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Un documento interno del Tribunal Superior de Justicia de la Ciudad de México (TSJCM) da cuenta de la contratación de servidores públicos no aptos para desempeñar las labores del cargo. De hecho, el documento lleva como rótulo: Personal que ingresó al T.S.J.CD.MX. sin cumplir con los requisitos de título y cédula profesional que requiere su puesto (sic).

Está firmado por el director de Administración Financiera del TSJCDM, Víctor Ramírez Sánchez. Es parte de una investigación en curso. La avalancha de nuevos funcionarios “recomendados” por la nueva administración es tal, más de 30, que ha motivado ya una indagación que dé cuenta de la magnitud del problema.

El escándalo que implica la contratación de personal que no reúne los requisitos ni los grados académicos que señala la normativa es mayor porque en el propio Tribunal ya hay trabajadores que cumplen con las competencias académicas y de experiencia requeridas. Sin embargo, sin justificación alguna, son hechos a un lado y los puestos se asignan a amigos de los servidores públicos en turno. Y, ahora sabemos, los elegidos ni siquiera cuentan con los requisitos que marca la ley para aspirar a tales cargos.

Los responsables de contratar a esta avalancha de nuevos funcionarios son el oficial Mayor, Sergio Fontes Granados, y el director de Recursos Humanos, el ingeniero químico José Ulises Cedillo Rangel, quienes llegaron a estos cargos con la nueva administración en enero pasado.

Invariablemente, el personal que se está contratando proviene de la anterior jefatura delegacional de Xochimilco, donde Fontes Granados era director Jurídico y de Gobierno, y Cedillo Rangel, de Medio Ambiente. Hoy, en los hechos, no existe carrera judicial en el máximo órgano del Poder Judicial de la Ciudad de México.

Seis casos son detallados en el documento. Todos corresponden a contrataciones de este año. Se advierte con una “NOTA” al calce: “Puede haber otros casos pero se tiene que investigar en la Dirección de Personal de la Dirección Ejecutiva de Recursos Humanos”.

Nos referiremos en esta entrega a tres de ellos. El primero es el de Abel Ángel Osorio López, contratado con el nivel de subdirector de área el 15 de enero de 2019. Se le otorgó la plaza 8609163-9. Quedó adscrito a la Dirección Ejecutiva de Obras, Mantenimiento y Servicios. En específico se desempeña como coordinador de Inmuebles. Percibe una remuneración bruta de 46 mil 764.3 pesos.

Otro, es el de Víctor Ramírez Sánchez, quien ingresó el 1 de febrero de 2019 como director de área. La plaza asignada es la 8608259-8. Está adscrito a la Dirección Ejecutiva de Recursos Financieros. Cuenta con un sueldo bruto de 69 mil 345.92 pesos.

El tercero es el de Daniel Antonio Rodríguez Montiel. Fue contratado el 16 de enero de 2019 como director de área. Está adscrito a la Dirección Ejecutiva de Gestión Tecnológica con la plaza 8601059-0. Cobra un sueldo bruto de 69 mil 345.92 pesos.

Otro documento del Tribunal, éste de la Dirección Ejecutiva de Recursos Humanos, da cuenta de la cantidad de nuevas contrataciones para ocupar plazas que deberían haber sido ocupadas por los servidores que están haciendo carrera judicial en el organismo. Las plazas ocupadas van desde direcciones de área y direcciones ejecutivas hasta pasantías en derecho. En la relación también figuran los cargos de analistas, secretarios, técnicos, administrativos especializados y jefes de unidad. Suman 31. A pesar de las investigaciones en curso, los responsables ni se inmutan: todavía la semana pasada se siguieron adjudicando plazas a los “recomendados”.

Extraña que esto ocurra en el TSJCDM, cuando el actual magistrado presidente es Rafael Guerra Álvarez, un doctor en ciencias penales por el Instituto de Ciencias Jurídicas de Estudios Superiores que hizo carrera dentro del Poder Judicial de la Ciudad: inició como oficial mecanógrafo en 1989 (hace 30 años). Se esperaría que los puestos al interior del Tribunal fueran ocupados por los servidores que ya están dentro de la institución, están capacitados y sí cuentan con los requerimientos académicos que marca la propia normativa.

Zósimo Camacho

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