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La demostración de fuego que se vivió la tarde del 17 de octubre tras la detención de uno de los hijos del narcotraficante Joaquín Guzmán Loera, demuestran que los hermanos Ovidio y Archivaldo heredaron buena parte del negocio criminal.

De acuerdo con el informe Mexico: organized crime and drug trafficking organizations –del Congressional Research Service–, el Cártel de Sinaloa ha luchado brutalmente por un mayor control de las rutas en los estados fronterizos de Chihuahua y Baja California, con el objetivo de seguir siendo la organización criminal dominante en el país.

Publicado el pasado 15 de agosto, el análisis refiere que “Sinaloa tiene una estructura descentralizada con organizaciones más pequeñas y poco vinculadas, que ha sido susceptible al conflicto cuando las unidades se separan. Sin embargo, esto le ha permitido ser bastante adaptable en el entorno altamente competitivo e inestable que ahora prevalece”.

Agrega que la extradición del Chapo Guzmán a Estados Unidos, el 19 de enero de 2017, generó una competencia violenta con el Cártel Jalisco Nueva Generación, que se separó del de Sinaloa en 2010. Durante 2016 y los primeros meses de 2017, el rápido ascenso del Jalisco Nueva Generación y una posible lucha de poder dentro de Sinaloa entre los hijos del Chapo y un sucesor de su padre, asociado de toda la vida y conocido como el Licenciado, lo que también causó un aumento de la violencia.

El Cártel

La organización criminal más antigua de México, el Cártel de Sinaloa, ha sido considerado como el más poderoso del hemisferio occidental. El análisis observa que sus líderes corrompieron con éxito a servidores públicos del nivel local al nacional de México y el extranjero, para operar en unos 50 países.

Añade que, a principios de la década de 2000, cada uno de sus principales líderes fue designado como un eje central y, en la parte superior de la jerarquía, estaban el Chapo Guzmán, Ismael Zambada García (Mayo), y Juan José Esparragoza Moreno (Azul).

Según el análisis, después de la muerte del Azul en 2014, se asumió que el jefe era el Mayo, quien se cree que continua siendo el líder. No obstante, observa que este Cártel puede operar con una estructura de liderazgo más horizontal de lo que se pensaba previamente.

Al respecto, indica que los grupos operativos de Sinaloa controlan ciertos territorios, formando una red descentralizada de jefes que realizan negocios y violencia a través de alianzas entre ellos y con pandillas locales. Estas últimas se especializan en operaciones específicas y luego son contratadas por Cártel.

También señala que, en el panorama criminal actual, el grupo criminal está evolucionando. Hasta ahora, su imperio se basó en los ingresos del tráfico de cocaína sudamericana y metanfetamina, mariguana y heroína de origen local para el mercado estadunidense.

El informe detalla que ahora el Cártel de Sinaloa está bajo presión y su futuro aún no está claro. “Algunos analistas advierten que Sinaloa sigue siendo poderosa dado su dominio internacional y su infiltración en los niveles superiores del gobierno mexicano. Otros sostienen que está en declive, citando su ruptura en facciones y violencia por tensiones inter e intraorganizacionales. Por ejemplo, el Cártel Jalisco Nueva Generación que evidentemente está luchando contra el de Sinaloa en varias regiones, y para las autoridades éste ya se ha encumbrado como el grupo del crimen más poderoso y expansivo de México.

Al cierre del sexenio de Felipe Calderón, el Cártel de Sinaloa creció tanto que llegó a controlar entre el 40 y el 60 por ciento del tráfico de drogas de México en 2012 y se calculaba que sus ganancias anuales serían de hasta 3 mil millones de dólares, indica el reporte.

“Según algunos informes, cuando el presidente Calderón asumió el cargo en 2006 había cuatro organizaciones criminales dominantes: la organización Tijuana/Arellano Félix, el Cártel de Sinaloa, el de Juárez/Vicente Carillo, la organización Fuentes  y el Cártel del Golfo. Desde entonces, las organizaciones grandes y más estables que existieron en los primeros años de la administración de Calderón se han dividido en muchos más grupos.”

El documento agrega que, durante varios años, la Administración de Control de Drogas de Estados Unidos, identificó las siguientes organizaciones como dominantes: Sinaloa, Los Zetas, Tijuana, Juárez, Beltrán Leyva, Golfo y La Familia Michoacana.

Nancy Flores

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