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Rafael Martínez Cortés es trabajador modesto, un taxista que le rentaba un auto a su patrón para llevar a otras personas que no tienen auto de manera pronta a sus destinos. El patrón de Rafael puso en venta un auto y él, Rafael, quien no puede comprarse un auto, le ayudó a su patrón a ponerlo en venta para ganarse unos pesos de comisión. Todo estaba en regla y Rafael salió emocionado un día temprano en la mañana porque tenía una cita con un cliente potencial y muy probablemente la venta se lograría. Sin embargo, esa cita cambiaría su vida.

El auto interceptado

Miguel Ángel regresaba a su casa y fue interceptado por un auto con secuestradores, luego los autos patrulla llegaron a investigar y encontraron nada. La investigación no avanzó de manera diligente, inmediata, exhaustiva. Y el ministerio público y agentes de investigación se enteraron por el periódico de la noticia del hallazgo de cadáver de Miguel Ángel. Los autos patrulla no salieron a buscar las evidencias directas del hallazgo en otro ministerio público, sólo quedaron inmóviles esperando los informes.

Ese mismo día, por la tarde noche, una llamada anónima habla de un auto que el supuesto responsable del secuestro utilizaba, y proporciona el nombre de César y familiares, además de datos de cómo localizarlo. No se investiga a la persona pero se consigue una orden de presentación para él y sobre todo para el auto. Vehículos se desplazan al domicilio de César y toman fotografías de su familia, pero nada se dice de eso en la investigación. No es claro de qué manera se ordena que los agentes se trasladen en autos a las inmediaciones del metro observatorio, lugar impreciso donde los presuntos secuestradores se reúnen.

El encuentro infortunado de los autos

Un auto Sandero rojo llega cerca de la estación Observatorio del Sistema de Transporte Colectivo Metro. César y dos acompañantes de él van a la cita para conocer el auto y ayudar a decidir la compra. Bajan del auto, piden atole y tamales a un carrito de tamales. El tamalero tampoco tiene auto, pero sí tiene su bicicleta triciclo y mira sorprendido por la forma en que llegan unos autos. De ellos descienden personas que golpean a César, lo tiran al piso y patean a él y a sus acompañantes David y Luis. Los atoles vuelan junto con los tamales, espantados por el despliegue de más de 10 policías armados hasta los dientes, que dicen usar la fuerza necesaria ante la resistencia de los detenidos que portan atoles y tamales de uso exclusivo de los transeúntes que caminan apresurados a tomar el metro-sardina que es usado por más de 2 millones que no usan auto.

“Los presuntos” –no sabemos de qué– son subidos a los autos patrulla. Suena el teléfono de César y los policías lo obligan a confirmar la cita con Rafael y él llega en el auto con signos de pesos ($), que es abordado por los policías que lo bajan del vehículo, lo someten y detienen de quién sabe qué delito, ya le inventarán alguno. Son las 8:25 horas del 6 de junio de 2014.

Como los de Rápido y Furioso

Los autos patrulla salen “veloces”, capaces de hacer el trayecto de 11.1 kilómetros entre la estación Observatorio del Metro a la Fiscalía Antisecuestros (Fas) de la Procuraduría capitalina, para llegar a las 12:45 horas, en la velocidad récord de 4 horas 20 minutos. Si consideramos que los vehículos patrulla son autos que cumplen todas las reglas de tránsito y son prudentes al manejar, esta vez hicieron un recorrido que normalmente se realiza en 33 minutos en promedio, en una marca envidia de cualquier cortejo fúnebre.

Esto es totalmente increíble y, al parecer, en realidad los autos se detuvieron para que sus tripulantes pudieran convencer a los detenidos a colaborar con la investigación y ser redimidos con confesiones inculpatorias. César casi no podía ver: una patada que le dieron al estar tirado le dañó un ojo. No podía ver pero sí sentía, al igual que sus codetenidos, la andanada de argumentos convincentes para aceptar la culpabilidad del secuestro y asesinato de Miguel Ángel.

