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En la empresa Laboratorios de Biológicos y Reactivos de México (Birmex), que dirige el exempresario Carlos Rello Lara, se presentarán cambios sustanciales porque el gobierno federal ha enfrentado dos crisis en su proyecto de transformar el esquema de compras de medicamentos: primero fueron los antiretrovirales para el tratamiento del Sida y después el fármaco Metotrexato que se aplica en la preparación de fórmulas para la quimioterapia.

En ambos casos, la industria farmacéutica presionó para que los pacientes pidieran al gobierno la distribución y aplicación de medicamentos en tiempo y forma. La demanda de los fármacos se adelantó, incluso, a cualquier problema de desabasto agudizado. No es un secreto que año con año, los presupuestos para la adquisición de medicamentos no son suficientes; que los derechohabientes tienen que esperar a que se cuente con inventarios suficientes; sin embargo, ahora que el gobierno de Andrés Manuel López Obrador ha puesto en jaque a las farmacéuticas se elevan las quejas de un sector acostumbrado a imponer sus reglas.

Es cierto que en términos de administración y ejecución de recursos, la “cuarta transformación” está enfrentando serias críticas. Por tratarse  de un cambio de régimen con bases económicas y criterios sociales muy diferentes a los que marcaban el rumbo de las negociaciones, los avances han sido complejos y disruptivos. Sin embargo, el énfasis se encuentra en el combate a la corrupción.

No se descarta un nuevo embate por parte de las farmacéuticas luego de que el pasado proceso consolidado de compra de medicamentos enfrenta rezagos que podrían complicar no sólo la adquisición de medicamentos sino su distribución para el primer semestre de 2020.

Por ello, en algunos sectores preocupa la entrega de vacunas porque se trata, una vez más, de una acción sanitaria muy sensible e importante para la población. En este caso, como en el de los oncológicos y antiretrovirales, no pueden faltar los productos necesarios para vacunar a la población infantil.

Birmex, sin privilegios ni contratos

En este contexto, Birmex, una empresa de mayoría estatal que produce vacunas, tendría que ser clave para acelerar la  seguridad sanitaria y farmacéutica del país porque en este mercado prácticamente dominan las importaciones. En este negocio participan Birmex, Sanofi y Probiomed.

Laboratorios de Biológicos y Reactivos, sin embargo, tiene en el mejor de los casos un retraso en producción e innovación de 9 años: todas las vacunas que distribuye se importan. Carlos Rello Lara se ocupó en profundizar el triste destino de Birmex como importadora de vacunas. Así que cuando en el gobierno federal revisaron la situación de esta compañía confirmaron que se necesitaba un plan de inversión pero sobre todo de enfoque.

Rello Lara, a quien se le ubica en el grupo de Arturo Montiel y Enrique Peña Nieto, pasó de administrar la empresa estatal que administraba los ingenios rescatados por el gobierno al frente de Birmex y muchos se preguntan cómo es que logró permanecer en su puesto durante la gestión de la 4T.

En Birmex, además, ya se frotaban las manos al esperar que se transformaran en la empresa insignia del gobierno para la entrega de fármacos luego que se rompió, en muchos casos, el esquema de entrega de medicamentos en hospitales. Dimesa, del Grupo Pisa, controlaba el mercado de la distribución de medicamentos fue mencionada por el presidente como una de las compañías que no deberían controlar el negocio.

Por eso, Rello comenzó a hacer cuentas alegres porque en el marco del artículo 1 de la Ley de Adquisiciones y Obras Públicas, concentraría prácticamente toda la distribución de fármacos.  Dicho artículo permitió hacer realidad el fraude de la “estafa maestra” en la que dependencias de Estado. Y hasta en Pemex le daban prioridad a los contratos con universidades públicas vía adjudicación directa. Rello esperaba que, por adjudicación directa, se le entregara la distribución de medicamentos por las compras consolidadas de 90 mil millones de pesos.

Pero Rello no esperaba que la decisión del gobierno federal no los favoreciera. Así, fue en la Secretaría de Hacienda durante una reunión con proveedores que pudieran distribuir los fármacos cuando Rello como director de Birmex fue invitado como una empresa más que tendría que presentar una propuesta.

Pero no sólo no tendrá un contrato preferencial sino que Rello tendrá que rendir cuentas de las operaciones en Birmex porque prácticamente se concentró en la distribución de medicamentos importados.

Rello también tendrá que explicar por qué desde la dirección general hasta las áreas operativas se comenzó a informar a empresas del sector farmacéutico que sería la compañía del gobierno que concentraría la distribución y la compra de vacunas. Mala estrategia adelantarse a los hechos.

Claudia Villegas

[IQ FINANCIERO] [COLUMNA] [OPINIÓN CONTRALÍNEA]