viernes 13, diciembre 2019

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A más de 5 décadas del crimen de lesa humanidad perpetrado contra estudiantes por el gobierno de Gustavo Díaz Ordaz, sobrevivientes y familiares de víctimas siguen luchando por justicia. Los autores de la masacre del 2 de octubre de 1968, aún impunes

“Impunidad es la palabra que representa todo lo que ha sucedido en términos de justicia, esta sigue con relación al genocidio cometido el 2 de octubre del 68 ya que no hay de ninguna manera señalados y juzgados como responsables a los actores de los gobiernos de aquellos años que planearon y ejecutaron este genocidio”, explica a Contralínea Romero Cartagena, integrante del Comité 68 Pro Libertades Democráticas.

A más de 5 décadas de la matanza de estudiantes y civiles ocurrida el 2 de octubre de 1968 en la Plaza de las Tres Culturas, en Tlatelolco, a manos de militares y policías, sobrevivientes acompañados de organizaciones civiles siguen luchando contra la impunidad que rodea el caso.

En entrevista, Félix Hernández Gamundi –director del Comité 68 Pro Libertades Democráticas– considera que el crimen es un asunto que sigue pendiente a esta distancia. “Hubo en algún momento avances importantes, pero luego se quedó estancado desde hace varios años”.

Al respecto, Romero Cartagena explica que el único organismo que inició un proceso judicial fue la Fiscalía Especial de los Movimientos Políticos y Sociales del Pasado (FEMOSSP), creada durante el sexenio de Vicente Fox. Ésta estableció y solicitó la orden en contra del expresidente Luis Echeverría y gracias a eso estuvo en prisión domiciliaria por 2 años.

Sin embargo, recuerda, cuando la Fiscalía iba a iniciar la consignación de 52 expedientes para castigar a los responsables de todos los crímenes del 2 de octubre de 1968, del 10 de junio de 1971 y de la Guerra Sucia, el gobierno desapareció la FEMOSSP sin que se dictara ninguna sentencia condenatoria.

“Esto demuestra que los gobiernos del pasado [del PRI y del PAN] no han tenido la intención de lograr la justicia”, señala el sobreviviente de la matanza.

Expediente contra Echeverría

La impunidad se ha extendido incluso después de las transiciones políticas. Ejemplo de ello es el expediente del expresidente Luis Echeverría: Félix Hernández Gamundi explica que éste no fue cerrado. “Él no está exonerado, está libre en una figura que se llama bajo reserva de ley que le concedieron en un amparo, y su libertad está condicionada, sujeta a que en cualquier momento la autoridad ministerial –que tiene derecho y facultad– lo vuelva a convocar”.

El año pasado, el Comité 68 interpuso un amparo por la inacción de la Procuraduría General de la República (PGR, hoy Fiscalía General de la República) en los expedientes de 1968, argumentando que a lo largo de 8 años la institución no había practicado una sola diligencia; pero el Poder Judicial tardó 4 meses en responder.

“En ese trayecto, la PGR realizó más de 200 diligencias y esto fue lo que presentó como repuesta ante el Juzgado de Distrito que atendió la demanda de amparo, por lo cual fue negada. Esta actuación sólo buscaba demostrar que la demanda no tenía razón de ser, pero al final ganamos, porque el propósito era reactivar el expediente y esto ocurrió en el ánimo de ocultar su irresponsabilidad”, afirma Hernández Gamundi.

No obstante, “a 51 años de este genocidio nos encontramos en un escenario complejo donde aún hay una muy larga lista de exfuncionarios que tienen responsabilidades en los actos criminales”, señala el sobreviviente.

Gobierno de AMLO, obligado a hacer justicia

De acuerdo con el Comité 68, los gobiernos del PRI y del PAN manipularon los procesos judiciales referentes a los crímenes contra la humanidad cometidos por el viejo régimen priísta, disminuyendo la actuación del aparato de procuración e impartición de justicia. “Jugaron con leyes mexicanas y con postulados internacionales para garantizar impunidad a los responsables intelectuales y materiales del genocidio cometido en contra de la juventud mexicana en 1968 y años posteriores”.