Los policías no contaban con prueba alguna pero con sus argumentos convencieron a los detenidos a que aceptaran sus delitos al llegar a la Fas. Tal vez, se tardaron un poco más en explicarles de las bondades de inculparse, pero bien valía la pena porque en algunas horas la persuasión y los buenos tratos hicieron que una orden de presentación para un auto y sus tripulantes se pudiera canjear por flamantes autos… autos de formal prisión.

Cuatro autos último modelo, para Rafael, César, David y Luis

Entra un auto lujoso al estacionamiento exclusivo para los jueces. De él desciende alias 34. En su escritorio, un alegato del ministerio público que aboga en favor de cuatro personas que sueñan con un auto último modelo. En su alegato, Pliego de Consignación, se pide a alias 34 que les obsequie un flamante Auto de Formal Prisión. Sin embargo, se les niega tal regalo y se ordena que se les ponga en libertad. Los autos patrulla salen y llevan a los cuatro al Ministerio Público (MP) de Cuautepec, donde son retenidos mientras el MP nuevamente solicita los flamantes autos.

Esta vez sí se les obsequia, no obstante que no haya pruebas, que ellos presenten lesiones, que no hubiera flagrancia, que sólo hubiera esa orden de presentación. Los cuatro quedan en el Reclusorio Norte.

Desde ese día, mucho hicieron por demostrar su inocencia. Lograron que les aplicaran el Protocolo de Estambul. Varios peritos particulares y de diversas instituciones hicieron mayoría para demostrar la tortura. César y Rafael fueron considerados víctimas de detención arbitraria y tortura, como lo señalan las recomendaciones 05 y 06 2018, de la Comisión de Derechos Humanos de la Ciudad de México. No obstante, alias 34 los sentenció: les reiteraba la legal posesión de los autos que estrenaron en junio de 2014. Les quedó apelar.

Los autos de los magistrados

Autos sin sed, con tanque lleno, flamantes, a todo lujo se les puede ver en los estacionamientos de la Tercera Sala en Niños Héroes. Sus dueños resolvieron en la apelación que efectivamente había irregularidades en la sentencia, pero se rehusaron a confiscarle los autos a los cuatro y sólo ordenó la reposición del procedimiento por cuanto hace a la tortura. Con ello premiaban lo mucho que les costó a los agentes aprehensores para poder convencer a los detenidos, como para que todo se caiga abajo con el argumento de que fueron torturados. De esta manera reconocen que la “Teoría del Caso” sólo se sustenta en las confesiones inducidas con el convencimiento fruto de la paciencia de los agentes de investigación, quienes lograron que los presuntos delincuentes se redimieran mediante el mea culpa.

El auto de inculpación de los cuatro fue rápido y furioso, mientras la investigación por los tratos de tortura sufridos por Rafael, César, David y Luis camina a paso de carcacha, muy lento, tan lento como el tiempo que tardaron los agentes aprehensores en llevar a los detenidos ante el ministerio público. Los autos del personal de la Fiscalía de Servidores Públicos de la Procuraduría, se estacionan, las máquinas se pegan a pesar de las dos recomendaciones de la Comisión de Derechos Humanos de la Ciudad de México.

El auto de la ONU modelo CAT

Ante la pasmosa actuación en este caso, secuela del viejo régimen, Rafael y César se han subido a un auto modelo internacional, auto CAT y recurrieron al Comité Contra la Tortura de la ONU y con la voluntad reflejada con las nuevas autoridades y el nuevo juez del caso, esperan se logre la libertad a los cuatro que sufrieron tortura y reciban un auto modelo 2019, un veloz auto de libertad, equipado con reparación de daños y castigo a los responsables de la fabricación de delincuentes y del fraude Judicial del que ha sido víctimas y además se honre la memoria a los familiares de Miguel Ángel, por quien seguimos clamando Justicia. Súmate a la Campaña #TorturaNuncaMás #NiUnCulpableFabricadoMás. Pueden conultarse las recomendaciones que incluyen a José César Bravo Mejía en https://cdhdf.org.mx/wp-content/uploads/2018/08/reco_0518.pdf y a Rafael Martínez Cortés en https://cdhdf.org.mx/wp-content/uploads/2018/08/reco_0618.pdf.

Adrián Ramírez

*Presidente de la Liga Mexicana de Defensa de Derechos Humanos

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