secuestrar. Quedarse todos juntos es una de las medidas que estas personas, víctimas de violencia, tomaron para sentirse de alguna forma más protegidas”.

En un comunicado de prensa, MSF expresó su preocupación por la situación humanitaria que enfrentan los migrantes, ya que a pesar de que en los últimos días instalaron más letrinas y duchas en el precario campamento de tiendas de campaña donde pasan la noche, estas personas continúan siendo testigos de las malas condiciones en las que viven, y del aumento de las necesidades de salud y salud mental.

“[Pedimos] una vez más, a los gobiernos de México y Estados Unidos que pongan en el centro de sus políticas el bienestar de la población”, manifestó el organismo internacional.

Viridiana García