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La economía de México se encuentra en un periodo crítico de estancamiento y con una probabilidad real de caer en recesión. Algunos expertos observan que los programas de bienestar que promueve López Obrador difícilmente impactarán la economía y el desarrollo social, pero otros indican que si con éstos logra el 20 por ciento de sus objetivos, será un gran presidente.

A 9 meses de iniciado el gobierno de Andrés Manuel López Obrador, la economía nacional se encuentra estancada. Expertos opinan que la administración federal debe establecer una política económica sólida que realmente incentive el aumento prometido del producto interno bruto (PIB) al 4 por ciento, y no dejar todo en manos del Plan Nacional de Desarrollo y sus estrategias para estimular el crecimiento económico y fomentar el beneficio social.

“Tenemos una fase de crecimiento precario y desigual”, explica la doctora María Josefina Morales Ramírez, investigadora en el Instituto de Investigaciones Económicas (IIE). “Hay que ver hacia dónde va [la economía]: ahora estamos tendiendo a una fase de decaída de la producción en varias ramas y en otras no, pero sí de un estancamiento que tiende hasta la recesión. Vamos a ver si se logra impulsar la inversión pública, que el presupuesto público se empiece a ejercer y logremos darle cierto dinamismo”.

La experta en economía política del desarrollo agrega que “hay que ver la economía no sólo en los datos económicos del sube y baja del PIB, las tendencias que traemos de años atrás y de los últimos 2 trimestres [que] eran de baja en la inversión y éstos no se controlan ni se compensan de inmediato”.

La economía real está estancada, asegura a Contralínea el doctor en economía José de Jesús Rodríguez Vargas. “Viendo los indicadores de la inversión fija bruta, que es la inversión productiva del capital privado, se ha estado reduciendo en este semestre; aunque la tendencia decreciente viene desde el gobierno anterior, se ha agudizado en estos últimos meses”.

Para el académico de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), “ésta es una debilidad del actual gobierno: no ha logrado contener la disminución de la inversión y por lo tanto de la economía, entonces, la economía real, la que está débil, en estancamiento y con posibilidad de recesión, le corresponde al gobierno federal”.

Pero no todo es negativo en materia económica. Gerardo Minto Rivera, doctor en investigación económica por la Universidad Complutense de Madrid, detalla que hay avances con los becarios del programa Jóvenes Construyendo el Futuro: “tratar de insuflar la economía desde algún ingreso que se tenga, eso reactiva la economía. Sin embargo, es muy pronto hacer un análisis sobre todo porque hay muchos planes no a corto plazo sino a mediano y hasta a largo plazo y faltan años, y planes que son detonadores de la economía”.

El investigador dice que si López Obrador logra aunque sea el 20 por ciento de las propuestas que ha hecho, “sería un gran presidente. Hay mucha esperanza de parte de la sociedad, hay muchos planes que van bien encaminados para lograr el crecimiento y el desarrollo económico, como el reparto de la riqueza que vaya más a la clase necesitada. Según el Coneval, somos 55 millones en pobreza y pobreza extrema”.

Otro acierto tendría que ver con el manejo de la deuda. “Por lo menos se frenó la deuda. Va a depender de cómo reaccione la iniciativa privada y si se une a la cuarta transformación como dicen ellos, es posible un crecimiento económico, pobre, pero con redistribución del ingreso, que no es lo mismo un crecimiento alto pero nada más para 10 familias”, indica el doctor en economía Arturo Ortiz Wadgymar.

Programas sociales

Reiteradamente, el presidente López Obrador ha negado con “otros números” y “otros datos” que la economía de México se encuentre estancada. Hace 1 mes, por ejemplo, dijo respecto de la caída del crecimiento: “A mí me importa mucho que la gente tenga para comprar abajo, que se compre en los mercados, en las tiendas de abarrotes, en los centros comerciales aquí en el centro, que haya movimiento, que haya consumo”.

El doctor en economía Rodríguez Vargas observa que “el presidente cree que sus programas de bienestar van a impactar la economía y el desarrollo social, pero es al revés, primero es la economía y luego lo social”. Para el académico de la UNAM, el Plan Nacional de Desarrollo de López Obrador tiene como objetivo fundamental promover el desarrollo social, pero éste es producto de la economía.

Con los programas sociales, agrega, se busca incrementar la demanda para mejorar la producción; sin embargo, es más impactante la inversión productiva tanto privada como pública para que haya crecimiento económico, empleos e ingresos, y junto con el reparto social que haga el gobierno ayudar a elevar el desarrollo social.

Muestra de ello es que actualmente la inversión privada es del 17 por ciento y la pública es del 3 por ciento, lo que implica una inversión del 20 por ciento total, indica Rodríguez Vargas. “Se necesita una inversión del 25 por ciento cuando menos, se tiene que estimular a la empresa privada para que invierta y el Estado tenga recursos para que invierta, si no, realmente el impacto de los programas va a ser temporal, se va a acabar el dinero y se va a acabar el beneficio social”.

El académico universitario enfatiza que, para disminuir la pobreza y la desigualdad social, lo que se requiere es que el país crezca a tasas de producto interno más altas, puesto que los últimos 36 años ha habido un crecimiento del 2.2 por ciento promedio anual. “La pretensión del actual gobierno es llegar al 4 por ciento anual, pero para eso se requiere inversión pública y privada”.

