Autor:

Incinerar la basura para generar energía genera dioxinas, gases ácidos y metales pesados como el plomo y el arsénico, que tienen graves consecuencias a la salud y al medio ambiente, alertó Miguel Rivas, medioambientalista de Greenpeace.

Al participar en la presentación de la campaña “Quemar basura mata”, advirtió que estas sustancias tóxicas generan problemas endócrinos, cáncer y un aumento en el déficit de atención en los niños. “No hay nada sustentable en incinerar basura, porque genera un modelo de consumo de usar y tirar que es insostenible”, y agregó que con la incineración se vende la idea de que la basura desaparece mágicamente.

La campaña, lanzada por organizaciones civiles y ambientales, busca hacerle frente al programa “Visión para una gestión sustentable: cero residuos” de la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat), que promueve la transformación de basura en energía por medio de la incineración.

Para las organizaciones, ese programa pone en riesgo la salud de las comunidades y los ecosistemas cercanos a los lugares donde se incinerará la basura.

Liderada por el Laboratorio de Investigación en Desarrollo Comunitario y Sustentabilidad, también busca evidenciar que el programa del gobierno federal le apuesta a una tecnología equivocada con la cual se vulnerará el derecho a la salud y al medio ambiente sano de las comunidades, especialmente de aquellas que viven a menos de 5 kilómetros de las incineradoras.

Las organizaciones denuncian que el programa, lanzado el 7 de febrero pasado, obliga a los municipios a modificar la gestión de residuos actual, que funciona por medio de rellenos sanitarios, lo que permitiría a las empresas incineradoras instalarse en el país. Asimismo, afirman que para éste se recibió asesoría de la agencia alemana Giz y del Banco Interamericano de Desarrollo.

“Es preocupante que la agencia de cooperación que está asesorando al gobierno para construir las nuevas políticas públicas en materia de residuos sólidos urbanos sea de Alemania, país que según la Unión Europea recibe más críticas por su mala gestión de los residuos”, señala Jorge Tadeo, miembro del Laboratorio de Investigación en Desarrollo Comunitario y Sustentabilidad.

Marisa Jacott, del centro Fronteras Comunes, que  también participa en la campaña, asegura que la verdadera solución al problema de los desechos sería instrumentar un programa de “basura cero” para no incineraran más tóxicos ni promover rellenos.

El reciclaje, advierte, tampoco soluciona nada porque provoca un aumento en la producción de plásticos con sustancias más tóxicas. Además, señala, este proceso favorece solamente a las compañías que lucran con la producción y el reciclaje de sus productos. “No hay mejor residuo que el que no se produce”, afirma Miguel Rivas, haciendo énfasis en la nula efectividad que supone el reciclar plásticos.

Para Larissa de Orbe, de la Academia Mexicana de Derecho Ambiental, el Estado debería instrumentar campañas de educación ambiental para que desde la enseñanza se pueda avanzar en un proceso de cero producción de basura. Asimismo, observa que la responsabilidad de los residuos finales debe recaer en las empresas.

Las organizaciones participantes en la campaña concuerdan en que los rellenos sanitarios no son una solución a los residuos sólidos, pero incinerar basura es mucho más riesgoso para la salud y el medio ambiente. “Incinerar basura mata mucho más que los rellenos sanitarios”, expresa Jorge Tadeo.

Para Abel Balderas, presidente de la Unión de Trabajadores de Desechos Sólidos Industrializables de Guanajuato, la incineración también provocaría una tendencia a privatizar los rellenos, lo que podría dejar sin trabajo a quienes laboran en esos lugares.

Lauren Franco