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Más de 10 mil toneladas de sargazo llegan cada mes a las costas del Caribe mexicano, pero la capacidad de la Semar apenas alcanza para recoger 96 (unas 3.2 toneladas diarias). Investigadores y empresarios cuestionan la falta de presupuesto federal y de equipo especializado para hacer frente al problema, que afecta al turismo y mata a decenas de especies marinas

En 11 días, del 14 al 24 de mayo de 2019, la Secretaría de Marina Armada de México (Semar) recolectó 35.6 toneladas de sargazo en las costas del Caribe mexicano, con un volumen de 48.1 metros cúbicos; no obstante, en ese mismo periodo habrían arribado más de 3.6 mil toneladas.

De acuerdo con información a la que tuvo acceso Contralínea, tres buques de la Armada de México fueron puestos a disposición para estas labores: el Auxiliar de Apoyo Logístico ARM “Libertador”, el Oceanográfico Auxiliar para el Control de Derrame de Hidrocarburos ARM “Río Hondo” y la Patrulla Costera ARM “Uxmal”. Ninguno de éstos cuenta con infraestructura especializada para la recolección de la macroalga planctónica, por lo que se usan simples redes.

También se emplearon cuatro embarcaciones menores y un helicóptero que efectúa vuelos de reconocimiento para mapear las áreas afectadas con más sargazo. Adicionalmente hubo personal de la Marina que realizó labores de limpieza en las playas. Todas estas acciones se realizaron desde las inmediaciones de Punta Nizuc hasta Isla Mujeres, en Quintana Roo.

La maestra Rosa Elisa Rodríguez, investigadora del Instituto de Ciencias del Mar y Limnología de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), considera que el personal de la Marina “se está quedando corto” ante la problemática.

La investigadora recuerda que el año pasado, sólo en Puerto Morelos, se recolectaron aproximadamente 800 mil metros cúbicos de sargazo: unas 150 mil toneladas, sin arena.

“Sólo en el mes de mayo se recogieron aproximadamente 120 mil metros cúbicos en Puerto Morelos, de los cuales, siendo muy conservadora, la mitad es de puro sargazo”, comenta la académica, quien estima –con base en sus estudios científicos– que en 2019 esta macroalga arribará en cantidades similares a las registradas el año pasado.

La maestra Rodríguez comenta que la Universidad de Florida, en Estados Unidos, estimó en junio de 2018 que la cantidad del sargazo que había en el Océano Atlántico antes de entrar al Caribe era de 4.4 millones de toneladas aproximadamente.

“Esto no quiere decir que todo va a venir al Caribe mexicano. Una parte se muere y se hunde, pero también va creciendo y se va multiplicando. Si llega el 10 por ciento, aún así van a ser muchas toneladas que habrá que sacar”, indica la especialista en ecología de arrecifes coralinos.

¿Más buques o equipo especializado?

El sargazo pelágico es una macroalga marina parda del género Sargassum, componente importante de la flora marina de zonas tropicales y subtropicales, que constituye el hábitat de una gran diversidad de especies marinas, refieren datos del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología y la Secretaría de Turismo federal.

A pesar de que su arribo es un fenómeno natural, las instituciones coinciden en que éste causa afectaciones graves, como la reducción de luz y oxígeno; acidificación por producción de ácido sulfhídrico; muerte y/o daño de corales; aumento en las concentraciones de nitrógeno, fósforo y materia orgánica partículada; pérdida de pastos marinos: reemplazo por comunidades algales; afectación a las poblaciones de tortugas marinas; impacto en especies de fauna asociadas al sargazo durante las actividades de remoción en el mar; y pérdida de playa como consecuencia de la desaparición de praderas de pastos marinos y por actividades de remoción en tierra.

En entrevista, la doctora María del Carmen García Rivas –directora del Parque Nacional Arrecife de Puerto Morelos– comenta que los daños no sólo son al turismo: al acercarse a las costas, el sargazo ensombrece los pastos marinos y al arrecife. Al no dejar pasar la luz, se reduce el oxígeno en la zona y algunos organismos mueren.

En 8 meses, comenta, ha muerto 30 por ciento de los arrecifes debido al “síndrome blanco”, una afectación relacionada con situaciones de estrés. “A largo plazo nos vamos a quedar sin barrera protectora y vamos a quedar expuestos a cualquier huracán o viento fuerte. En un momento crítico vamos a tener que evacuar el área”.

