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El secretario general del Sindicato de Trabajadores Petroleros de la República Mexicana, Carlos Romero Deschamps, renunció este día a la dirigencia que ostentó desde 1993.

Se esperaba que en caso de no presentarse a la reunión en la que se convocó a los secretarios generales de las 36 secciones sindicales, se de defenestrara.

Romero Deschamps enfrentará diversos cargos por corrupción derivados de las denuncias que se desahogan en su contra en la Fiscalía General de la República.

Como Contralínea lo adelantó ayer, hoy en su conferencia mañanera el presidente Andrés Manuel López Obrador confirmó que la Unidad de Inteligencia Financiera turnó a la Fiscalía los expedientes del cuestionado líder sindical petrolero y político priísta.

De acuerdo con fuentes consultadas por este semanario, autoridades mantienen permanentemente vigilado al ahora exlíder sindical para evitar que se fugue del país.

Además, indicaron que el amplío expediente en su contra incluye a familiares, y en éste se comprueba el manejo de cuentas millonarias en México y el extranjero que no se ajustan al nivel de sus ingresos formales.

El aún líder sindical fue uno de los invitados a la boda de la hija de Juan Collado, abogado de la familia Salinas de Gortari y del expresidente Enrique Peña Nieto y accionista de Caja Libertad que se encuentra encarcelado en el Reclusorio Norte. En su momento, fuentes cercanas a Palacio Nacional dijeron a Contralínea que ese festejo causó gran malestar en la Presidencia, por el nivel de impunidad que intentaron mostrar los políticos, empresarios y ministros ahí reunidos.

La historia de corrupción del petrolero

Por años, Romero Deschamps ha librado la cárcel a pesar de las evidencias que se han tenido sobre presuntos actos de corrupción en los que habría participado, y que han dañado las finanzas de la principal empresa del Estado mexicano: Pemex.

Por ejemplo, en el gobierno de Vicente Fox, la Contraloría federal documentó diversas irregularidades por el caso Proesa, que involucraba un manejo irregular por unos 800 millones de dólares. El caso llegó a tal nivel de tensión que Romero Deschamps y su tesorero, Ricardo Aldana Prieto, huyeron a Cuba. No obstante, por diversos desmanes que hicieron en la isla, el gobierno de Fidel Castro los devolvió a México.

Pese a que se esperaba que al aterrizar fueran detenidos y consignados a las autoridades, por órdenes de Fox no se actuó en su contra, narran a Contralínea fuentes cercanas a esas investigaciones.

Otra cuenta pendiente –que el director de este semanario, Miguel Badillo, reveló el 10 de septiembre 2001 en el diario El Universal– fue el llamado Pemexgate: un desvío de 1 mil 500 millones de pesos de las arcas de Pemex a la campaña presidencial del priísta Francisco Labastida Ochoa. La triangulación de los recursos fue posible gracias a la participación activa del Sindicato y su dirigente Romero Deschamps (expediente 55/FEPADE/02, en el que se le señaló como probable responsable de los delitos de peculado y fraude electoral).