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En el contexto de lo que representa la protesta política en una democracia, convocaron varias marchas que, finalmente, tuvieron lugar en Guadalajara, Toluca, Monterrey, Hermosillo, Saltillo, Tampico, Puebla, Veracruz, Querétaro y Guanajuato. Y su principal foco llevado a cabo en la capital del país. Dichas marchas se escenificaron con el fin de manifestarse contra decisiones presidenciales. Menos Excélsior, los demás periódicos y los noticieros radiofónicos, dieron a conocer en la información que participaron no menos de 15 mil personas en el estado de la Ciudad de México y no menos de 25 mil en las ciudades (sumadas todas ellas). Los entrevistados dijeron que eran quienes no habían votado por el Movimiento Regeneración Nacional (Morena) en las pasadas elecciones presidenciales, y con sus derechos políticos acudieron a la que es la segunda marcha contra López Obrador desde que tomó posesión del cargo. Y que el secretario de Comunicaciones Transportes, Javier Jiménez Espriú, trató de desacreditar.

Pero fueron Felipe Calderón Hinojosa y Vicente Fox Quesada quienes se atrevieron a soltar la lengua para apoyar la denominada Marcha del Silencio, destripando de esta manera la protesta nacional. Fox anduvo paseando su manta, demostrando con esta acción que su estupidez no tiene límite. Y Calderón sigue empeñado en enseñar su mediocridad. Los dos son un par de panistas, que durante 12 años dañaron al país más que los priístas y que ahora, protegidos por guardaespaldas militares se atreven a dar el bochornoso espectáculo de manifestarse, desacreditando una protesta que de esta manera pierde su objetivo. Debieron los marchistas expulsarlos de sus filas ya que, al permitir que intervinieran, la protesta perdió su finalidad.

Primero que nada, nunca Fox y Calderón debieron haber sido presidentes; y, tampoco deben estar abusando con tamaña desfachatez de los derechos individuales para esconderse entre los protestantes, con el objetivo de tirar la piedra y esconder la mano corrupta que tienen. Indudablemente la participación de estos personajes ensució de corrupción la marcha y así mostraron, una vez más, que son capaces de mayores sinvergüenzadas. Calderón hasta aprovechó para hacer el llamado a que se sumen al nuevo partido que está insistiendo en crear, en uno más de sus descaros. Ambos son unos idiotas, políticamente, y su intervención destripó una protesta que perdió legitimidad democrática.

Así, pues, la presencia de Fox y Calderón anuló de hecho y derecho la protesta, ya que está comprobado que son dos individuos indeseables políticamente; sobre todo en un acto ajeno a quienes como expresidentes están marginados de protestas. Ambos se infiltraron para sabotear la manifestación. Y lo hicieron, además, a sabiendas de que no tienen ninguna calidad ética, democrática o republicana para presentarse con sus antecedentes como parte del pueblo. Los dos echaron a perder la protesta y su impacto político como oposición.

Así que una vez más Felipe Calderón y Vicente Fox no se cansan de mostrar su perversidad política; demostrado, además, que son capaces de continuar corrompiendo la vida pública, tal y como lo hicieron cuando los ciudadanos panistas depositaron en ellos su confianza y la traicionaron con sus bajezas.

Álvaro Cepeda Neri

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