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Los sismos no se pueden predecir. Por ello, la población tiene la obligación de prepararse para evitar tragedias. Las medidas de mitigación comienzan desde antes del sismo, con la elaboración de un plan familiar, un programa interno de protección civil, una maleta de vida

Situado en una región donde se concentra la mayor actividad sísmica del mundo, conocida como Cinturón Circumpacífico, México es uno de los países más vulnerables a sismos o terremotos, sostiene el estudio El impacto de los terremotos en México en los niños, niñas y adolescentes, del Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia.

Explica que los movimientos telúricos que más afectaron al país, ocurridos el 7 y el 19 de septiembre de 2017, con magnitudes de 8.1 y 7.1 grados respectivamente, tuvieron repercusiones en la Ciudad de México y los estados de Chiapas, Morelos, Oaxaca y Puebla.

La doctora Xyoli Pérez Campos, jefa del Servicio Sismológico Nacional (SSN) del Instituto de Geofísica de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), afirma que como los sismos no se pueden predecir, la población tiene la obligación de prepararse, y la forma de hacerlo es contar con más información sobre estos fenómenos naturales y a partir de ello saber qué hacer para evitar tragedias más graves.

El doctor Hugo Delgado, director del Instituto de Geofísica de la UNAM, coincide en que se necesita hacer mucho más, tener información y un mejor nivel de conocimiento sobre los sismos, por lo que hay que trabajar en ese sentido en el sector educativo, con el fin de darle a la población un mayor conocimiento del origen de los sismos, sus efectos y cómo reaccionar ante ellos.

En el sismo del 19 de septiembre de 2017, cuyo epicentro fue en Axochiapan, Morelos (límite con Puebla), murieron más de 300 personas, y fue la capital del país donde ocurrieron 192 decesos.

En diciembre del año pasado el gobierno de la Ciudad de México presentó el Plan de Emergencia para Sismos, con la participación de la jefa de gobierno Claudia Sheinbaum, en donde la secretaria de Protección Civil y Gestión de Riesgos, Myriam Urzúa, dijo que ese Plan fue creado luego de que el sismo del 19 de septiembre evidenció que la Ciudad aún no está preparada para enfrentar las consecuencias de un evento de tal naturaleza.

El doctor Delgado comparte con Contralínea que llevan a cabo, junto con el gobierno de Japón, el Proyecto para la Evaluación del Peligro Asociado a Grandes Terremotos y Tsunamis en la Costa del Pacífico Mexicano para Mitigación de Desastres.

El proyecto está dividido en tres etapas: “La parte de la ciencia básica en términos de reconocer, identificar las condiciones por medio de las cuales se dan los sismos; la otra tiene que ver con cuestiones de protección civil, de cómo comunicar, y la tercera tiene que ver con la educación”. El proyecto se concentra particularmente en el estado de Guerrero, en específico en su población infantil.

“Este es un proyecto específico. La ventaja que tiene es que se genera un conocimiento y metodologías que una vez establecidas es más eficiente la forma en que se puede transmitir el conocimiento. Ahora el objetivo es Guerrero, pero Oaxaca, Chiapas y Michoacán pueden ser beneficiadas con esta generación de conocimiento”, director del Instituto de Geofísica de la UNAM.

Mónica Tapia, directora de la organización de ciudadanos Ruta Cívica, sostiene que hay toda una normatividad que se puede consultar en la Secretaría de Gestión de Riesgos y Protección Civil respecto a los planes de protección previos a alguna catástrofe como los sismos.

Estos planes, dice, abarcan escuelas, lugares de eventos masivos, sitios de trabajo y edificios muy grandes como plazas o centros comerciales. “Esos lugares necesitan un plan de protección civil, y debes asegurarte que donde vas a trabajar o donde vas a comprar los tengan y que funcionen las alarmas sísmicas”.

Especialista en política social, desarrollo regional, educación y participación ciudadana, Mónica Tapia sostiene que hay personas acreditadas para la revisión de estos planes, conocidos como “los terceros”, quienes están capacitados y certificados en protección civil, generalmente por la Secretaría de Gestión de Riesgos o por alguna instancia en coordinación con ella.

La población no sabe qué hacer en caso de sismo

Sandra, una mujer estilista que labora en un local de belleza en Plaza Coyoacán en la Ciudad de México, comenta que ella no sabe nada de protocolos que debe seguir antes, durante y después de un sismo en su centro de trabajo, pues nunca ha recibido alguna capacitación.

“Esta plaza donde trabajo no tiene alarma sísmica, en una situación de riesgo, como nos sucedió el sismo pasado (19 de septiembre de 2017), nosotros nos enteramos porque estaba una clienta y le llegó al teléfono la señal de que iba a temblar, fue como nos dimos cuenta”.

A los trabajadores de ese centro comercial, igual como muchos otros en la capital del país, nunca les han explicado los protocolos de seguridad que deben seguir en caso de sismos. Paola, gerente de otro centro de trabajo, explica que “a nosotros nos avisaron que teníamos un simulacro el 19 de septiembre, pero realmente que nos digan ‘haber, esto es lo que tienen que hacer en un simulacro o sismo’ pues no. Sí nos dijeron ‘tienen que buscar las zonas seguras’, pero ¿cuáles son las zonas seguras? ¿Dónde están exactamente?, pues no sabemos”.