Otro aspecto a tomar en cuenta, detalla la doctora García Rivas, “es que cuando esta macroalga arriba a las playas se descompone en ácido sulfúrico, lo que puede ocasionar grandes impactos ambientales”.

De acuerdo con la maestra Rosa Rodríguez, ejemplares de 78 especies fueron encontrados muertos en la playa junto al sargazo. “Aunque la mayoría aparecieron de forma aislada, hubo eventos donde ya recalaban de forma masiva, es decir más de cien individuos”.

A partir de una base de datos elaborada en colaboración con los hoteles y el Parque Nacional Arrecife de Puerto Morelos, la investigadora de la UNAM encontró que las especies más afectadas eran los peces. “Se vio que la cantidad de oxígeno estaba muy baja, mientras que la cantidad de amonio y sulfuro estaba bastante más alta de los límites tolerables por los organismos. Es por eso que los individuos mueren rápidamente al llegar a estas zonas de calidad de agua deteriorada”.

Para hacer frente a la problemática, la Semar contempla el arribo de más buques para incorporarse a la recolección de sargazo, pero que son especializados en el control de derrames de hidrocarburos.

“Para la Semar éste es un tema nuevo y los barcos que están usando no están adecuados para la recoja en altamar”, lamenta Roberto Cintrón, presidente de la Asociación de Hoteles de Cancún y Puerto Morelos. El empresario comenta que cada grupo hotelero está encargado de recoger el sargazo de las playas que tienen concesionadas y gastan entre 8 millones y 9 millones de pesos mensuales.

García Rivas, directora del Parque Nacional Arrecife de Puerto Morelos, comenta que la Secretaría de Marina probó barreras de hidrocarburos sin éxito, ya que estos protocolos fueron diseñados para sustancias que flotan. “El sargazo, en cambio, se va por abajo cuando se echa a perder o se acumula mucho”, explica.

La doctora en ciencias en ecología y desarrollo sustentable con orientación en conservación de la biodiversidad señala que “la Semar tiene un departamento de oceanografía de primer mundo, pero va a tener que invertir [en barcos especializados] o adaptar embarcaciones. Yo he tenido experiencias de investigación con ellos y son personas con mucha experiencia, pero lo que se requiere es dinero y lo que nos apremia es el tiempo”.

RUFFO, diseño de alto rendimiento para recolectar sargazo

El barco RUFFO fue diseñado específicamente para recolectar y compactar sargazo. Su creador, Alejandro de Luna, explica en entrevista para Contralínea que a pesar de haber recibido elogios en muchas partes, aún no existe ninguna propuesta para su uso o compra por parte del gobierno federal. El último contacto personal fue cuando, en abril pasado, la Secretaría de Relaciones Exteriores lo llamó para que expusiera su proyecto. Pero no pasó a más.

“Durante las vacaciones de julio de 2018 vi el problema del sargazo. Y como tengo una empresa que fabrica herramientas mecánicas y metálicas en el estado de Zacatecas [Manufacturas Industriales DP, SA de CV], dije ¿por qué no hacer un barco que ayude?

El resultado fue una barcaza de acero tipo catamarán con capacidad para procesar 170 metros cúbicos de sargazo por hora, unas 30 toneladas. Según el entrevistado, logra en 1 hora lo que la Marina, con sus tres buques y barcos pequeños, consiguió en 10 días.

Para su construcción, Alejandro de Luna consultó con especialistas de la UNAM en Puerto Morelos. Las sugerencias que recibió lo llevaron a buscar un diseño responsable en cuanto a la interacción con el arrecife de coral y otras especies que viven en esa zona del Caribe.

El nombre del empresario y el diseño de su embarcación saltaron a la discusión pública a inicios de mayo pasado, con el escándalo de la empresa Escudo del Caribe, que había ofertado como suya esa embarcación y a la que se le relacionaba con Pablo Careaga Córdova, designado por el federal Fondo Nacional de Turismo como coordinador del Tren Maya en Quintana Roo.

En su momento, De Luna señaló que no tenía relación contractual con Escudo del Caribe, pues a pesar de las pláticas que sí habían sostenido, no habían llegado a ningún acuerdo (Noticieros Televisa, 7 de mayo de 2019).

