Autor:

Para Fausto Cepeda González

I. Isaac Newton (1642-1727) es el parteaguas histórico de las ciencias naturales de fundamento matemático (consultar de James Gleick, Una mente poderosa; traducción de Antoni Puigrós, editorial RBA; y de Richard S Westfall, Isaac Newton: Una vida, con traducción de Menchú Gutiérrez, editorial Cambridge). Así como de las ciencias sociales de fundamento jurídico es Hans Kelsen –éste con su perenne Teoría General del Estado, su Teoría Pura del Derecho, sus ensayos contra el “derecho” natural o jusnaturalismo, etc–, ambos, pues, son el antes y el después de las ciencias que llevaron casi hasta sus últimas consecuencias. Newton seguido por Albert Einstein (1879-1955). Todos con la raíz común en Immanuel Kant, Galileo… Karl R Popper. De ahí a la llamada “ciencia-ficción”, de la que Mary W Shelley es su mejor exponente. Y sus divulgadores como Isaac Asimov, que acuñó el término “Robótica”, y escribió el libro de cuentos Yo, robot. Existe toda una historia del tema robótica-robot como antecedente del Frankenstein, que es el robot-humanoide antecesor de los robots. Aunque no hay el reconocimiento a esta hipótesis de quien más se acercó a crear un “humano” robot en su novela: Frankenstein o el moderno Prometeo.

II. Este nombre devenido de la leyenda-mitológica del griego Prometeo, bienhechor de la humanidad al entregarles el fuego. Por lo que en castigo Zeus lo encadenó en el Cáucaso y envió un águila a devorar su hígado; y que, siendo Prometeo inmortal, diariamente volvía a crecer. Y quien fue posteriormente liberado por Heracles (Pierre Grimal, Diccionario de Mitología Griega y Romana, Paidós). Cuando el personaje de nombre Víctor Frankenstein decide armar con restos de cuerpos humanos su creación anatómica y lo expone a los rayos atmosféricos de una noche de descargas eléctricas, mira entre aterrorizado y asombrado que ese monstruo se desata y se presenta ante su creador. Así lo narra Mary W Shelley en su obra literaria, resultado de un reto lanzado en una reunión con su esposo, Lord Byron, Percy Bysshe Shelley y John William Polidori; quienes absolutamente nada tuvieron que ver en la fantástica novela Frankenstein o el moderno Prometeo. Encaja bien la hipótesis de que este Frankestein sea el primer robot con características de estructuras mecánicas-eléctricas para realizar actividades previamente diseñadas en programas, al servicio de la industria, los hogares, hospitales y otras actividades de la mecatrónica-robótica.

III. Desde su publicación en 1818, esta obra de Mary W Shelley es indispensable para la cultura universal. Ella creó una narración fabulosa sobre un robot-humano en los términos de lo que ahora se conoce como tal en un sinnúmero de aparatos robóticos fundamentados en las ingenierías: mecánica, eléctrica, electrónica, biomédica y la computación. Son los nuevos Frankenstein-Robot que han ido a la Luna y el espacio; y aquellos que realizan tareas, asisten a enfermos y son auxiliares en intervenciones quirúrgicas o los llamados drones, que descienden propiamente del Frankenstein imaginado por la mente fantasiosa y fantástica de la nacida en Londres (1797-1851). Salvo prueba en contrario, a esa imagen y semejanza se crearon los robots. Concepto físico-matemático-computacional propuesto por Karel Capek en 1920, para nombrarlos. Se expuso un robot-humanoide en una muestra de 1939-1940. Y Leonardo da Vinci diseñó uno en 1495. Para los dedicados al estudio de la robótica como para el público en general, el libro de Shelley es indispensable porque es el antes y el después de nuestra recién iniciada era robótica. En ella encontrarán la biografía de un robot que hunde sus raíces desde antes de la actual era. Y si en la novela genial Frankenstein huye, ha regresado con su descendencia de varios tipos de robots.

Ficha bibliográfica:

Autora:       Mary W Shelley

Título:        Frankenstein o El moderno Prometeo

Editorial:    Sexto Piso, 2013

Álvaro Cepeda Neri

[MISCELÁNEO] [EX LIBRIS]