viernes 3, julio 2020

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Continúa la falta de medicinas, vacunas e insumos necesarios para atender a los afiliados al Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) y al Instituto de Seguridad y Servicios Sociales de los Trabajadores del Estado (ISSSTE), quienes pagan sus cuotas y a los que el gobierno tiene la obligación de darles los servicios completos que garanticen su salud, si es que la Constitución está todavía vigente. Los niños con cáncer, las mujeres con esta devastadora enfermedad y la mayoría de quienes solicitan atención médica sufren las consecuencias de una maldad política y económica, al no comprar lo que necesitan esas dos instituciones.

El sarampión y el dengue se multiplican, porque no hubo vacunas ni insecticida para evitar su propagación; en lo que es ya también una corrupción. Y es que siendo la población mexicana en su mayoría empobrecida y mal nutrida, padece miles de enfermedades por las que recurren a los centros públicos donde, cuando mucho, les extienden recetas que no les surten y deben comprar en las farmacias con sus propios recursos –si es que los tienen– o se aguantan en esas condiciones, con lo que recrudecen su males y se resignan a morir en medio de dramáticas agonías.

“Muchos niños con cáncer que son atendidos en el Hospital 20 de Noviembre del ISSSTE, denunciaron sus familiares ante la Cámara de Diputados que sigue la escasez de medicamentos, médicos, enfermeras y camas para la atención de esa enfermedad que sigue al alza entre la población infantil”, informaron Carina García y Horacio Jiménez (El Universal, 6 de septiembre de 2019), donde legisladores de oposición lo más que ofrecieron es que para 2020 verán que no falten recursos para los fármacos. O sea que los enfermos deben esperar, al menos un semestre más, para ver si pueden contar con las medicinas necesarias. Las madres que se presentaron ante los representantes de los ciudadanos, prometieron que en el nuevo presupuesto habrá partidas para la salud, en el entendido de que las minorías no podrán aprobar que haya medicamentos en las instituciones públicas.

Así que la escasez de medicamentos persistirá con la práctica de una nueva corrupción: antes por robo, ahora por austeridad. Intencionalmente se dejó de surtir medicamentos al suspender la compra a los laboratorios, presuntamente en unos y en otros probadamente, por haberse coludiendo con funcionarios para aumentar los precios; pero eso no es motivo para dejar de adquirir los materiales necesarios e indispensables en los hospitales, con lo cual dejaron que los enfermos de menos o mayor gravedad, dejaran de recibir sus medicinas a tiempo. Se ha combatido esa corrupción con otra corrupción y los únicos perjudicados son los millones de mexicanos que no reciben puntualmente lo que necesitan.

Y en eso hay maldad. Una maldad por parte de quienes han dicho que defenderán a los pobres hasta con invocaciones bíblicas. Esos pacientes agonizan crucificados en la total falta de medicinas por un desabasto provocado en nombre de la austeridad y a la sombra de Hidalgo, Morelos, Juárez, Madero y Cárdenas.

Álvaro Cepeda Neri

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