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El historiador Felipe Echenique March aseguró que la academia está en el deber de presentar una demanda de amparo contra el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) por la falta de acción en la que ha incurrido frente a los megaproyectos de los trenes Maya y Transístmico, que promueve el gobierno federal.

La nueva política del presidente Andrés Manuel López Obrador, indicó el investigador de la Dirección de Estudios Históricos del INAH, es “como una cuestión publicitaria con una nueva visión del capital”, en referencia a las construcciones de ambos trenes en el sureste de México.

Durante la conferencia “detonar el desarrollo” llevada a cabo en la Escuela Nacional de Antropología e Historia, Echenique March advirtió que el Tren Maya implica una gran deforestación que favorecería al cambio climático.

Este proyecto, dijo, no inició con López Obrador: “en 2012 la ruta Maya era 1 mil 200 kilómetros, pero para que AMLO cumpla su meta de crecimiento del 4 por ciento se deberían colonizar nuevas zonas”. Por ello, indicó, se plantean 17 ciudades donde se detone el desarrollo.

Para el autor de los cuatro volúmenes Miguel Hidalgo y Costilla, documentos de su vida (editados por el INAH), el jefe del Ejecutivo federal lleva más de 1 año –desde la campaña electoral por la Presidencia– tratando de convencer a la población de los beneficios que traería el Tren Maya. Pero, advirtió, falta información de lo que hay alrededor de dicho proyecto que ha dado pie a las especulaciones.

Por su parte, la antropóloga Paloma Escalante –profesora de la Escuela Nacional de Antropología e Historia– afirmó que el gobierno de López Obrador sí marca una diferencia, aunque siga existiendo el capitalismo. Sin embargo, aseguró que el gobierno debe trabajar en su relación con los pueblos indígenas que se ven afectados con el proyecto del Tren Maya.

Lauren Franco

 

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