Romero Cartagena considera que el gobierno de Andrés Manuel López Obrador deberá realizar las acciones necesarias para impartir justicia. Además, debe garantizar los derechos constitucionales de libre manifestación y libertad de expresión en su sexenio, ya que es su tarea como autoridad.

Coincide Félix Hernández Gamundi: como sobreviviente, pide al gobierno que se reactiven los procesos porque son casos emblemáticos. “No sólo del 68, sino de otros casos posteriores que configuran un ambiente de impunidad en torno a los crímenes con motivación política, como es el caso de 1968, 1971, la Guerra Sucia y muchos otros llegando incluso a nuestros días con el caso de Ayotzinapa”.

Agrega: “Se ve que hay instancias del gobierno trabajando y que es muy importante que lo antes posible lleguen a resolver porque hay una angustia acumulada muy grande en esta larga cadena de casos pendientes para la justicia”.

Como organización, el Comité 68 Pro Libertades Democráticas demanda que la FGR reinicie las actuaciones en los expedientes judiciales que se integraron durante el tiempo de trabajo de la FEMOSSP, ya que en ésos se encuentran las pruebas del genocidio. Además, solicita que se incluyan los archivos de la Secretaría de la Defensa Nacional respecto a la actuación de las Fuerzas Armadas aquel 2 de octubre.

Lecciones de la masacre

¡Ni perdón, ni olvio! ¡2 de octubre no se olvida!, han sido consignas que año con año resuenan en las marchas de conmemoración de la masacre. Para Romero Cartagena, la lección predominante de este crimen de lesa humanidad es que “un pueblo que ejerce sus derechos debe tener un gobierno acorde a éstos”.

Agrega que los gobiernos anteriores no tenían el mínimo respeto a los derechos humanos, a la integridad humana. “Realmente la situación es que la enseñanza nos dice que para lograr la libertad y la justicia tenemos que luchar cada día por conseguirlas”.

Por su parte, Félix Hernández afirma, que mas que la masacre, es el movimiento del 68 el que dejó grandes lecciones a México. “Al ser una movilización precursora de procesos democratizadores para el país, con la experiencia participativa, experiencia en la vinculación de un movimiento con el pueblo, una forma nueva de abordar las tareas de dirección política que modificó prácticas de dirección política única y la sustituyó por prácticas de dirección colectiva se volvió una enorme experiencia que impactó los movimientos sociales posteriores hasta nuestros días.”

En términos de la masacre el director del Comité 68 afirma que se demostró que mediante la violencia un gobierno puede derrotar momentáneamente a un movimiento social, pero no representar una victoria definitiva para éste. “Del mismo modo esas condiciones y la represión de Tlatelolco significaron finalmente la caída del PRI y el inicio del derrumbe del viejo régimen”.

Agrega que, “al final, no se puede dudar que el movimiento del 68 fue una experiencia viva que sigue actuando en la conciencia de los mexicanos”.

Acciones de no repetición

Crímenes como la matanza de estudiantes del 2 de octubre de 1968 exigen a los Estados medidas urgentes de no repetición. En palabras de Romero Cartagena, la mejor manera de evitar la repetición es seguir luchando para que se castigue a los responsables.

“La lucha por la justicia es el único medio que nosotros como pueblo tenemos para contrarrestar estas acciones; por eso el 2 de octubre no se olvida, porque es una forma de preservar la memoria para la no repetición de estos actos”, asegura el integrante del Comité 68.

Para Félix Hernández, la preservación de la memoria, la acción de la justicia y la reparación del daño serán las que garanticen que no haya repetición de crímenes tan atroces como éste.

El sobreviviente apunta que es importante que no prevalezca una condición de impunidad. “De ser así, no importará la distancia que haya transcurrido en el tiempo, esto seguirá siendo una experiencia traumática y se seguirán repitiendo en mayor o menor medida como ha ocurrido hasta ahora en México”.

Indra Cirigo

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