Alerta de plagio

El 30 de mayo pasado, varios medios de comunicación publicaron notas informativas sobre una inversión de 60 millones de la Semar para “construir cuatro embarcaciones para recolectar sargazo”.

La información –obtenida a partir de una reunión privada entre el titular de la Semar, José Rafael Ojeda Durán, y el gobernador de Quintana Roo, Carlos Joaquín González– señalaba que la primera embarcación estaría lista en 6 meses. A Alejandro de Luna le sorprende el plazo, porque, asegura, cuatro de esos barcos se pueden construir en 90 días o menos, y no cuando haya pasado la temporada más fuerte de arribo de sargazo.

“Cuando vi la nota me fui de espaldas. Sólo deseo que no sea un plagio, porque RUFFO está patentado y puede haber consecuencias legales”, señala en entrevista Alejandro de Luna.

La descripción del barco que se hace en las notas periodísticas corresponde al diseño creado por el empresario, refiere. Incluso el precio, 15 millones por ejemplar, equivale a la versión de RUFFO, que es elaborada con acero al carbón y cubierto por pintura resistente a las condiciones marinas.

De Luna se manifiesta muy preocupado por un posible plagio, porque fue la Semar quien se encargó de realizar la verificación del barco. “Entonces ellos tienen todos los documentos”. Por ello, indica: “Quiero ver personalmente al funcionario de la Semar para saber cuál es su propuesta. Para estar preparado. Después de todo, yo quiero ayudar”.

Entender el sargazo antes de atacarlo

La directora del Parque Nacional Arrecife de Puerto Morelos, María del Carmen García Rivas, explica que aunque el sargazo pelágico es un alga natural del área del Caribe mexicano, lo que hoy ocurre es un arribo y un crecimiento inusual.

Al respecto, el subsecretario de Gestión para la Protección Ambiental de la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat), Sergio Sánchez Martínez, comenta en entrevista que “es un fenómeno relativamente nuevo que tiene que ver con la contaminación del agua”.

El funcionario agrega que “el sargazo se ha venido desarrollando por el incremento de los niveles de nitrógeno y fósforo asociados con el uso de agroquímicos en toda la costa atlántica. Y también tiene que ver con el calentamiento global”.

La evidencia científica indica que conforme más calentamiento global haya, más arribos de sargazo se puede esperar, señala la coordinadora General de Mitigación del Cambio Climático, del Instituto Nacional de Ecología y Cambio Climático (INEEC), Claudia Octaviano Villasana.

“En la medida en la que se calienta al planeta, se calientan las aguas y eso propicia el crecimiento del sargazo”, señala la también maestra en ciencias ambientales por la Universidad Yale.

Respetar el ecosistema es hacer la diferencia

La construcción de la embarcación RUFFO tomó en cuenta las vulnerabilidades del ecosistema marino, asegura el empresario Alejandro de Luna. Agrega que aunque pesa 20 toneladas y mide 12 metros de largo, tiene un calado de apenas 60 centímetros (la parte que queda sumergida): “O sea podemos navegar muy cerca de los arrecifes sin ningún problema”.

El barco cuenta con un sistema de lavado del sargazo para que no se queden atrapados los peces u otros organismos. “Hay que ser muy responsables en la manera de sacar el sargazo”, comenta.

“Es el único barco que trae el separador de fauna. Cuando subimos el sargazo al barco pasa por una plancha de lavado. Es una bomba que usa agua del mar y lava a presión el sargazo: le quitamos todas las larvas y otros animales y los ponemos en unos tanques especiales. Al final del día se depositan en el mar otra vez.”

Una vez lavado y compactado, el barco pone el sargazo a disposición final en un muelle. A partir de allí es cargado por un barco volquetero. Pero el uso que se le da después aún es incierto.

Usar el sargazo, el reto pendiente

Claudia Octaviano, del INEEC, comenta que “planear un uso del sargazo es difícil porque no hay certidumbre ni del arribo ni de la cantidad. No es tan claro cuál va a ser la política, pero ya hay autoridades trabajando en el tema”.

El empresario Roberto Cintrón explica que la iniciativa local Protocolo de Puerto Morelos, de la que forma parte, ha empezado a realizar experimentos para un uso industrial del sargazo. “Nosotros ya tenemos pruebas de polímeros con sargazo para la producción de platos, vasos, popotes y cubiertos. Incluso hicimos una propuesta de hacer los durmientes del Tren Maya: resultó que son más resistentes que los que actualmente tiene la industria”.

