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Berlín, Alemania. Dos embarcaciones petroleras fueron atacadas el pasado jueves 13 de junio 2019 en el golfo de Omán. El navío noruego Front Altair, bajo pabellón marshalés, y el navío japonés Kukoka Corageous, de pabellón panameño, fueron atacados y se incendiaron en circunstancias aún desconocidas en aguas territoriales iraníes cerca del estrecho de Ormuz.

La administración estadunidense de Donald Trump no tardó en atribuir los supuestos ataques a Irán, al afirmar categóricamente que fue Irán el responsable. En una conferencia de prensa del pasado jueves el secretario de Estado Mike Pompeo declaró que “esta conclusión se basa en la inteligencia, las armas empleadas, el nivel de experiencia necesario para ejecutar la operación, los recientes ataques iraníes [sic] contra otros barcos, y el hecho de que no exista ningún grupo proxy operando en la zona […]”.

Agregó que estos ataques  representaban “una clara amenaza a la paz y a la seguridad internacional” intolerable. El mismo presidente Donald Trump declaró a la prensa: “Irán lo hizo”. El minsitro de relaciones exteriores británico Jeremy Hunt por su lado dio a etender que “nuestra propia evaluación nos lleva a creer que la responsabilidad de los ataques recae casi con seguridad en Irán”.  A su vez Arabia Saudita replicó estas acusaciones y se alineó a la tésis estadunidense.

Teherán, por su lado, se refutó todo involucramiento por parte de la República Islámica de Irán y se acusó a la administración de Trump de querer provocar una guerra en la región con base en dos explosiones de embarcaciones petroleras. Incluso el presidente del parlamento iraní, Ali Laridjani, afirmó a las agencias IRNA e ISNA que “parecería que los sucesos sospechosos sobre los buques petroleros en el golfo de Omán complementan las sanciones económicas [estadunidenses], dado no han alcanzado ningún resultado con estas sanciones”.La coincidencia de la reciente visita de Shinzo Abe a Irán, mientras que ocurrieron estos eventos, cuando es la primera vez que un jefe de estado nipón visite el Irán en 41 años, es además sospechosa, cuando uno de los barcos llevaba carga dirigida hacia Japón.

Anteriormente, en su gira por la región de Heiko Maas incluyó una etapa en Teherán que significó un acercamiento sin igual por entre Berlín y Teherán. A falta de un diálogo sólido en lo inmediato, las empresas y el gobierno alemán han intentado establecer un mecanismo de intercambio comercial, intentando obviar las sanciones económicos que, sin embargo, sigue en fase de desarrollo, y sin haber producido ninguna transacción efectivas hasta nuevo orden.

Desde Oslo,  Noruega, el ministro alemán Maas declaró a su vez que las pruebas presentadas por Washington son inconsistentes al declarar que “el video no es suficiente. Podemos entender lo que se muestra, claro, pero para hacer una evaluación final, esto no es suficiente para mí”. Tan sólo el gobierno británico ha seguido hasta ahora la línea acusatoria de Washington de los miembros de la Unión Europea contra la nación persa.

A falta de pruebas concretas se difundió un video que mostraba a una pequeña embarcación acercarse al Kukoka Curageous, en lo que el departamento de Estado interpreta que se tratara de la remoción de minas magnéticas del casco. No obstante según declaraciones del presidente de la empresa Kukoka Sangyo, dueña del buque Kukoka Courageous, de la tripulación afirmó que no se habría tratado de un ataque por minas magnéticas, sino por un impacto desde el aire.

La importancia del estrecho de Ormuz –puerta de entrada hacia el Golfo Pérsico– es el paso de cerca de un tercio de la exportaciones de crudo a nivel mundial. Siendo compartido al norte por Irán y al sur por Omán, siempre ha significado una baza estratégica para el Irán. A la par con las sanciones económicas reforzadas hacia la economía asiática, sumado el hecho que el acuerdo nuclear de 2015, el cual se encuentra en peligro porque Estados Unidos decidió reitarse del mismo hace un año, la presión sobre la dirigencia iraní está en su máximo.

En consecuencia, Teherán ha anunciado unilateralmente el pasado 17 de junio 2019 a la comunidad internacional, exigiendo que se derogen las sanciones en contra de su economía. De lo contrario incumpliría lo estipulado en el acuerdo nuclear relativo a la producción de uranio, y declaró por medio de su agencia atómica que “empieza la cuenta atrás para que las reservas superen los 300 kilogramos de uranio enriquecido, y dentro de 10 días, el 27 de junio, pasaremos ese límite”. Así, gradualmente irán hasta alcanzar el límite superior de 130 toneladas, con lo cual dejaría de atenerse a los seis puntos esgrimidos en 2015. La lucha por la Unión Europea y Reino Unido, Francia y Alemania por conservar el acuerdo multilateral y la permanencia de Irán dentro de él pese a la salida de Trump están a punto de fracasar estripitosamente. Rechazan el ultimatum levantado y piden a Irán “[que se] abstenga de cualquier escalada”. No obstante, al no haberse cumplido ni la flexibilización de las sanciones ni un instrumento paralelo para el comercio internacional, sino todo su contrario, un recrudecimiento de las mismas, Teherán se ve cada vez menos proclive a respetarlo a 1 año de la salida de Estados Unidos.

El desenlace de la actual crisis en el golfo de Omán podría ser el inicio de una cadena de eventos incalculables, donde Irán incluso podría optar por implementar su mejor arma, el cierre del estrecho de Ormuz, y con ello una disrupción de las exportaciones petroleras a nivel mundial. A su vez la intransigencia estadunidense en busca de un conflicto abierto no coadyuva a la desescalación actualmente.

En conclusión la escalada diplomática alrededor de las dos embarcaciones petroleras en la cercanía del estrecho de Ormuz, aunado a las presiones hacia la economía persa, han terminado por mermar la paciencia de sus dirigentes. De cumplirse el ultimátum anunciado por Irán el próximo 27 de junio 2019, el acuerdo nuclear de 2015 pasaría a la historia definitivamente, y con él se abriría el abanico de posibilidades de un enfrentamiento bélico con repercusiones enormes a nivel regional, así como mundial, entre Irán y los Estados Unidos.

Axel Plasa

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