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I. Luego de que los espías rusos de Putin han envenenado a un espía ruso que estaba asilado en Londres, Inglaterra, convirtiéndose en la noticia-escándalo con la expulsión de diplomáticos rusos en 22 países europeos y en Estados Unidos de América, en medio de mutuas acusaciones, es oportuno mostrar un libro de espías que tuvo como escenario para un memorable secuestro la isla de Greta. Este es el libro de William Stanley Moss: Mal encuentro a la luz de la Luna, traducido del inglés por Dolores Pyás, con 246 páginas; prólogo y epílogo de Iain Moncreiffe, y y post scriptum –es decir, la nota después de todo el contenido del texto– de Patrick Leigh Fermor. Viene su lectura como anillo hecho a la medida del dedo a propósito del exespía ruso Serguei Skipal (y su hija Yulia Skipal), que asilados en Londres, Inglaterra, fueron envenenados con un gas especial rociado alrededor de su domicilio, que generó, pues, la expulsión de diplomáticos y gran escándalo en los medios de comunicación hacia la opinión pública.

II. Nos narra Stanley Moss en esta entrega la aventura de espionaje y secuestro de un militar alemán comisionado en la isla para despistar a los enemigos del nazismo, sobre que se realizaría un ataque por el sur del continente europeo. Al frente de ese simulacro estratégico estaba el alto mando nazi y contra éste es que los aliados armaron el secuestro que significó duro golpe a Hitler y su consejo de asesores que se creían impenetrables en su ofensiva en todos los frentes. Es un libro construido como un diario personal en los meses de abril a mayo de 1943, en el contexto de un antes y un después durante cuyo período en Creta estaban dos misiones: la inglesa y la alemana, desde donde se planeaban acciones bélicas: los nazi-fascistas de Alemania e Italia con los aliados en Europa ya solamente con Gran Bretaña; desde Inglaterra (bombardeada hasta casi su devastación) y los estadunidenses en busca del desembarco del llamado “Día-D”. En ese ambiente es que los militares ingleses planearon el secuestro del general nazi, un tal Müller que, en vísperas de ejecutar el secuestro fue sustituido por Kreipe; en una jugada al estilo del gato y el ratón.

III. Los ingleses fueron escondiéndose en las cuevas, disfrazados con pieles de corderos y cabras hasta lograr sorprender al militar nazi; y como se muestra en las veintiún fotografías que ilustran al libro, Kreipe aparece con un cabestrillo debido a la fractura en el brazo derecho a consecuencia de su captura. La narración de esta aventura de espionaje y secuestro está contada de una manera tan amena, que por sus páginas los lectores pueden participar en lo que fue un duro golpe al Tercer Reich; ya que haber logrado tal hazaña militar fue, en palabras de Churchill, “el principio del final” para un grupo y sus fanáticos que iban por el dominio del mundo y su Reich de 1 mil años. Ese nazismo, empero, no ha desaparecido en Alemania y otros países europeos (como lo refiere Stieg Larsson, en sus investigaciones periodísticas, el célebre novelista del tríptico Millennium: Los hombres que no amaban a las mujeres; La chica que soñaba con una cerilla y un bidón de gasolina; y, La reina en el palacio de las corrientes de aire). Así es que los espías y sus consecuencias siguen siendo desde tiempos inmemoriales, una constante dentro de los mismos gobiernos (como el Pegasus de Peña) y entre los Estados.

Ficha bibliográfica:

Autor:        William Stanley Moss

Título:        Mal encuentro a la luz de la luna

Editorial:    Acantilado

Álvaro Cepeda Neri

[MISCELÁNEO] [EX LIBRIS]

 

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