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Recordamos un día más las libertades de prensa para informar y criticar a los que ejercen los poderes, primeramente, de los gobiernos y la totalidad de sus funcionarios. Así como a los poderes privados que, individual y empresarialmente son la otra cara de la política; es decir, el poder económico. Donde unos y otros han de ser el blanco del contrapoder y aunque ellos encubran sus fines con sus derechos de réplica e incluso con demandas civiles, cuando se comportan civilizadamente y, cuando no, echan mano de sus sicarios para privar de la vida a los periodistas; todos estos siempre reporteros de hechos contrastados que dan a conocer por todos los medios para conocimiento de la sociedad.

Esa sociedad que es el pueblo, con sus ciudadanos y todas aquellas personas que han de recibir lo que permiten las libertades de prensa, incluso filtraciones de cuestiones que los poderes privados y públicos quisieran ocultar. Nuestras libertades de prensa son un ejercicio de la sociedad en general. Y, profesionalmente, de los periodistas. En un día del calendario, como el pasado 7 de junio, se celebran otros motivos diferentes al principal, ya que no se da abasto el año para recordar onomásticos, fiestas populares y otras celebraciones.

La prensa ya tiene diferentes presentaciones, empezando por la escrita, concentrada en periódicos y revistas, para culminar con el internet; con lo que se logra informar, comentar y criticar el más amplio abanico de temas, empezando por los políticos y económicos, sociales, culturales y religiosos, en el contexto de toda clase de asuntos donde privan los violentos porque sobrevivimos en una sociedad dramática por los hechos que rematan en homicidios, tras una gran variedad de tragedias.

La prensa escrita sigue, si bien en retirada, todavía como el medio más eficaz para que conozcamos diferentes realidades de lo que sucede diariamente. Esa prensa se ha ido complementando con los noticieros de la radio, de la televisión y los que han puesto las nuevas conquistas tecnológicas (además de que contamos con más radios comunitarias). Por lo que los mexicanos estamos más enterados de los acontecimientos diarios. Esto actualiza la vida democrática del país al saber lo que la información nos transmite con el trabajo de los reporteros que proporcionan material para los análisis, columnas y demás quehaceres de la vida colectiva.

El 7 de junio llovieron felicitaciones a los periodistas, como actores del protagonismo impreso, oral y audiovisual. El factor común fue la libertad de prensa que en su presentación impresa mantiene su presencia tradicional –en un proceso de modernización– defendiendo su presencia sobre todo matutina, para difundir información, como factor común ante los lectores. Esa presencia impresa continúa siendo el nexo entre periodismo y lectores que buscan opiniones, críticas, fotografías, caricaturas y en especial, el periodismo de investigación. Día de la Libertad de Prensa que en nuestro país ha de ser escudo contra los que, con sus poderes políticos y económicos, sobre todo, buscan ocultar sus fines, que los reporteros exponen a la luz del día en los periódicos.

Conquista social y de política democrática, las libertades de prensa siguen siendo objeto de persecución e intolerancia, ya que los medios de información en su misión de contrapoder exponen lo que investigan, analizan y critican, para afianzar la vida colectiva democrática y republicana, en los términos constitucionales. Es por eso que debemos tener muy presente esta fecha para confirmar que cumplimos con el deber de no ceder en las tareas de ejercer esas libertades para mantener a raya los abusos del poder político y del económico que, con todo y ese deber, una y otra vez insisten en sus autoritarismos.

Libertad de prensa, pues, para no dejar de informar y menos de criticar. No hay otra manera de que los funcionarios y todos los actores de la vida privada –ambos en el escenario de lo que es la vida pública– miren en el espejo de la prensa sus hechos sobre todo cuando no obedecen a la legalidad, legitimidad y demás aspectos de gobernar y trabajar en beneficio de la sociedad.

Álvaro Cepeda Neri

[OPINIÓN] [DEFENSOR DEL PERIODISTA]