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El impacto de la sobreexplotación del medio ambiente aumenta el riesgo de extinción de distintas especies de animales que habitan mares, cielo y tierra en todo el mundo. Éste es el caso del tiburón ballena, especie en peligro de extinción que todos los años llega a las aguas que rodean el territorio nacional, que es el pez más grande del mundo, con una longitud aproximada de 20 metros y un peso de hasta 30 toneladas.

El director de la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas (Conanp), César Sánchez Ibarra, afirmó durante su participación en la presentación de nuevas herramientas tecnológicas para la conservación del tiburón ballena en México, que el gobierno federal ha invertido en 20 años 400 millones de pesos (20 millones en promedio anual) en el cuidado de esta especie en 20 zonas protegidas del territorio mexicano.

La pesca ilegal en países como India, China y Paquistán, así como la pesca accidental de tiburones que se mezclan con grandes bancos de atunes, las colisiones con embarcaciones pesqueras o turísticas y la destrucción de manglares en México, son algunos factores que ponen en riesgo la vida de estos gigantes marinos, denunció la directora de la asociación Tiburón Ballena México, AC, Deni Ramírez.

Ante esta situación, el trabajo de asociaciones civiles, organizaciones no gubernamentales y comunidades costeras, en conjunto con inversión privada de la alianza de la Fundación Telmex y el Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF, por su sigla en inglés), han permitido mejorar las acciones para cuidar este mamífero en vías de extinción.

Desde 2017, la alianza entre WWF y empresas privadas ayudó a disminuir 16 por ciento los accidentes entre embarcaciones y el tiburón ballena en la Bahía de La Paz, zona protegida donde se avistan estos enormes animales marinos.

Héctor Badillo