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Tres casos de negligencia médica en el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) que provocaron la muerte de una persona y daños irreversibles en otras dos –una de ellas, recién nacida– llevaron a que la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH) emitiera tres recomendaciones dirigidas a Zoé Alejandro Robledo Aburto, director general de la institución médica.

Los actos de indolencia sucedieron en Ciudad de México, Sonora y Baja California Sur. El primer caso, del cual se despliega la Recomendación 82/2019, ocurrió en el Hospital General de Zona 24 de la capital, cuando no se realizó un diagnóstico temprano y adecuado del proceso de una “necrosis extensa y perforación de intestinos, necrosis uterina y de ambos ovarios” de una adolescente, causando lesiones cerebrales definitivas y su muerte el 6 de enero de 2018.

El segundo caso, correspondiente a la Recomendación 66/2019, la CNDH considera que las irregularidades del personal médico del Hospital General de Zona 14 en Hermosillo, provocaron afectaciones de carácter irreversible en una paciente que acudió a realizarse una cesárea, debido a que omitieron administrarle antibiótico de forma profiláctica (preventiva) antes de la operación para disminuir el riesgo de infección, así como olvidaron el hecho de que era alérgica a la penicilina, provocando una grave sepsis puerperal que resultó en la pérdida total del útero (matriz) y las tubas uterinas, alterando su condición física y psicológica.

El tercer caso, que derivó en la Recomendación 83/2019, ocurrió en el Hospital General de Zona 1 en La Paz: la recién nacida de una mujer que fue diagnosticada con “trabajo de parto y parto complicados por la presencia de meconio en el líquido amniótico”, presentó “atrofia córtico subcortical frontal-temporal probablemente secundario a sufrimiento fetal crónico”, ya que fue atendida 9 horas después de su nacimiento, por lo que requerirá toda su vida atención integral por medicina física y rehabilitación, neurología, gastroenterología, nutrición y las que demande su estado de salud.

Ante ello, la CNDH declaró que hubo violaciones a los derechos a la protección de la salud, a la integridad personal, al principio de interés superior de la niñez, a una vida libre de violencia obstétrica y al acceso a la información en materia de salud.

La Comisión Nacional exhortó al director general del IMSS que “repare integralmente los daños a las víctimas de cada caso y a sus familiares: que incluya compensación, atención médica y psicológica hasta su sanación psíquica y emocional, en términos de la Ley General de Víctimas, y se les inscriba en el Registro Nacional de Víctimas; así como otorgarles, en su caso, la provisión de medicamentos”.

Además, pidió que se capacite al personal de los hospitales mencionados en materia de derecho a “la protección de la salud materna, obligaciones de accesibilidad, aceptabilidad, disponibilidad y calidad en la prestación de servicios de salud”; también, “instruir al personal médico a adoptar las medidas para garantizar la adecuada integración de los expedientes clínicos y someterse a la certificación y recertificación ante los Consejos de Especialidades Médicas para brindar servicio adecuado y profesional”.

En el caso de emergencias obstétricas del hospital en Baja California Sur, “responsabilidad profesional y trato digno a las pacientes, así como atención de la persona recién nacida y debida observancia de las normas oficiales mexicanas, así como colaborar en las quejas y denuncias que se presenten ante el Órgano Interno de Control en el IMSS y en la Fiscalía General de la República”.

Al Instituto Mexicano del Seguro Social le solicitó designar a la persona servidora pública de alto nivel de decisión que remitirá a la Comisión Nacional de Derechos Humanos la constancia del cumplimiento de las presentes recomendaciones.

Viridiana García