Sandra recuerda que en el sismo ocurrido el 19 de septiembre de hace dos años, “nadie auxiliaba nadie, no había ni una brigada en la plaza comercial que se acercara y nos dijera cómo debíamos de actuar. Eso es tremendo”.

El Atlas de riesgos: qué hacer ante un sismo

Antes de un sismo se deben tomar medidas de mitigación, como la elaboración de un Plan familiar de actuación o un Programa interno de protección civil en el caso de que se viva en un inmueble con administración, según el documento Guía para saber qué hacer en caso de sismo, elaborado por la Secretaría de Protección Civil de la CDMX. Otros consejos que se pueden leer en la guía son: revisar inmuebles, posibles hundimientos, desplomes o fisuras.

Mónica Tapia, directora de la organización de ciudadanos Ruta Cívica, recomienda revisar, previo a un sismo, el Atlas de riesgos de la Ciudad, así como los de cada alcaldía, según donde vivan las personas, pues “tienen distintos detalles y se pueden consultar 500 metros a la redonda qué tipo de riesgos hay, no sólo se limita al sismo. A partir de ese documento se conocen los riesgos de tu casa, de la escuela y de tu colonia, y puedes identificarlos y mitigarlos”.

Una estudiante de Arquitectura de la UNAM es consciente de los riesgos ante movimientos telúricos, por lo que recomienda, como medida preventiva, tener una mochila a la mano donde puedas guardar una lámpara, equipo de primeros auxilios y papeles importantes que, en cuanto suene la alarma, esté en un lugar donde pases rápido y la puedas agarrar. O en caso de que no puedas salir que la tengas contigo. Sin embargo, tampoco esta estudiante sabe qué medidas previas tomar en su escuela ante un sismo, pues nunca les han explicado a los alumnos.

En la Guía para saber qué hacer en caso de sismo se menciona que se debe preparar una maleta de vida que contenga: linterna y pilas, equipo de primeros auxilios, teléfonos de emergencia y un celular extra, alimentos no perecederos y botellas de agua desechables (revisar con frecuencia la caducidad de los alimentos y medicamentos), abrelatas, documentos importantes (escrituras, actas de nacimiento, etc.), dinero extra y llaves del automóvil.

Otros elementos a considerar en la maleta son: radio y pilas, artículos personales, papel higiénico y tratamientos especiales en caso de que alguien de la familia lo requiera (medicamentos).

Noemí, que trabaja en el Cuerpo de Seguridad Auxiliares del Estado de México, perteneciente a la Comisión Estatal de Seguridad, acepta desconocer que no sabe qué protocolos de seguridad debe llevar a cabo previo a un movimiento sísmico en su trabajo.

“Pues me va a agarrar desprevenida porque no sabría. Pero si suena la alarma pues evacuamos al personal, lo sacamos a la calle; en dado caso que no alcancen a salir, pues sí hay puntos donde se resguarda a la gente, donde no estén en peligro”, comenta Noemí.

El coordinador nacional de Protección Civil, David León, comentó en la conferencia Los sismos no se pueden predecir, la importancia del Servicio Sismológico Nacional efectuada en el SSN, que se ha generado una página de internet preparados.gob.mx, en la cual los ciudadanos pueden registrar sus inmuebles para participar en el macro simulacro del 19 de septiembre y tener una relación entre los participantes.

Al momento se tienen registrados 20 mil 962 inmuebles a lo largo del país, la CDMX es la entidad con mayor número de registros, con 6 mil 972; seguida por el Estado de México, 4 mil 952; Puebla, 1 mil 225; Guerrero, 804; Guanajuato, 633; Veracruz, 631; Oaxaca, 572; Jalisco, 556; Chiapas, 493, y Morelos, 409. Los demás estados cuenta con menos de 400 registros. Los inmuebles que estén en lista recibirán por parte del gobierno federal una constancia, agrega David León.

En cuanto a la prevención en las colonias, la directora de Ruta Cívica explica que se puede llevar a cabo un Plan de protección vecinal, en el cual se conozcan los lugares seguros y los edificios que pueden tener riesgos a causa de un sismo. Además, se puede participar en los Consejos de gestión de riesgos de cada alcaldía, en los Comités de protección civil, así como conocer al responsable de dicha protección en la alcaldía, pues es con quien hay que dirigirse en caso de cualquier riesgo.

Cómo actuar durante un movimiento telúrico

En la Guía para saber qué hacer en caso de sismo, se explica que al sonar la alarma sísmica lo primero que se debe hacer es mantener la calma, “si te encuentras en pisos bajos y te es posible, evacúa el inmueble y sigue las rutas de evacuación previamente establecidas”.

