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I. Para su divulgación, una editorial de tiras seudocómicas con pésimos dibujos para entresacar frases, circula una revistilla publicada originalmente en inglés para lectores estadunidenses y luego traducida al español en la capital de la península ibérica, que es un engendro “muy mal concebido y ejecutado” de la obra literaria-política El Príncipe, nada menos que de Nicolás Bernardo Maquiavelo (1469-1527). Encuadernada como revista por el equipo de Oberon/SmarterComics, pretende ser una divulgación populachera que solamente logra ser un aborto para engañar respecto a la creación del tratado de política autocrática del florentino, donde exhibió la otra cara de los Discursos sobre la primera década de Tito Livio, publicada en 1531 para puntualizar el republicanismo-democrático. Si se quería difamar a Maquiavelo y dar rienda suelta a lo que despectivamente se ha llamado maquiavelismo, los autores de este feto no lograrán justificar esa estafa, ya que no podrán timar a los estudiosos de ese pensador. Ya que puede ser criticado, estar en desacuerdo con él y hasta ser duramente impugnado; aunque los autoritarios, dictadorcillos y gobernantes antidemocráticos quieran ejecutar al pie de la letra a El Príncipe.

II. Pero no debe ser rebajado ni usado para engañabobos, ya que debe ser respetado tras el estudio a conciencia de esa obra para el debate de las teorías políticas desde Tucídides a Maquiavelo, y de éste a nuestro tiempo. En el rastreo de las teorías políticas, Maquiavelo es el antes y el después (como se desprende de: Varios autores, Manuel de Ciencia Política, alianza universidad textos; y, de Salvo Mastellone, Historia de la Democracia en Europa, de Montesquieu a Kelsen; editorial Revista de Derecho). Investigó y nos dio sus análisis sobre las dos formas y contenidos del pensamiento político: la Autocracia y la Democracia; el Estado Federal y el Estado Unitario; la República y la Monarquía. Por eso es que El Príncipe y los Discursos sobre la primera década de Tito Livio deben ser objeto de profundo estudio, para tener las dos concepciones de ambos conocimientos que son el punto de partida de los regímenes y sus gobiernos, en manos del pluralismo electoral o del autócrata y su camarilla. A éste se refiere El Príncipe. Al otro: las décadas de Tito Livio. El panfleto engatusador de la revista, editada primeramente en Palo Alto, California, y reproducida en Madrid (una en 2011 y la otra en 2013), inventó su maquiavelismo para mostrar a un embaucador; ya que en ese cuadernillo no hay, en rigor, un Maquiavelo histórico autor de obras imprescindibles.

III. Por las calles de Florencia, Maquiavelo se cruzó con Leonardo da Vinci, Miguel Ángel y la pléyade de intelectuales que hicieron de esa ciudad el experimento autocrático y democrático, de cuyos rendimientos todavía, políticamente, vivimos. Los que se atrevieron a su maquiavelismo con esa revista pertenecen a lo que Allan Bloom detalla en su libro Gigantes y enanos, interpretación sobre la historia sociopolítica de Occidente (editorial Gedisa); donde clasifica a los mediocres como “enanos” y los gigantes están en la cumbre “y yo me inclino a tomar seriamente las concepciones de hombres de semejante estatura”. Los que degradaron a Maquiavelo con su “maquiavelismo”, no miraron al gigante porque son pigmeos… enanos. Así que esa revista es una degradación de la política. Una propaganda de charlatanes. Un timo hecho por SmarterComics y copiado por ediciones Anaya multimedia. Maquiavelo no es el maquiavelismo y mucho menos el enanismo de quienes estafan con esa publicación titulada: Una historia ilustrada de poder, traición y venganza.

Ficha bibliográfica:

Autor:        SmarterComics

Título:        El príncipe

Editorial     Ediciones Anaya, España, 2013

Álvaro Cepeda Neri

[MISCELÁNEO] [EX LIBRIS]