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En materia medioambiental, el gobierno de López Obrador debería diferenciarse de los del pasado que impulsaban megaproyectos por encima de los intereses nacionales, despojando a los pueblos y generando devastación medioambiental. Para el ambientalista e investigador Samuel Rosado, más que las grandes obras de infraestructura, lo que urge es reforestar y recuperar cuerpos de agua

A México le urge recuperar cuerpos de agua y superar problemas de acceso al agua limpia en cantidad suficiente para todos los ciudadanos, observa el investigador y académico de la Universidad Nacional Autónoma de México, Samuel Rosado.

Para el ambientalista y economista, en estos 9 meses del actual gobierno de Andrés Manuel López Obrador, uno de los máximos desaciertos es el del programa Sembrando Vida, porque busca producir árboles maderables: “para qué vas a poner desiertos verdes que vas a talar. Lo que necesita en realidad el país es una campaña de reforestación intensa”.

Respecto del cambio climático, Rosado indica que un tema que aún se encuentra desatendido es el de la industrialización de México como potencia exportadora: “o sea que toda la producción industrial se está orientando hacia Estados Unidos, entonces en ese sentido, seguir impulsando una política de industrialización como la que ha habido en México no va a apuntar a algún cambio”.

Para el académico de la UNAM, el gobierno de López Obrador enfrenta un panorama muy complejo en esta materia. “Muy difícil el panorama de cambiar las cosas porque, según la Secretaría de Economía, en México hay 63 mil empresas extranjeras. Y el peso económico y político que pongan esas empresas para que haya un cambio realmente orientado hacia el cambio climático es muy difícil”.

El estudioso de temas medioambientales y su relación con la economía observa que otro problema es la urbanización. “Ése sí es un tema que no se ha tocado para nada: apenas se ha esbozado un poco, pero el paradigma de urbanización en el país no ha cambiado y, en cuanto a cambio climático y medio ambiente, eso debe cambiar ya”. Y agrega que “por la industria y por el modo de urbanización de las ciudades, hay una crisis de basura que está contaminando suelos y agua; también es emisor neto de gases de efecto invernadero. Entonces si no hace una estrategia transversal de todo eso y además un cambio en el patrón agrícola industrial de este país, va a estar muy difícil”.

No obstante, el economista Rosado considera que “López Obrador sí es distinto: no es lo mismo, como dicen algunos. Sí mantengo un poco de esperanza ahora que pusieron a Víctor Manuel Toledo en la Semarnat [Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales], pues, aunque no es ningún revolucionario radical en el medio ambiente, sí es un académico que ha estado muy al pendiente de problemas medioambientales y despojos.

El investigador Samuel Rosado considera que la llegada de Toledo es un buen indicador. “Hay que ver qué tanto margen le dan para actuar porque dijo que iban a clausurar o suspender a los de Grupo México por lo que hizo [la contaminación] en el Mar de Cortés y hay que ver todavía qué pasa, qué procede legalmente. Pero creo que el que hayan puesto a Víctor Manuel es una señal positiva”.

Por el contrario, considera como una debilidad la política del agua y la energía, porque el gobierno está muy orientado en recuperar la potencia petrolera de México, lo que en sí conlleva problemas medioambientales.

Megaproyectos

El investigador Samuel Rosado también señala como focos de atención los megaproyectos, porque entran en conflicto con las comunidades originarias. Respecto del Tren Maya, por ejemplo, indica que “este proyecto no es sólo el trenecito que van a poner: es un proyecto que reactiva el Acuerdo para la Sustentabilidad de la Península de Yucatán”. Éste, detalla, implica 250 o más aerogeneradores y paneles solares en comunidades indígenas.

Y agrega que tampoco se está tomando en cuenta el impacto del turismo que provocará en sí mismo el Tren Maya. “No hay un plan de ordenamiento territorial para el incremento de la población temporal que habrá por el turismo en todas las regiones: la mayoría de los hoteles tiran sus descargas de agua residual en los cenotes y eso no es compatible con las comunidades indígenas”.

Para el medioambientalista y economista, hay un trasfondo económico financiero que mueve los hilos de todos los megaproyectos en el Sureste del país. “Coatzacoalcos es el único puerto ferroviario que tiene México y conecta directamente con Móvil Alabama que es el otro puerto ferroviario que está en Estados Unidos, entonces realmente la interconexión del Sureste es con la economía del Golfo de México que la domina Estados Unidos, no nuestro país aunque lleve su nombre”.

Lauren Franco

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