Si las personas no tienen tiempo de salir, deben colocarse en la zona de menor riesgo previamente establecida. En caso de tener Plan familiar o Programa de protección civil, se deben acatar las indicaciones de los brigadistas. Si es posible se deben cerrar llaves de paso (gas y agua), apagar interruptores de luz, no correr, gritar ni empujar.

En el portal de Internet de la UNAM, en el apartado de Medidas de emergencia/ Sismos, se puede leer que “la mayor parte de los heridos en un sismo se ha producido cuando las personas intentaron entrar o salir de las casas o edificios”.

En el mismo portal se recomienda que durante el movimiento telúrico la gente se pare bajo un marco de puerta con trabe o de espaldas a un muro de carga. “Hágase ‘bolita’, abrazándose usted mismo en un rincón; de ser posible, protéjase la cabeza con un cojín o cobertor”.

Durante el sismo, se puede leer en la Guía, si no se alcanzó a evacuar hay que replegarse en la zona de seguridad más cercana; alejarse de ventanas, muebles u otros objetos pesados que puedan caer; si hay infantes, personas con discapacidad o de la tercera edad, hay que ayudarlas a replegarse. No se puede hacer uso de las escaleras ni elevadores, se “evacúa el inmueble hasta que el movimiento telúrico haya concluido”, dice en el documento.

En el portal de la UNAM, se explica que si la gente se encuentra en el exterior, debe “asegurarse de estar a salvo de cables, postes, árboles y ramas, escaleras exteriores, edificios con fachadas adornadas, macetas y de cualquier otro objeto que pueda caer (…). Si se encuentra en su vehículo, maneje serenamente hacia un lugar que quede lejos de puentes o postes de luz y estaciónese en un sitio fuera de peligro”.

Qué hacer luego de un sismo

Después de un sismo, la Secretaría de Gestión Integral de Riesgos y Protección Civil explica que, en caso de no haber podido evacuar, se salga del inmueble hacia un punto de reunión. Si no se cerraron los servicios de gas, electricidad y agua se debe proceder a realizar el corte lo más pronto posible, asimismo no se deben utilizar productos flamables para evitar explosiones por fugas de gas.

En la Guía se recomienda también utilizar el celular sólo para emergencias o lo mínimo posible, y utilizar redes sociales para comunicarse con familiares. Si se está con infantes, se les debe explicar lo que pasó y lo que deben hacer para cuidarse. Finalmente, aconseja que la gente se mantenga informada y espere las indicaciones del personal operativo de emergencias, si es el caso.

La directora de Ruta Cívica explica que si hay daño de inmuebles, el Centro Nacional de Prevención de Desastres (Cenapred) tiene formatos para la revisión de inmuebles. Hay distintos tipos de daños catalogados por el Cenapred, los cuales se evalúan con los colores verde, amarillo y rojo.

“El verde es que probablemente tiene unas grietas, pero todo es a nivel de acabado y no es nada peligroso; el amarillo es que necesita que la examine alguien más experto con los planos, por eso es importante tenerlos escaneados  en dado caso de que no puedas regresar; en el caso de amarillo y rojo es peligroso vivir ahí, generalmente hay que desalojar y tener un plan de dónde vas a vivir en un par de días, eso también debe estar en el Plan familiar”, explica Mónica Tapia.

David León, coordinador nacional de Protección Civil expuso el Plan Prevensismo, que “es un programa que controla la Coordinación Nacional de Protección Civil, que comenzamos a desarrollar desde los primeros días de diciembre de 2018. Justamente para homologar los protocolos de actuación y de comunicación con el gobierno federal ante los sismos”.

El Plan Prevensismo está conformado por 18 estados del país, los cuales tienen sus propios protocolos de actuación, pero que buscan coordinarse con el gobierno federal para actuar de forma conjunta. “Hoy tenemos una reunión de seguimiento para llevar esta propuesta; para que se concrete tenemos que hacer la presentación al presidente, que está muy comprometido con la gestión integral del riesgo”, comentó el coordinador.

David León expresó para Contralínea que en la Coordinación todos los días se trabaja en las dos primeras etapas de la gestión integral del riesgo, que son la prevención y la preparación. Después de que ocurra un sismo se activarán protocolos de revisión de municipios y estados para realizar un recuento de los daños y atender de manera inmediata a la población, a través de los planes de Marina, de la Guardia Nacional y de la Defensa Nacional.

Hugo Delgado, director del Instituto de Geofísica, considera que la cultura de la prevención ante los sismos hay que verla desde una perspectiva histórica. “Si tomamos en cuenta que en 1985 no existía la protección civil, hoy en día hay una mejora, hay un progreso, pero definitivamente todavía necesitamos hacer mucho”, expresa Delgado.

Sin embargo, Mónica Tapia, también maestra en Políticas sociales y administración por parte del Goldsmiths College de la Universidad de Londres, considera que no existe una cultura de la prevención ante los sismos, pues apenas se está trabajando sobre ello. “Yo creo que cada vez más tenemos que empezar a decir ‘Pues yo ya lo hice, ¿y cuándo tú?’, siento que esa es una cultura de vecinos, de familias. Son prácticas que se tienen que hablar para que sí se adopten”.

Isaac Hernández

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