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Berlín, Alemania. La renovación de los altos cargos de la Unión Europea (UE) han desembocado en una crisis institucional sin igual en su propio seno. En juego están la Presidencia de la Unión Europea, del Consejo Europeo, el puesto del Alto Representante de Asuntos Exteriores, así como el presidente del Banco Central Europeo.

El pasado miércoles 3 de julio 2019 el Consejo Europeo nombró –después de varios intentos infructuosos– a cuatro candidatos con la aprobación de los estados miembros. Así, la actual ministra de defensa alemana, Ursula Von der Leyen, fue nombrada candidata a la Presidencia de la Unión Europea. Junto a ella se nombró al actual primer ministro en funciones belga, Charles Michel, como presidente del Consejo Europeo, así como al español Josep Borrell, como Alto Representante de la Unión para Asuntos Exteriores y de Política de Seguridad –una especie de ministro de relaciones exteriores–. Finalmente, para el Banco Central Europeo (BCE), se optó por nombrar a Christine Lagarde, la exministra francesa de finanzas y directora saliente del Fondo Monetario Internacional (FMI).

El mecanismo bajo el cual se efectuaron estos nombramientos suele ser por designación y aprobación del Consejo Europeo –principalmente de dos naciones, Alemania y Francia, quienes tienen la mayor influencia en las instituciones–. Actualmente hay una lucha por la hegemonia entre París y Berlín, donde Merkel está pasando una fase de debilidad frente a Macron.

El Parlamento constituye el órgano más democrático de las instituciones de la Unión Europea, el cual se renovó el pasado 26 al 28 de mayo 2019. El pasado 3 julio éste votó  a David-Maria Sassoli, eurodiputado italiano social-demócrata y experiodista, como su nuevo presidente. Es el parlamento el que ratifica al candidato nombrado por el Consejo Europeo.

En esta ocasión el parlamento está dividido como nunca entre facciones que no consiguen mayoría relativa por sí mismas –como succedía en el pasado–, y hay una desunión entre los principales gobiernos de la organización supranacional sobre el mismo principio de nombramiento. Así existe el principio del spitzenkandidat, o  candidato designado, el cual es ratificado de forma cuasi automática por el parlamento que Francia cuestiona en la actualidad. El consenso acerca de éste se está viendo cuestionado como nunca antes.

Ninguno de estos cuatro candidatos a los altos puestos de la Unión Europea están libres de antecedentes. Así Von der Leyen como Lagarde respectivamente se han visto en recientes casos de corrupción y malversación por alrededor de 200 millones de euros en la Bundeswehr. En el caso de la alemana, en su gestión del ejército alemán, los fondos obscuros en asesores externos ha hecho olas en el pasado, junto a innombrables otros asuntos pendientes por la falta de operabilidad de la marina, la aviación o las carencias entre la tropa.

Chrstine Lagarde, por su lado, se ha visto acusada de malversación en el caso Tapie en 2011, donde habría desfalcado al estado francés por alrededor de 400 millones de euros durante su gestión en el gobierno de Sarkozy en relación con Bernard Tapie. El asunto sigue abierto en Francia hasta la fecha y ha llevado a cercanos de Lagarde a ser condenados, aunque ella siga sin ser impudata aún.

Josep Borrell fue sancionado en 2018 con 30 mil euros de multa por la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) en España por haber obtenido beneficio por información privilegiada mientras era consejero en la empresa española Abengoa, la cual se declaró en bancarrota en 2015. El también expresidente del Parlamento de la Unión Euroepa había renunciado recientemente a su puesto de eurodiputado español a raíz de éste escándalo, lo cual no fue impedimento para que formara parte del gobierno español bajo Pedro Sánchez en 2018 como ministro de relaciones exteriores hasta la fecha.

Finalmente Charles Michel, el primer ministro belga desde 2014, se encuentra desde dicembre 2018 como gobierno en funciones tras la ruptura de su coalición. Con más de 200 días sin gobierno Bélgica después que el partido Nieuw-Vlaamse Alliantie se retirara por su negativa a firmar el Pacto Mundial de Migración de Marakesh, Marruecos, Michel dirige la nación como gobierno en minoría y aún no se han convocado nuevas elecciones generales en Bélgica desde entonces. También recibió críticas por su política de austeridad social aplicada durante su gestión por parte de sus contrincantes.

El 18 de julio será la sesión parlamentaria donde los eurodiputados tendrán que darle el visto bueno a los cuatro puestos clave de la Unión. Entre algunos grupos parlamentarios principales –el Partido Popular Europeo de derecha, el grupo de los Social-Demócratas, el de los Verdes o el de la izquierda europea– existen fuertes críticas a los candidatos designados. En el caso de rechazarlos, sería una situación insólita: donde el Consejo tendría que volver a nombrar nuevamente a sus candidatos.

De lo contrario, de ser ratificados, la Unión Euroepa estaría al mando de Von der Leyen que tiene en su agenda la confrontación militar con la Federación Rusa y la creación del Ejército de la Unión Europea. Con Lagarde la política del euro seguiría el curso actual de austeridad que ejecutó durante su tiempo en el FMI, con la diferencia que ahora fuera al mando de la moneda común europea, en tiempos donde países como Italia se intentan desmarcar de este liderazgo y crear mecanismos paralelos al margen de la línea oficial.

Finalmente Josep Borrell –de origen catalán– es un ferviente defensor de la unidad política de Espàña y contrario a la independencia de Cataluña. Siendo un europeísta convencido, la política exterior común se definiría hacia mantener el status quo no solamente en España, sino también en Bélgica e Italia, donde existen sendos movimientos separatistas.

Mientras que en Alemania misma la candidatura de Von der Leyen no levanta unanimidad, en particular por parte de los socialdemócratas (SPD), esta nominación por parte del Consejo Europeo no ayuda a la ya frágil coalición de gobierno entre la SPD y la Unión Cristiano-Demócrata CDU-CSU. Ésta última formación habían favorecido al candidato Manfred Weber, quien no obtuvo el apoyo necesario principalmente de Francia. Independientemente si sale la electa Von der Leyen, esto es un nuevo golpe para la gobernabilidad de Angela Merkel, quien se vio en la obligación de abstenerse a la hora de votar por ella, y donde la SPD votó en contra.

Queda por ver el resultado del parlamento de la Unión Europea, y si los candidatos propuestos cosechan la mayoría necesaria por parte de los europarlamentarios. En el caso contrario estamos ante una crisis institucional nunca antes vista en la historia de la Unión sin desenlace conocido.

Axel Plasa

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