El tema no es del todo ajeno a la actual administración: el pasado 27 de agosto, el presidente López Obrador se reunió con los presidentes del Consejo Coordinador Empresarial, Carlos Salazar, y del Consejo Mexicano de Negocios, Antonio del Valle, para informar sobre la elaboración de un plan de infraestructura nacional para promover la inversión privada.

No obstante, el doctor José de Jesús Rodríguez observa que en este momento la situación económica del país no es la mejor. “El presupuesto federal no es suficiente. El presidente no consigue los recursos suficientes para cubrir todas las necesidades que creyó que se podría con la política de austeridad. Con los famosos ahorros del presupuesto no va a alcanzar, se requiere más crecimiento, más impuestos para que se incremente el beneficio social”.

¿Fin del neoliberalismo?

El presidente López Obrador declaró el fin de la política neoliberal, el pasado 17 de marzo en Palacio Nacional. Para ello se apoyará del Plan Nacional de Desarrollo, que incluye nueve programas sociales enfocados en diferentes sectores de la sociedad, entre los que se encuentran los jóvenes, adultos mayores, personas con discapacidad y damnificados del pasado sismo en 2017.

Al respecto, la doctora Josefina Morales advierte que sí hay cambios sustanciales en las políticas del gobierno federal en ese sentido. “López Obrador suspendió una de las políticas neoliberales más importantes: la construcción del [Nuevo] Aeropuerto [Internacional de la Ciudad de México]. Frente a las últimas grandes transformaciones neoliberales –la reforma energética, la reforma laboral, la reforma educativa–, que acabaron de hundir al país, él las está deteniendo”.

Sin embargo, para el doctor José de Jesús Rodríguez, la política fiscal del gobierno sigue siendo neoliberal. “[López Obrador] es muy insistente en esa posición de crítica a los neoliberales económicos, políticos y sociales, pero su política fiscal es igual a la política de los gobiernos anteriores que él ha llamado neoliberales: es una política basada en lo que se llama ‘finanzas sanas’, que es un superávit primario y significa que sin tomar en cuenta el servicio de la deuda se logra un presupuesto positivo no deficitario”.

El académico explica que para este año está planteado que el superávit va a ser del 1 por ciento, y que es posible que para el próximo se mantenga o se reduzca del 1 a 0.5 – 0.7 por ciento. “Si se reduce es porque hay muchas presiones para tener más recursos, porque ya no alcanza con la reducción de los gastos en el sector público”.

Y agrega que la política del Banco de México, que siempre ha sido la de mantener la estabilidad monetaria, también es neoliberal. “Todos los economistas sabemos que una política de tipo neoliberal es la de buscar la sobrevaluación del peso y la de evitar a toda costa devaluaciones. Entonces, la política fiscal de este gobierno también es neoliberal”.

Respecto de la relación entre el banco central y el mandatario, indica que es un acierto de este último es no enfrentarse a la política del Banxico, ya que eso ha permitido que haya estabilidad monetaria, financiera y cambiaria. “Él [López Obrador] ha aportado porque no se ha enfrentado directamente al capital nacional y extranjero, al contrario ha sido muy complaciente: los capitales lo tienen bajo la mira y tratan de llevarla en paz”.

El fantasma de la recesión mundial

Los principales bancos de Wall Street y varios países, entre los que se encuentra Alemania, están alertando sobre una posible recesión mundial como consecuencia de la guerra comercial entre Estados Unidos y China, dos de las más grandes economías internacionales.

“Si hay recesión [mundial], vamos a salir afectados principalmente por la dependencia económica que existe con Estados Unidos”, explica en entrevista el doctor Gerardo Minto Rivera, investigador en el IIE. “Los efectos aquí son mucho más acentuados que en cualquier economía de otro país, porque tenemos otros problemas externos que nos afectan como la migración”.

Para el doctor José de Jesús Rodríguez, la posibilidad de caer en recesión existe, porque “se prevé que Estados Unidos tenga el próximo año un crecimiento menor que podría ser recesión. Ya son muchos años de expansión, desde la última en 2009 donde el país tuvo una caída del PIB del 6 por ciento. Es paradójico, pero es necesario para la misma economía del mundo una recesión, entonces si Estados Unidos tiene recesión el próximo año, México también”.

Relación México-Estados Unidos

La relación de México con Estados Unidos pasa por mucho más temas que inciden en la economía que sólo los aspectos de la recesión. Al respecto, Arturo Ortiz Wadgymar, especialista en economía exterior de la UNAM, comenta que el presidente López Obrador ha tenido una “posición de torero” con el presidente Donald Trump. Esto, dice, no resuelve el problema, sin embargo, “una confrontación con él sería mucho peor”.

El doctor en economía e investigador de la UNAM, explica que “cediendo y no cediendo, provocando y no provocando, es una posición de torero, pero es la única manera de poder manejar a un sujeto desequilibrado [Trump]; es peor enfrentarse a un loco con locura que darle por su lado”.

Además, sostuvo que la forma de romper esta subordinación es producir en “casa” lo que se importa del país vecino. Y añade que antes estas transacciones comerciales “no se podían hacer porque eran un gran negocio privado, pero ahora se rompió eso, entonces ya hay probabilidades de menos dependencia”.

Viridiana García

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