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El gobierno federal ha trasladado de facto el problema de la distribución de libros de texto gratuitos para el próximo ciclo escolar: luego de admitir que la impresión de más de 178 millones de ejemplares ha enfrentado un atraso en las asignaciones de contratos, y que a la fecha sólo hay 20 millones impresos, el presidente Andrés Manuel López Obrador y el secretario de Educación, Esteban Moctezuma Barragán planean que sea en la fase de distribución en la que se recupere el tiempo perdido.

Esto significa que serán las entidades federativas las que tendrán que ajustar sus tiempos, pues son las encargadas de hacer llegar a cada escuela los paquetes de ejemplares que finalmente se entregarán a los estudiantes, maestros y padres de familia o tutores.

Como Contralínea lo ha informado, antes de que los libros lleguen a las escuelas hay todo un tema de logística: una vez acabada la impresión de los mismos, la Comisión Nacional de Libros de Texto Gratuitos es la que recibe los ejemplares y los concentra en dos grandes almacenes que tiene en Tlalnepantla, Estado de México, y en El Marqués, Querétaro.

De allí se mandan a 233 almacenes en 31 estados y a 362 centros de acopio en la Ciudad de México. Toda esta cadena históricamente se ha financiado por el gobierno federal a través de la Conaliteg.

A partir de esa entrega, la responsabilidad de que lleguen a las escuelas antes de que inicie el ciclo escolar es de las autoridades educativas estatales, quienes se encargan de la recepción, almacenamiento y distribución de los libros a las escuelas, refieren datos de la Conaliteg.

Cada estado debe destinar “los recursos y el personal necesarios para realizar una distribución oportuna, completa y eficiente de los libros de texto gratuitos que la SEP les proporciona a través de la Conaliteg. Algunos estados se apoyan en sus autoridades educativas, en los gobiernos municipales, en delegaciones de dependencias federales o en otro tipo de organizaciones, según consideran conveniente”.

Nancy Flores