Comenta que “se está experimentando en el tema culinario. Y para que no suene feo le hemos denominado ‘flor de mar’. Son salsas, pastelillos, postres y también se está trabajando para poder hacer del sargazo un endulzante similar a Splenda”.

La investigadora Rosa Rodríguez opina que el mayor potencial del sargazo puede ser la construcción, y por ello lamenta que la mayoría del sargazo se esté tirando en sitios de disposición. “Lo están mezclando con arcilla para hacer bloques y se puede hacer muchas cosas para jardinería. Las casas [construidas] de sargazo, por ejemplo, pueden ser una buena alternativa en zonas rurales”.

Explica que todavía falta hacer varios estudios para poder determinar si es útil como fertilizante o en la industria alimentaria. “Sobretodo porque puede haber presencia de metales pesados en cantidades altas. Apenas empezamos a hacer unas pruebas pero falta determinar si se cumplen con las medidas establecidas por la Organización Mundial de la Salud y la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura”.

A pesar de las grandes cantidades de sargazo que arriban a las costas mexicanas, el gobierno federal no invierte en saber qué hacer con las macroalgas recolectadas. “La verdad es que tampoco ha habido recursos para la investigación”, lamenta Rosa Rodríguez.

Piden mayor organización y presupuesto federal

A inicios de 2019, el gobierno mexicano –que encabeza Andrés Manuel López Obrador– anunció la conformación de una comisión interinstitucional para atender el arribo del sargazo a playas de Quintana Roo. Se determinó que la Semarnat encabezaría las reuniones y que informaría a la sociedad de los avances.

“Otras instituciones, como las secretarías de Turismo, Marina, Gobernación y Economía también están involucrados en este grupo interinstitucional de alto nivel”, explica el funcionario de la Semarnat, Sergio Sánchez Martínez.

— ¿Y ya hay un plan de acción?

— Lo han estado trabajando… Pero si quieres más detalles, Porfirio Álvarez es el encargado del tema en la Semarnat.

A pesar de haber solicitado una entrevista desde el 27 de mayo mediante Diana Aspiros –de la Coordinación General de Comunicación Social de la Semarnat–, hasta el momento no se ha concretado comunicación con este asesor encargado del tema del sargazo.

El empresario Roberto Cintrón explica a Contralínea que además de gastar montos millonarios en limpieza, se ha visto una desaceleración de 20 por ciento en las reservaciones para julio y agosto de 2019, respecto al año pasado. Agrega que aunque el sargazo no es el único factor que interviene, “el turismo es una industria muy sensible”.

La investigadora Rosa Rodríguez comenta: “Todos estamos preocupados. Llevamos desde 2015 pidiendo que se tenga un programa de manejo adecuado para el sargazo. Desde esa fecha se preveía los impactos que podía tener tanto en el turismo como en los ecosistemas costeros.

“Hemos estado solicitando a los diferentes niveles de gobierno que intervengan, pero hasta el momento no se ven resultados importantes. No hay un presupuesto ni acciones coordinadas: cada quien está trabajando en lo que puede pero sin ningún liderazgo claro”.

Por su parte, la doctora García Rivas comenta que las acciones, sin presupuesto federal, siguen “muy repartidas”. De manera local se han sumado esfuerzos a través de la iniciativa ciudadana Protocolo de Puerto Morelos. “Mientras los hoteleros financian barreras marinas y limpieza en playas, los académicos hacen todo lo posible por entender el origen del sargazo, cómo disminuir sus efectos y cómo aprovechar lo recogido”.

Como directora del Parque Nacional Arrecife de Puerto Morelos, la investigadora ha participado en esas iniciativas; gracias a su experiencia, señala que hay muchas dificultades legales y sus esfuerzos son limitados. “Jurídicamente no hay una figura que administre el sargazo recolectado; es como basura. Hay que facilitar las autorizaciones y los permisos para su uso”.

Finalmente, el empresario Roberto Cintrón señala que se necesita legislar sobre esta problemática. “Si el sargazo viene del mar para después recalar en la playa, ambas áreas de carácter federal, entonces necesitamos seguir pidiendo recursos al gobierno federal para hacer una contención de esto”.

Marcial Yangali

[INVESTIGACIÓN] [SOCIEDAD]