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Integrantes de 12 pueblos originarios de Tecámac, Estado de México, denunciaron que la construcción del Aeropuerto Internacional de Santa Lucía (AISL) afecta el suministro de agua, destruye los cerros y está creando divisiones en la población local, misma que corre el riesgo de perder sus usos y costumbres.

Los daños ambientales están relacionados a la demanda de recursos naturales que genera el megaproyecto. Además, en caso de concretarse la construcción del aeropuerto, esto significaría un incremento de vehículos en la zona.

Al momento de mostrar su inconformidad, integrantes de estas 12 comunidades se han encontrado con una barrera: no son reconocidas como pueblos originarios. “Si bien los pueblos no han emprendido acciones legales, sí se han utilizado las leyes para desconocerlos. Parte de los argumentos que da [el gobierno del Estado de México] es que no forman parte del catálogo de pueblos originarios”, explicó el antropólogo Ismael Mejía durante su participación en el foro “La otra mitad del Anáhuac, sus voces no escuchadas”.

“Mientras en la Ciudad de México los pueblos originarios ya gozan de una serie de derechos en materia política y reconocimiento, los pueblos periféricos no. Es importante que pongamos atención en eso porque son núcleos de población históricos que han sido afectados de manera fundamental por su relación con la ciudad”, comentó.

Arturo Hernández Buendía, representante de los 12 pueblos, sostuvo que “sí hay una continuidad de las costumbres ancestrales en las fiestas patronales actuales”. Explicó que hace 25 mil años ya habían personas en la zona y hace 9 mil ya existían aldeas que derivaron en pueblos prehispánicos. “[Pero] al no ser reconocidos en el catálogo, estamos invisibilizados”.

Hernández Buendía lamentó que a pesar de las marchas, mítines y foros que han realizado, los medios sólo prestan atención al “forcejeo que hay entre los grupos de poder”: los que quieren el aeropuerto en Texcoco, el colectivo No Más Derroches, y quienes apoyan la propuesta de Andrés Manuel López Obrador para realizar este proyecto en Santa Lucía.

“Pero no porque les interese la biodiversidad o porque les interese la pobreza en la que se va a sumir a los pueblos. Sino porque están protegiendo sus intereses”, comentó.

Esperanza Martínez Hernández explicó que, a pesar de ser una organización apartidista, al realizar sus demandas han sido acusados de prianistas. Esto, dijo, se debe a que la polémica por la construcción del aeropuerto ha creado divisiones políticas y se los ha encasillado en esa lógica.

Martínez Hernández, también vecina de San Pablo Tecalco, externó que ya desde mucho antes habían sufrido agresiones por su labor de defensores y activistas. “Sabemos a lo que nos estamos exponiendo y estamos dispuestos a dar la vida. A estas alturas no vamos a dejar este trabajo por ese tipo de amenazas”.

Detalló algunas agresiones directas en su contra: han roto los vidrios de su casa, han picado las llantas de su carro y han cortado la manguera de los frenos. Arturo Hernández también recibió un “regalito” de intimidación: el cuerpo de un perro muerto en una caja.

“Responsabilizamos a las autoridades de cualquier cosa que nos pudiera suceder”, anticipó el representante de los 12 pueblos: Los Reyes Acozac, Santa María Ajoloapan, Santo Domingo Ajoloapan, San Pedro Pozohuacan, San Jerónimo Xonacahuacan, Santa Cruz Tecámac, San Francisco Cuautliquixca, Santa María Ozumbilla, San Pedro Atzompa y San Pablo Tecalco.

Marcial Yangali