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Por primera vez en la historia, el Estado mexicano admite contra sí mismo una demanda por desaparición forzada. Es apenas un caso de los cientos, probablemente miles, que el viejo régimen cometió contra estudiantes, campesinos, trabajadores y combatientes durante la Guerra Sucia.

El hoy abogado Jaime Laguna –exintegrante de la Liga Comunista 23 de Septiembre, víctima de desaparición forzada por 2 meses y preso político por 5 años y medio– abre el camino para que el Poder Judicial de la Federación admita demandas contra el Estado mexicano por las desapariciones forzadas que ha cometido.

El caso que ya ha admitido el Juzgado Sexto de Distrito en Materia Civil en la Ciudad de México (del Poder Judicial de la Federación) es el de David Jiménez Fragoso, quien fue detenido y desaparecido por agentes de la Dirección Federal de Seguridad (DFS) el 7 de mayo de 1975. Era el responsable nacional del Comité de Prensa de la Liga Comunista 23 de Septiembre. Fue el impresor del legendario periódico de la guerrilla urbana más importante del siglo XX: Madera.

David Jiménez Fragoso fue quien instruyó a otros integrantes de la Liga en el manejo de los instrumentos para la impresión y réplica de documentos, así como la formación de originales para la elaboración del periódico.

El caso de David, cuyo nombre de guerra era Ramiro, es sui géneris. Fue un padre de familia que apoyó a sus hijos estudiantes cuando protestaron en 1968 y 1971, y luego, cuando dos de ellos –después de la represión y la cerrazón del sistema político mexicano– optaron por la lucha armada: David y Arturo.

Jiménez Fragoso se incorporó a la Liga en 1974. Por sus conocimientos, fue el dirigente del Comité de Impresión de la Brigada Roja, el grupo más granado de combatientes de la organización. El 7 de mayo de 1975, agentes de la DFS y de la División de Investigaciones para la Prevención de la Delincencia irrumpieron en una casa de seguridad ubucada en Atizapán de Zaragoza. Además de David, detuvieron a Jorge Manuel Torres Cedillo, María Trinidad León Zempoaltécatl y Norma Martínez Watanabe.

En 1979, la DFS reportó oficialmente que David Jiménez Fragoso había muerto en un “accidente” en Guadalajara al oponer resitencia a su detención el mismo 7 de mayo de 1975. Una mentira para ocultar el delito de la desaparición forzada contra el integrante de la Liga Comunista 23 de Septiembre que el Estado mexicano había cometido 4 años antes.

Hoy se puede acreditar lo anterior. En la admisión de la demanda, con el número de identificación 184/2019 se exhiben las pruebas de que David fue detenido por la DFS, que fue interrogado por esta agencia del Estado mexicano el 8 de mayo de 1975, como se asienta en el oficio clasificado DFS.11-235-75, expediente 27, fojas 88 a 93 en el Archivo General de la Nación (AGN).

También fue interrogado el 23 de mayo, ahora ante el jefe del Departamento Jurídico de la Dirección General de Policía y Tránsito del Distrito Federal, Manuel González Prieto. De igual manera, el documento se encuentra en el AGN clasificado como DFS.11-235-75, expediente 28, fojas 234 a 237.

Además, un documento firmado por el propio director Federal de Seguridad, entonces el capitán Luis de la Barreda, señala que David jiménez Fragoso fue sujeto a varios interrogatorios tras su detención (DFS.11-235-76, expediente 34, fojas 284 a 288).

Las evidencias de que fue el Estado mexicano quien desapareció a Jiménez Fragoso han estado ahí. Ahora, y por primera vez, un juez ha admitido la demanda por desaparición forzada contra el Estado Mexicano gracias a la estrategia seguida por –quién lo diría– un exintegrante de la propia Liga Comunista 23 de Septiembre que, luego de salir de prisión, se convirtió en trabajador de la Universidad Autónoma Metropolitana, estudiante de derecho en la misma Universidad y, finalmente, abogado.

Por supuesto que para este litigante no hay dinero de por medio. “Es un compromiso con los compañeros y compañeras. Tuve la suerte de ser el último detenido-desapartecido” de la Liga Comunista 23 de Septiembre que fue presentado con vida. “Cargo con este compromiso moral”.

Ampliaremos la información sobre este expediente que podría abrir una ventana para cientos de casos en situación similar.

Fragmentos

Al parecer, Donald Trump sí tenía razón: el muro antiinmigrante lo pagará México. Con los dineros de los mexicanos se paga a la Guardia Nacional que, en los hechos, será la contención de las familias que huyen de la pobreza y la violencia en América Central. Así Trump ya ni necesita construir el muro físico en la frontera Sur de Estados Unidos. Las grandes expectativas de la Guardia Nacional se reducen cada vez más: ahora su principal misión será detener migrantes empobrecidos y violentados. En los círculos de seguridad e inteligencia ya le comienzan a llamar, jocosamente, la Guanga Nacional… El gobierno de Trump ya sabe cómo apretar a los mexicanos. Toda la “cuarta transformación” está condicionada. Claro, es justo decir que el nivel de postración es resultado de décadas de entregar la seguridad, la industria, la economía y las finanzas mexicanas a Esados Unidos. De esto son responsables, al menos, los últimos seis presidentes de la República.

Zósimo Camacho/Primera parte

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