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A tres días de que el gobierno federal pusiera en libertad a Ovidio Guzmán López –hijo de Joaquín “El Chapo” Guzmán Loera–, y de que se confrontaran integrantes del crimen organizado con agentes de la Guardia Nacional y policía estatal, el presidente Andrés Manuel López Obrador informó que “que se tomó la decisión de evitar la confrontación, que se siguiera llevando a cabo esta violencia el jueves”, en Culiacán, Sinaloa.

En su conferencia de prensa matutina, el titular del Ejecutivo dijo que “el propósito de detener esta acción fue el de salvar vidas, evitar una masacre”.

López Obrador enfatizó que el repliegue de las fuerzas de seguridad y la puesta en libertad del supuesto narcotraficante respondió a que “no podíamos arriesgar la vida de las personas por la detención de un presunto delincuente. Lo que nos importa es la vida de las personas. Fue una decisión que tomó el gabinete de seguridad y yo la avalé”.

“Fue una tarde muy difícil, de crisis y ya se empezó a normalizar la situación en Culiacán, pero hubo una campaña irracional en medios de nuestros adversarios, pensaron que era el momento de afectarnos políticamente”, dijo.

López Obrador se dijo dispuesto a comparecer ante la denuncia que interpondrá el Partido Acción Nacional, según anunció este fin de semana.

Érika Ramírez