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Ya no es Guaidó. Se quemó. Al menos ya no como era el plan del gobierno de Estados Unidos, que decide rescatar al payaso anterior, que también estaba carbonizado. Y como los muertos no reviven, para variar todo les sale mal, termina en la residencia del embajador chileno, donde le dicen que ya con el “huésped terrible” de Freddy Guevara tienen más que suficiente. Además, el embajador odia a los jóvenes y tampoco el personal quiere que la poco confiable de Lilian ronde por allí. Y resulta que como ya no tienen embajador aquí ni en Estyados Unidos, ni Colombia, ni Perú, ni Costa Rica, ni Panamá, ni Canadá porque reconocieron en los respectivos países a residentes de allá como “embajadores de Guaidó”, no les quedaban muchas opciones.

Estados Unidos le ordena entonces reportarse a la embajada española (cuyo embajador es del Partido Popular, PP) para crearle problemas a Pedro Sánchez, que ya andaba lamentándose haber reconocido a Guaidó, con quejas de los otros países europeos a los que arrastró (Merkel no está divertida). La Unión Europea sigue reconociendo a los embajadores del gobierno legítimo de Nicolás Maduro, y eso es algo que Trump, Bolton, Pence y Pompeo consideran intolerable. La única manera reventar esta situación (se les ocurre después de la decepción en la embajada chilena) es provocar al gobierno venezolano para romper relaciones con España por albergar a López. Además, apunta a evitar que el Partido Socialista Obrero Español (PSOE) no forme gobierno con Unidas Podemos (UP) sino con Ciudadanos, dada la posición de denuncia de UP sobre la manera como el PP y el PSOE han supeditado la política exterior de España a los intereses imperiales de Estados Unidos.

Una medida que ha pasado desapercibida es el cierre aéreo para aerolíneas estadunidenses, que ya no pueden operar ni sobrevolar a menos de 8 kilómetros de altura sobre Venezuela. Esto afecta mayormente a los opositores, porque ocasiona la reducción de vuelos al imperio y un incremento en el costo de los pasajes. Supongo, para crearles más frustración.

También se esperan medidas disuasivas en la frontera con Colombia y restringir vuelos y paso a los países vecinos, porque si todos los escuálidos [opositores] pican los cabos, Maduro gana por forfeit. No hay huestes para dar una pelea interna. No es ningún secreto que en la oposición, desde hace un año la AN no llega al quórum ni con los suplentes, por todos los diputados que se han rendido y migrado.

Legalmente España no le puede dar asilo a López, así que el plan es convertir una calle aislada del exclusivo Este de Caracas en un foco de insurrección “popular”. Otro ejercicio fútil de neuronas chamuscadas. Tampoco le puede dar la nacionalidad española como a su padre, porque mataría sus aspiraciones presidenciales.

Total, lo que queda es seguir con pretensión de que esta guerra de espectro múltiple se siga peleando a través de mentiras en las redes sociales, en contra de la realidad en el terreno de que Nicolás Maduro y la Revolución Bolivariana son la única opción posible para Venezuela. Sólo les queda intentar sembrar discordia y crear fisuras en los militares y el chavismo, y hasta ahora no han tenido éxito. Porque la opción de invasión directa, ya sea por tropas de Estados Unidos o los 5 mil mercenarios de Erik Prince (Blackwater-Xe-Academi) es muy costosa, insuficiente e incierta.

Luis Tavera/Telesur

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