Autor:

Las inversiones en Ficrea –la sociedad financiera popular (Sofipo) que defraudó a más de 6 mil inversionistas hasta que la Comisión Nacional Bancaria y de Valores (CNBV) la intervino en 2014– también atrajeron a los administradores de la caja de ahorro que constituyeron en 2001 los trabajadores del organismo regulador del sector financiero.

Ante los altos rendimientos que ofrecía Ficrea a sus inversionistas –más de un 10 por ciento en términos anuales–, una parte de los recursos que los socios aportaron se destinó a los portafolios de instrumentos diseñados por Rafael Antonio Olvera Amezcua, el socio fundador de la Sofipo que también fue investigada por operaciones de lavado de dinero.

Entre los administradores de la caja se encontraban en ese momento, Fernando Chavero Mosqueda, quien obtuvo créditos de la caja por más de 5.6 millones de pesos, un financiamiento que se entregó sin aval alguno  y que forma parte de la cartera vencida por más de 16 millones de pesos que hoy afecta el capital de la caja. El crédito a Chavero fue por más de 5 millones de pesos.

Otro de los administradores de la caja que decidió invertir en Ficrea, Gustavo Guillermo Ramírez, también recibió créditos por 3.03 millones de pesos.

Chavero Mosqueda fue director de Programación y Recursos Materiales de la CNBV mientras que Gustavo Guillermo Ramírez fue director de Finanzas de la CNBV.

Exfuncionarios de la CNBV indicaron que fue antes de la intervención de la Sofipo Ficrea cuando las autoridades de esa comisión, entonces a cargo de Jaime González Aguadé, fueron informadas  por los trabajadores del organismo que parte de sus recursos –sin precisar qué monto– estaban comprometidos en instrumentos de Ficrea.

Hasta 2014, esas inversiones de la caja de ahorro, cuyos socios hasta abril pasado habían aportado poco más de 230.9 millones de pesos, no habían presentado minusvalías por las posiciones en Ficrea, dijo el exfuncionario de la CNBV que aceptó hablar sobre este episodio que involucra a una caja de ahorro privada cuya operación está contemplada en la Ley Federal del Trabajo y que, por lo tanto, no compete ni competía al organismo regulador del sector financiero vigilar su operación.

Sindicatos y organizaciones de trabajadores tienen la posibilidad de operar cajas de ahorro con recursos de sus colaboradores que no son vigiladas por ninguna autoridad.

Sin embargo, el ex presidente de la CNBV Jaime González Aguadé citó a los administradores de la caja para revisar los altos rendimientos que ofrecía Ficrea al considerar que resultaban riesgosos para los empleados de la CNBV y socios de la caja.

Según la fuente, la caja de ahorro desinvirtió el monto que había destinado a Ficrea. Sin embargo, González Aguadé pidió la renuncia de los funcionarios responsables de administrar la caja de ahorro. El problema fue que esos funcionarios también habían solicitado créditos a la caja, los cuales cayeron en cartera vencida.

Los trabajadores de la CNBV se encuentran en proceso de auditar esta caja de ahorro para establecer nuevos mecanismos de administración que le permitan recuperar la cartera vencida pero sobre todo la operación de la caja.

Más de 350 personas han salido de la CNBV entre mandos altos y medios pero también entre personal operativo. Por ello, la operación de la caja de ahorro resulta indispensable si algún socio necesita retirar sus recursos.

Claudia Villegas

 

Leave a Reply